No hay tarea más importante para los obreros conscientes que comprender el significado de su movimiento y conocerlo con exactitud. La única fuente de fuerza del movimiento obrero –fuente, sin embargo, invencible– es la conciencia de los obreros y la amplitud de su lucha, es decir, la participación en ella de la masa de obreros asalariados.

La prensa marxista de San Petersburgo, que existe desde hace años, brinda un material único, insuperable, insustituible y que cualquiera puede comprobar acerca de la amplitud del movimiento obrero y del predominio en él de las distintas corrientes. Solo pueden soslayar este material, como hacen los liberales y los liquidacionistas, quienes desean ocultar la verdad.

El camarada V. A. T. ha elaborado los datos completos sobre las colectas para los periódicos «pravdistas» (marxistas) y liquidacionistas en San Petersburgo desde el 1 de enero hasta el 13 de mayo de 1914. Publicamos íntegramente la tabla que ha compuesto, y en el texto del artículo citaremos a veces datos redondeados para no fatigar demasiado al lector con cifras.

He aquí la tabla del camarada V. A. T. [Véanse las págs. 228-229. Red.]

Ante todo, detengámonos en los datos sobre el número de grupos obreros. Estos datos existen para todo el tiempo de existencia tanto de los periódicos «pravdistas» como de los «liquidacionistas». El número de grupos obreros era:

Colectas para los periódicos marxistas («pravdistas») y liquidacionistas en San Petersburgo del 1 de enero al 13 de mayo de 1914

Continuación de la tabla a la derecha

El número total de grupos es de 7.095. Desde luego, hay grupos que hicieron colectas en más de una ocasión, pero no se dispone de datos sobre el número de tales grupos.

Vemos que los liquidacionistas cuentan con la simpatía de tan solo 1/5 (una quinta parte) del número total de grupos obreros. El «pravdismo», las decisiones pravdistas, la táctica pravista han unido a lo largo de 2 años y medio a 4/5 de los obreros conscientes de Rusia. Conviene comparar este hecho de unidad obrera con las frases sobre la «unidad» por parte de diversos grupúsculos intelectuales: «vperiodistas», «plejanovistas», «trotskistas», etc., etc.

Comparemos los datos de 1913 y 1914 (los de 1912 no son comparables, pues *Pravda* surgió en abril y *Luch* 5 meses más tarde). Veremos que el número de grupos pravdistas aumentó en 692, es decir, un 31,7 %, mientras que el de los liquidacionistas aumentó en 10, es decir, un 1,5 %. Por consiguiente, la disposición de los obreros a apoyar los periódicos pravdistas creció 20 veces más rápido que su disposición a apoyar los periódicos liquidacionistas.

Veamos la distribución de los obreros de ambas corrientes por toda Rusia:

La conclusión es clara: cuanto más desarrolladas están las masas obreras, cuanto más elevados son su conciencia y su activismo político, tanto mayor es el predominio de los pravdistas entre los obreros. En Petersburgo los liquidacionistas han sido casi completamente desplazados (14 de cada 100); aún se mantienen de algún modo en provincias (32 de cada 100), donde las masas menos se orientan en política.

Es sumamente instructivo señalar que los datos procedentes de una fuente completamente distinta –a saber, sobre la composición de los delegados obreros en las elecciones a las instituciones de seguros– coinciden de manera sorprendentemente cercana con los datos sobre los grupos obreros. En las elecciones a la Junta de la capital hubo 37 delegados pravdistas y 7 liquidacionistas, es decir, un 84 % y un 16 %. Del total de delegados, los pravdistas constituían el 70 % (37 de 53), y en las elecciones a la institución de seguros de toda Rusia, 47 de 57, es decir, un 82 %. Los liquidacionistas, los sin partido y los populistas son una pequeña minoría de obreros que aún permanecen bajo la influencia burguesa.

A continuación. He aquí datos interesantes sobre la cuantía media de las colectas de los grupos obreros:

Los grupos pravdistas nos muestran un fenómeno, por así decirlo, natural, comprensible, normal: a medida que aumenta el salario medio de las masas obreras, aumenta la aportación media del grupo obrero medio.

En cambio, entre los liquidacionistas, aparte de un salto especial de los grupos moscovitas (¡solo 25 en total!), observamos una aportación más alta de los grupos de provincias en comparación con los de Petersburgo. ¿Cómo puede explicarse este extraño fenómeno?

