A Malinovski se le quiere excluir del partido; en ciertos círculos esta propuesta goza de simpatía. Pero dicha propuesta es irrazonable y solo una atmósfera de nerviosismo puede explicarla.

Malinovski cometió un acto¹ profundamente desorganizador, violó groseramente la disciplina del partido. Esto es indiscutible. Por ello ha sido condenado de manera tajante y pública en las páginas del órgano de la inmensa mayoría de los obreros conscientes de Rusia, *Put pravdy*. Ha sido condenado por una serie de organizaciones obreras e instituciones dirigentes. Él mismo ha reconocido su culpa, ha reconocido la total inconsistencia de sus argumentos. Él mismo se ha apartado de todos y cada uno de los puestos de responsabilidad.

El asunto está claro. Estamos ante una ruptura, un suicidio político en el sentido más pleno y exacto de la palabra.

Por un período, probablemente muy prolongado y, en todo caso, hasta una nueva decisión de los propios obreros conscientes, Malinovski queda completamente tachado de los trabajadores del partido proletario. El castigo es muy severo.

¿Castigarle aún más? ¿Sancionarle con la exclusión? Eso significaría únicamente mostrar crueldad hacia una persona quebrantada y ponerse nervioso en exceso. Además, no se puede excluir a una persona que, habiendo reconocido su culpa, se ha ido y apartado por sí mismo, sintiendo que tendrá que conquistar la confianza una y otra vez, si es que alguna vez regresa a la actividad política.

La propuesta de exclusión es irrazonable. Malinovski ha terminado con un suicidio político y está suficientemente castigado. Tenían razón quienes dijeron: uno se ha quebrado, la Fracción Obrera Socialdemócrata de Rusia (FSDOR) está viva y marcha animosa y firmemente hacia adelante. ¡Viva la FSDOR!

Quedan las estúpidas, viles y sucias salidas de tono de los señores Mártov y Dan en el periódico liquidacionista. A estos señores no les ha quedado otro remedio que insinuar, calumniar, arrojar lodo; para eso son unos bureninis². «Héroes marcados de naipes señalados», se ha dicho con razón sobre estos sucios publicistas, cuyas obras incluso Kautsky calificó de «repugnantes»³.

Estos sucios señores mártovs⁴ se hacían un pequeño capital político, y han vuelto a fracasar. Los obreros ya les han expresado su asqueado desprecio. Que se ahoguen en su propia inmundicia, es lo que se merecen. Que prometan «investigar por su cuenta»: por favor, por favor, ¡señores bureninis y pranaitises⁵! ¡Los obreros os han evaluado, el tornero Belenin ha estigmatizado vuestra vil labor⁶! Los demócratas burgueses del periódico jarkovita *Utro* se han disculpado honradamente⁷, mientras que los liquidacionistas, el señor Mártov y Cía., continúan apestando. ¡Apestad!

Los obreros han comprendido que a los liquidacionistas, destituidos de sus puestos, no les queda nada más que el oficio⁸ de los bureninis. ¡Haced vuestro trabajo, señores mártovs-bureninis, a nadie vais a sorprender, nadie os prestará atención!

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**Notas:**

¹ Se refiere a la renuncia de R. V. Malinovski a sus poderes como diputado el 8 (21) de mayo de 1914.

² Bureninis: derivado de V. P. Burenin; en Lenin, sinónimo de venalidad y falsedad.

³ Véase doc. 37, nota 3.

⁴ Mártovs: derivado de L. Mártov (Y. O. Tsederbaum).

⁵ Pranaitises: derivado de I. E. Pranaitis.

⁶ Se trata de la nota de A. G. Shliápnikov en el periódico *Put pravdy* n.º 89 del 17 (30) de mayo de 1914, «Carta de un obrero», firmada como «El tornero Belenin».

⁷ Se refiere al telegrama publicado en el periódico *Put pravdy* n.º 89 del 17 (30) de mayo de 1914: «La redacción de *Utro* les comunica que el jueves aparecerá en *Utro* el siguiente comunicado de la redacción: "En relación con los reproches dirigidos a *Utro* por difundir en la edición dominical del periódico rumores falsos sobre los motivos que indujeron a Malinovski a renunciar a sus poderes, la redacción de *Utro* declara que reconoce dichos reproches como fundados, considera una imprudencia la inserción de rumores que ya entonces le parecían dudosos, cosa que señaló. La redacción de *Utro* presenta sus disculpas, ante todo, a Malinovski, después a la fracción s[ocial]d[emócrata] y a la sociedad"».

⁸ A continuación, V. I. Lenin tachó: «periodístico».