Es imposible no saludar la iniciativa del Sr. Drozdov, quien ha planteado en su folleto una cuestión sumamente interesante e importante. El autor tomó datos sobre el salario a jornal (expresado en dinero y en trigo) y sobre el rendimiento del centeno en los campos de los terratenientes durante los años 1902–1904, y luego los datos anuales de 1905–1910, comparándolos por regiones de la Rusia europea.

El mayor aumento del salario en 1905 el autor lo encontró en la región suroccidental (incremento del 10 % en comparación con 1902–1904). En promedio para Rusia, el aumento fue del 1,2 % en 1905 y del 12,5 % en 1906. De aquí el autor deduce que los salarios aumentaron más en las regiones de capitalismo agrario más desarrollado y de mayor difusión de la forma de lucha huelguística (en contraposición a la llamada forma de «destrucciones y talas de bosques»). Hablando con rigor, los datos son aún insuficientes para tal conclusión. Por ejemplo, el segundo lugar entre las regiones por el aumento del salario en 1905 lo ocupa la región de los Urales (aumento del 9,68 % frente al 10,35 % en la región suroccidental). Si se toma el salario medio para todo el período postrevolucionario, es decir, para 1905–1910, obtenemos un 110,3 % (en comparación con 1902–1904) en la región suroccidental y un 121,7 % en la región de los Urales. El autor, por así decirlo, presenta un «desafío» con respecto a la región de los Urales, remitiéndose a mi obra «El desarrollo del capitalismo». Pero yo allí excluía a la región de los Urales al estudiar el desplazamiento masivo de obreros, y no el nivel de los salarios en general[26], por lo que la referencia del autor es incorrecta. Tampoco es muy satisfactoria la referencia al escaso porcentaje de los cultivos de los terratenientes en los Urales[27]. El autor debería tomar datos más detallados por provincias y comparar el aumento de los salarios con los datos sobre la fuerza relativa del movimiento agrario en general, tanto en su forma huelguística como en la de «destrucciones y talas de bosques», etc.

En general y en conjunto para Rusia, el salario monetario de los obreros agrícolas subió sobre todo de 1905 a 1906: tomando como 100 el salario de 1902–1904, tenemos un 101,2 % en 1905 y un 112,5 % en 1906. Para los cuatro años siguientes las cifras correspondientes son: 114,2 %, 113,1 %, 118,4 % y 119,6 %. Es evidente que, con el alza general del salario monetario como resultado de la revolución, tenemos la influencia directa y predominante de la lucha de 1905–1906.

Remitiendo al lector por los detalles al sustancioso folleto del Sr. Drozdov, señalaremos que él de manera completamente injustificada declara «a sabiendas irrealizables» aquellas reivindicaciones de los campesinos que se reducían en esencia a «expulsar a los terratenientes» (pág. 30). Igualmente infundada y no meditada es la afirmación de que en la región de «destrucciones y talas» «la lucha se libraba por el disfrute igualitario de la tierra y, en general, por otras reivindicaciones pequeño-burguesas y utópicas semejantes» (38). En primer lugar, los campesinos luchaban no sólo por el disfrute de la tierra, sino también por la propiedad de la tierra (la «expulsión»); en segundo lugar, no luchaban por la igualación, sino por el traspaso de las tierras de los terratenientes a sus manos: son dos cosas distintas; en tercer lugar, lo que era y siguió siendo utópico eran las aspiraciones subjetivas (y las «teorías») de los populistas acerca de la «igualación», la «socialización», la «exclusión de la tierra del tráfico mercantil» y otras sandeces semejantes, pero en la «expulsión» de los terratenientes feudales por la masa pequeño-burguesa no hay nada de «utópico». El autor confunde la significación histórico-objetiva de la lucha campesina por la tierra, lucha que fue progresista-burguesa y radical-burguesa, con las teorías y aspiraciones subjetivas de los populistas, las cuales fueron y siguieron siendo utópicas y reaccionarias. Tal confusión es profundamente errónea, no dialéctica y no histórica.

La conclusión general del autor, al comparar los promedios de 1891–1900 y de 1901–1910, es que el salario monetario a jornal subió en Rusia un 25,5 %, mientras que el salario real, expresado en trigo, subió sólo un 3,9 %, es decir, se puede decir que casi no cambió. Observemos que, por la magnitud del aumento del salario monetario en los decenios indicados, las regiones se ordenan de la siguiente manera: la lituana + 39 %, la del Volga + 33 %, la de los Urales + 30 %, la pequeña Rusia + 28 %, la agrícola central + 26 %, etc.

Por último, el autor compara, para los dos últimos decenios (1891–1900 y 1901–1910), el crecimiento del salario de los obreros rurales con el crecimiento de la renta de la tierra. Resulta que en Rusia el salario medio subió de 52,2 kopeks al día a 66,3 kopeks, es decir, un 27 %. En cambio, el precio de la tierra —sabido es que el precio de la tierra es la renta capitalizada— subió de 69,1 rublos por desiatina a 132,4 rublos, es decir, un 91 %. Dicho de otro modo, ¡¡el salario subió una cuarta parte, mientras que la renta de la tierra casi se duplicó!!

«Y esta circunstancia —concluye con razón el autor— significa sólo una cosa, a saber: la disminución del nivel de vida relativo de los obreros agrícolas en Rusia, al mismo tiempo que se eleva relativamente el del nivel de la clase terrateniente... La distancia social entre la clase de los terratenientes y la clase de los obreros asalariados se hace cada vez mayor.»

"Prosveshchenie" № 5, mayo de 1914. Firma: V. I.

Se imprime según el texto de la revista "Prosveshchenie".