Solo una elaboración más detallada de los datos, que exigiría mucho trabajo, puede dar una respuesta fidedigna a esta pregunta. Nuestra respuesta provisional es la siguiente: los liquidacionistas agrupan a una minoría de obreros de ciertas capas de la industria que están mejor pagados. En todo el mundo se ha observado que estos obreros se aferran con mayor firmeza a las ideas liberales y oportunistas. Entre nosotros, en Petersburgo, quienes más tiempo toleraron a los liquidacionistas fueron los tipógrafos, y solo en las últimas elecciones de su sindicato, el 27 de abril de 1914, los pravdistas conquistaron la mitad de la lista de miembros de la directiva y la mayoría en la lista de candidatos a la misma. Y los tipógrafos son, en todos los países, los más inclinados al oportunismo, y algunas categorías suyas están mejor pagadas.

Si nuestra conclusión de que los liquidacionistas cuentan con la simpatía de una minoría de la aristocracia obrera es solo provisional, en lo que respecta a las personas individuales el asunto no admite ninguna duda. De las aportaciones no obreras, más de la mitad son aportaciones de individuos particulares (531 de 713 entre nosotros, 266 de 453 entre los liquidacionistas). El importe medio de dicha aportación es entre nosotros de 1 rublo y 97 kopeks, ¡y entre los liquidacionistas, de 6 rublos y 05 kopeks!

Es evidente que en el primer caso se trata de empleados de baja categoría, funcionarios, etc., elementos pequeñoburgueses de carácter semiproletario. En los liquidacionistas, en cambio, vemos amigos adinerados de la burguesía.

Estos amigos adinerados de la burguesía se nos presentan de manera aún más definida bajo la forma de «grupos de partidarios, amigos, etc.». A nosotros estos grupos nos dieron 458 rublos y 82 kopeks, es decir, el 2 % de la suma total de las colectas, siendo la colecta media de un grupo de 10 rublos y 92 kopeks, en total 1½ veces más que la colecta media de un grupo obrero. A los liquidacionistas, en cambio, estos grupos examinados les dieron 2.450 rublos y 60 kopeks, es decir, más del 20 % de la suma total de las colectas, y la colecta media de un grupo = 45 rublos y 39 kopeks, es decir, ¡seis veces más que la colecta media de un grupo obrero!

Añadimos aquí el extranjero, donde la fuente principal de las colectas en dinero son los estudiantes burgueses. A nosotros el extranjero nos dio 49 rublos y 79 kopeks, es decir, menos de 1/4 de %; a los liquidacionistas, 1.709 rublos y 17 kopeks, es decir, el 14 %.

Reuniendo a los individuos particulares, los «partidarios, amigos» y el extranjero, obtenemos el monto total de las colectas procedentes de estas fuentes:

Entre los pravdistas: 1.555 rublos y 23 kopeks, es decir, el 7 % de todas las colectas.

Entre los liquidacionistas: 5.768 rublos y 09 kopeks, es decir, el 48 % de todas las colectas.

Entre nosotros, esta fuente proporciona menos de 1/10 en comparación con los grupos obreros (18.934 rublos). ¡Entre los liquidacionistas, más que los grupos obreros (5.296 rublos)!

La conclusión es clara: el periódico liquidacionista no es un periódico obrero, sino un periódico burgués. Se sostiene principalmente con recursos de amigos adinerados de la burguesía.

La dependencia real de los liquidacionistas respecto de la burguesía es mucho mayor de lo que muestran nuestros datos. Ocurre que los periódicos pravdistas han publicado numerosas veces, para conocimiento general, sus balances financieros. De ellos se desprendía que el periódico, añadiendo a los ingresos también las colectas, se costea. Con una tirada de 40.000 (media de mayo de 1914) esto se comprende, a pesar de las confiscaciones y la falta de anuncios. Los liquidacionistas, en cambio, solo una vez (núm. 101 de *Luch*) publicaron su balance, que mostraba un déficit de 4.000 rublos, y después pasaron a la costumbre burguesa general: no publicar balances. Con una tirada de 15.000, el déficit de su periódico es inevitable, y lo cubren, evidentemente, más y más amigos adinerados de la burguesía.

Los políticos obreros liberales gustan de insinuar la idea de un «partido obrero abierto», ¡pero no quieren revelar a los obreros de verdad su real dependencia de la burguesía! Nos toca a nosotros, los clandestinos, enseñar a los liquidacionistas liberales la utilidad de los balances abiertos…

En resumen general, la correlación entre las colectas obreras y las no obreras es la siguiente:

Los pravdistas reciben ayuda de la burguesía en 1/7 parte, y además, como hemos visto, de las capas más democráticas y menos pudientes de esta. La empresa liquidacionista es, principalmente, una empresa burguesa, a la que sigue todavía una minoría de obreros.

Los datos sobre el origen de las colectas nos indican también la posición de clase de los lectores-compradores del periódico.

