Al sacar a relucir la noticia de que «nosotros» (la institución dirigente) o yo (L[enin]) «sabíamos desde hace tiempo de los rumores», los liquidadores actúan sistemáticamente como chantajistas. Su objetivo es mantener al medio obrero en «agitación», provocar confusión, multiplicar sucias sospechas, sin decir nada concreto y, de este modo, sin responder de nada, alcanzar su objetivo: la desorganización del partido obrero. Basta señalar un poco más para dar una idea de la única respuesta correcta a tales procedimientos.

¡«Rumores»! ¿Por qué los liquidadores no publican exactamente quién, dónde, cuándo? ¡Que lo publiquen! ¡Que empiecen ellos! Nuestro error principal y fundamental sería si permitiésemos que los chantajistas nos interrogaran!! No, que cuenten ellos todo. No les creemos ni una sola palabra y no deseamos responder a los calumniadores.

¡«Rumores»! Pero, ¿por qué no informaron ellos de los rumores:

(en 1.er lugar) a su institución de agosto? ¿Cuándo informaron, si es que informaron? ¿Dónde está la resolución de entonces de esos (la institución de agosto)?

(en 2.º lugar) a su fracción en la Duma? ¿Dónde? ¿Cuándo? ¿La resolución?

en 3.er lugar, a la fracción común en la Duma, si los rumores surgieron (y así fue precisamente) aún cuando la fracción era común.

en 4.º lugar, a Búrtsev. Tenemos un telegrama de Búrtsev (que les retransmitimos hace ya mucho, mucho tiempo) de que Búrtsev no sabe nada, no ha oído nada³. ¡Esto es un documento! ¡¡Quiere decir que los chantajistas lo guardaban en su bolsillo, sin creer ellos mismos en los rumores!! He ahí el quid.

Sabíamos de los rumores que circulaban, por ejemplo, entre 2 (y quizás más) vieneses, de los cuales uno era nuestro joven e inexperto literato⁴, que se dejó engañar por los chantajistas, y el otro era el redactor o colaborador de la trotskista «Borba»⁵, Scher, si no liquidacionista hoy, sí liquidacionista ayer, vinculado políticamente con Mártov y Dan. De los rumores fue informado nuestro destacado representante, más exactamente, miembro de la actual fracción obrera socialdemócrata rusa⁶, y la institución dirigente, examinándolos en composición incompleta, naturalmente, consideró ante sí un desatino tal, un despropósito tal, una habladuría tan evidente de Mártov y Dan que, por supuesto, los rechazó y condenó irrevocablemente, estimando que estaba por debajo de su dignidad tomar en consideración los procedimientos propios de Purishkévich de los enemigos de la clase obrera o liquidadores, escondidos tras Scher o alrededor de Scher.

¡He ahí precisamente el quid! Si los liquidadores consideraban serios los rumores, ¿por qué no informaron a sus propias instituciones? ¿a la fracción común? ¿a Búrtsev? etc.? Precisamente porque son sólo chantajistas.

O los «rumores» acerca del registro en el apartamento de M[alinov]ski en Moscú durante o después de «Nash Put»⁷ — rumores (de la misma procedencia) de que supuestamente era un «registro de camaradas»⁸. De nuevo el mismo desatino evidente, el mismo chantaje, el mismo silencio de los liquidadores ante sus propias instituciones.

En vano se indignan contra mis (¿o nuestras?) cartas. En vano me acusan o nos acusan de retraso con el telegrama sobre los rumores. En 1.er lugar, no podíamos nosotros empezar a hablar de los rumores antes de su telegrama (que los liquidadores hablan —en la prensa— de rumores), no podíamos saber de esto. En 2.º lugar, la primera y más importante parte del telegrama de ayer² fue enviada por nosotros hace 1 semana y media, en palabras exactas, claras, directas: «publiquen: Mártov y Dan son calumniadores que temen acusar abiertamente». Es culpa suya no haber publicado esto entonces, dando de inmediato otro giro al asunto y cargando el onus probandi¹* sobre los liquidadores.

Pero, por supuesto, no quiero enzarzarme en reproches — es natural que, irritados por la estúpida acción de Malinovski, tanto ustedes como yo riñéramos y nos pusiéramos nerviosos.

Observación. En un artículo maldije furiosamente, pues temía precisamente que el redactor ¡¡dejara salir a los chantajistas!!! El redactor vacilaba en su táctica.

