En Petersburgo han aparecido ya tres números de la revista *Borba*, que se declara «no fraccional». La línea principal de esta revista es la defensa de la unidad.

¿Unidad con quién? – Con los liquidadores.

En el último número de *Borba* se han publicado dos artículos en defensa de la unidad con los liquidadores.

El primer artículo pertenece al conocido liquidador Y. Larin. Es el mismo Larin que no hace mucho escribía en uno de los órganos liquidadores:

«La limpieza del camino del desarrollo capitalista de los residuos del absolutismo se producirá sin revolución alguna… La tarea inmediata es… hacer penetrar en amplios círculos la idea rectora de que, en el período que ha comenzado, la clase obrera debe organizarse no “para la revolución”, no “en espera de la revolución”…»

Pues bien, este mismo liquidador defiende ahora en *Borba* la unidad y propone la forma de realizarla: la federación.

La federación es un acuerdo entre organizaciones con iguales derechos. Esto significa que Larin propone equiparar, en la determinación de la táctica de la clase obrera, la voluntad de la inmensa mayoría de los obreros, que se sitúa en el punto de vista de las «consignas no recortadas», con la voluntad de pequeños grupitos de liquidadores, que se sitúan en mayor o menor medida en el punto de vista de las palabras que acabamos de citar. Según el astuto plan del liquidador Larin, la mayoría de los obreros se ve privada del derecho a dar un solo paso mientras no obtenga el acuerdo de los señores liquidadores del periódico *Sévernaya Rabóchaya Gazeta*.

Los obreros han rechazado a los liquidadores; ahora, según el plan del liquidador Larin, estos deben recuperar una importancia dirigente mediante la federación. La federación propuesta por Larin no es, por consiguiente, más que un intento de imponer de nuevo a los obreros la voluntad de los liquidadores, rechazados por el movimiento obrero. Si no nos han dejado entrar por la puerta, razonan los liquidadores, entremos por la ventana, y llamemos a esta violación de hecho de la voluntad de la mayoría de los obreros «unidad mediante la federación».

Con Larin polemiza la redacción de la revista *Borba*. La federación, es decir, el acuerdo gradual entre liquidadores y marxistas como partes con iguales derechos, no satisface a esta redacción.

Ella no quiere un acuerdo con los liquidadores, sino una nueva fusión con ellos «sobre la base de resoluciones tácticas comunes». Esto significa: la inmensa mayoría de los obreros, que se han agrupado en torno a la línea táctica de *Put Pravdy*, debe renunciar a sus propias resoluciones en nombre de una táctica común con los liquidadores.

La táctica elaborada por los obreros conscientes, comprobada por la experiencia de todo el movimiento de los últimos años, debe, según la opinión de la redacción de *Borba*, ser arrinconada. ¿En nombre de qué? En nombre de dar cabida a los planes tácticos de los liquidadores, a puntos de vista condenados tanto por los propios obreros como por todo el curso de los acontecimientos.

Un desprecio total hacia la voluntad, las resoluciones y los puntos de vista de los obreros conscientes: he aquí lo que subyace en la prédica de la unidad con los liquidadores por parte de la redacción de *Borba*.

La voluntad de los obreros se ha expresado de manera clara y terminante. Cualquier persona que no haya perdido el juicio dirá con precisión a qué táctica simpatiza la inmensa mayoría de los obreros. Pero entonces viene el liquidador Larin y declara: la voluntad de la mayoría de los obreros es una bagatela para mí; que esa mayoría se aparte y reconozca la voluntad del grupito de liquidadores como igual en derechos e igual en valor a la voluntad de la mayoría de los obreros conscientes.

Y tras el liquidador viene un conciliador de *Borba* y declara: ¿Los obreros han elaborado una táctica determinada y trabajan por aplicarla? Bagatelas. Que renuncien a esa táctica probada en nombre de resoluciones tácticas comunes con los liquidadores.

A esta violación de la voluntad claramente expresada de la mayoría de los obreros, en nombre de conceder un lugar de igual derecho a los liquidadores, es a lo que los conciliadores de la revista *Borba* llaman unidad.

Pero eso no es unidad, sino burla tanto de la unidad como de la voluntad de los obreros.

Los obreros marxistas entienden la unidad de otra manera.

No puede haber unidad, ni federativa ni de ningún otro tipo, con los políticos obreros liberales, con los desorganizadores del movimiento obrero, con los violadores de la voluntad de la mayoría. Puede y debe haber unidad de todos los marxistas consecuentes, de todos los defensores del conjunto marxista y de las consignas no recortadas, con independencia de los liquidadores y al margen de ellos.

¡La unidad es una gran causa y una gran consigna! Pero la causa obrera necesita la unidad de los marxistas, no la unidad de los marxistas con los adversarios y tergiversadores del marxismo.

Y a cada cual que hable de unidad debemos preguntarle: ¿unidad con quién? ¿Con los liquidadores? Entonces no tenemos nada que hacer juntos.

Pero si se trata de una unidad verdaderamente marxista, entonces diremos: desde el mismo surgimiento de los periódicos pravdistas, llamamos a la cohesión de todas las fuerzas del marxismo, a la unidad desde abajo, a la unidad en el trabajo práctico.

Ningún coqueteo con los liquidadores, ninguna negociación diplomática con los círculos de destructores del conjunto, y todas las fuerzas a la cohesión de los obreros marxistas en torno a las consignas marxistas, en torno al conjunto marxista. Los obreros conscientes considerarán un crimen todo intento de imponerles la voluntad de los liquidadores, y considerarán igual crimen la dispersión de las fuerzas de los auténticos marxistas.

Porque la base de la unidad reside en la disciplina de clase, en el reconocimiento de la voluntad de la mayoría, en el trabajo fraternal en las filas y al paso de esa mayoría. A esta unidad, a esta disciplina, a este trabajo fraternal no nos cansaremos de llamar a todos los obreros.

*Put Pravdy*, núm. 59, 12 de abril de 1914.

Se publica según el texto del periódico *Put Pravdy*.