Las aportaciones voluntarias proceden únicamente de lectores constantes, que simpatizan del modo más consciente con la orientación del periódico. Y, a su vez, la orientación del periódico, quiérase o no, se «adapta» a la capa más «influyente» de su audiencia.

De nuestros datos se desprenden conclusiones, en primer lugar, teóricas, es decir, que sirven para el conocimiento por la clase obrera de las condiciones de su movimiento; en segundo lugar, prácticas, que dan indicaciones directas para nuestro trabajo.

A veces se dice que en Rusia existen dos prensas obreras. Hace poco lo repitió incluso Plejánov. Pero esto no es cierto. Quienes hablan así revelan o su completa ignorancia, o el deseo secreto de ayudar a los liquidacionistas a introducir la influencia burguesa sobre los obreros. Las decisiones del partido señalaron hace mucho y en repetidas ocasiones (por ejemplo, en 1908 y 1910) con precisión, claridad y franqueza el carácter burgués del liquidacionismo. En los artículos de la prensa marxista esta verdad se ha explicado centenares de veces.

La experiencia de un periódico diario que se dirige abiertamente a las masas tenía que revelar forzosamente el verdadero carácter de clase de la corriente liquidacionista. La experiencia lo ha revelado. El periódico liquidacionista ha resultado ser en la práctica una empresa burguesa que arrastra tras de sí a una minoría de obreros.

No olvidemos, además, que el periódico liquidacionista fue, casi hasta la primavera de 1914, el órgano del Bloque de Agosto. Solo ahora se han separado de él los letones, y se han apartado y se están apartando de los liquidacionistas Trotski, Em-El, An, Buriánov, Yegórov; el bloque continúa descomponiéndose. El futuro inmediato revelará inevitablemente con mayor claridad aún tanto el carácter burgués de la corriente liquidacionista como la falta de vitalidad de los grupúsculos intelectuales: vperiodistas, plejanovistas, trotskistas, etc.

Las conclusiones prácticas pueden resumirse en los siguientes puntos:

1) La cifra: 5.674 grupos obreros agrupados por los pravdistas en menos de 2 años y medio es bastante significativa, dadas las difíciles condiciones rusas. Pero esto no es más que el comienzo. No necesitamos miles, sino decenas de miles de grupos obreros. Hay que decuplicar el trabajo. Diez rublos recogidos en kopeks entre centenares de obreros son más importantes y valiosos, tanto en el sentido ideológico como en el organizativo, que 100 rublos de amigos adinerados de la burguesía. Incluso en el aspecto financiero, la experiencia obligará a reconocer que con los kopeks obreros se puede montar un sólido periódico obrero, mientras que con los rublos burgueses es imposible. La empresa liquidacionista es una pompa de jabón que debe estallar y estallará.

2) Especialmente rezagada está en nuestro país la provincia, ¡donde a los liquidacionistas les sigue nada menos que un 32 % de los grupos obreros! Todo obrero consciente ha de esforzarse con todas sus fuerzas por poner fin a este penoso y vergonzoso fenómeno. Hay que volcarse sobre la provincia con todas las energías.

3) Los obreros agrícolas, por lo visto, casi no han sido tocados aún por el movimiento. Por difícil que sea aquí el trabajo, hay que realizarlo del modo más tenaz y perseverante.

4) Así como una madre cuida solícitamente a un hijo enfermo y lo alimenta mejor, los obreros conscientes deben cuidar con mayor solicitud los distritos y fábricas donde los obreros padecen el liquidacionismo. Esta enfermedad, que procede de la burguesía, es inevitable en el joven movimiento obrero, pero con los cuidados adecuados y un tratamiento perseverante desaparece sin dejar en los obreros huellas especialmente perjudiciales para toda la vida. Alimentar con mayor celo a los obreros enfermos con literatura marxista; explicar con mayor solicitud y de forma más popular la historia y la táctica del partido, el sentido de las decisiones del partido sobre el carácter burgués del liquidacionismo; detenerse con más detenimiento en la absoluta necesidad de la unidad proletaria, es decir, de la subordinación de la minoría de los obreros a la mayoría, es decir, de la subordinación de una quinta parte a las cuatro quintas partes de los obreros conscientes de Rusia. He aquí una de nuestras tareas más importantes.

Publicado el 13 y 14 de junio de 1914 en el periódico *Trudováia Pravda*, núms. 14 y 15; en julio de 1914 en la recopilación: *Marxismo y liquidacionismo*, parte 11, ed. *Pribói*, San Petersburgo. Firmado: V. Ilyin

Se imprime según el texto de la recopilación, cotejado con el texto del periódico