Ahora la cuestión no reside en eso, sino en continuar la línea correcta de lucha contra los chantajistas. Acelerar la fijación de esta línea podría, quizás, la llegada de un diputado, sobre lo cual, repito, telegrafiamos hace mucho, mucho tiempo y ni siquiera recibimos respuesta.

Que los liquidadores mismos empiecen a hablar de los rumores y hablen hasta el final: serán aniquilados por estos chismes. Que designen una «investigación» o busquen compañeros de investigación que confíen en ellos, populistas, Búrtsev, cualquiera — debemos mantenernos firmemente en que M[ártov] y D[an] son calumniadores, a los que no creemos ni una sola palabra, exigiendo incondicionalmente un tribunal competente (en Rusia o en un país de Europa occidental) después de que M[ártov] y D[an] deseen presentarse abiertamente y con sus firmas.

En esto hay que mantenerse de manera absoluta y, repito, si la frase de nuestro viejo telegrama (M[ártov], D[an] calumniadores que temen acusar abiertamente) hubiera sido publicada entonces mismo, hace una semana, los calumniadores habrían sido acorralados y no se habrían librado. Al omitir la publicación de esta frase, dieron a los calumniadores una posibilidad de escaparse.

Supongamos que los calumniadores adopten ahora la siguiente táctica: declaren que están satisfechos con la declaración de la institución dirigente (en el telegrama de ayer) y ¡¡cesan todo!!

¡¡Esto significaría que cesan la investigación sobre su chantaje!! Lo peor de todo es que aquí hubo por parte de ustedes una defensa, ¡cuando debería haber sido una acusación contra ellos!! En esto está el quid.

Y ahora hay que continuar la acusación. Ustedes, señores M[ártov] y D[an], han salido en la prensa con rumores: ¡tengan la bondad de decir quién, cuándo, dónde los difundió! Tengan la bondad de decirlo exactamente — entonces desenmascararemos su chantaje (pues se revelará que ni a la fracción común, ni a Búrtsev, ni a sus amigos de la institución de agosto, del Bund, de los letones — ¡y M[ártov] los ha visto! — dijeron los liquidadores nada sobre los rumores).

¿No está claro ahora que, al no publicar entonces las palabras principales de nuestro telegrama, dieron a los chantajistas la oportunidad de salir del paso?

Espero que el asunto esté ahora aclarado y que no cesen por nada la campaña iniciada contra los chantajistas, llevándola hasta el fin, hasta las resoluciones de masas sobre el chantajismo de M[ártov] y D[an].

Es necesario que sobre este artículo, si no desean publicarlo, haya un mensaje telegráfico de la redacción a mi dirección: aclarado continuamos — significará que la campaña de desenmascaramiento de los chantajistas y de su plena denuncia continúa, que nuestras «discrepancias» o malentendidos están aclarados. No puedo saber de antemano sobre otras posibles respuestas por vía telegráfica.

Resumiré. Sólo la táctica no de defensa, sino de acusación de los chantajistas es correcta; sólo hay que obligarlos a ellos a hablar (y cuando les obligamos a hablar sobre los rumores, estuvimos cerca de la victoria sobre los chantajistas) y sólo llevando hasta el fin la acusación de D[an] y M[ártov], se puede y se debe [revelar] la verdad, precisamente la verdad de los procedimientos chantajistas de M[ártov] y D[an].

¡Hay que revelar esta verdad, hasta el fin, ante todos!! ¡¡De lo contrario no hay salvación contra la desorganización!!

V. Ilyín.

Publicado en — «Istorícheski arjiv», 1995, N.º 4, pp. 7-9.

Fondo 2, inv. 1, exp. 23836 — autógrafo.

1* La carga de la prueba (lat.).
2* O (alem.).

¹ «Trudovaya Pravda» — bajo este título salió el periódico «Pravda» del 23 de mayo (5 de junio) al 8 (21) de julio de 1914. Salieron 35 números.
² La carta se fecha según el día de publicación del telegrama de V. I. Lenin a la redacción del periódico «Rabochi» (ver doc. 61), que se menciona en el texto de la carta como «el telegrama de ayer».
³ Ver doc. 60.
⁴ Se refiere a N. I. Bujarin, que vivía en aquel tiempo en Viena.
⁵ «Borba» — revista publicada en Petersburgo por L. D. Trotski entre febrero y julio de 1914. Salieron 7 números.
⁶ Se trata de G. I. Petrovski.
⁷ «Nash Put» — periódico bolchevique que se publicó en Moscú desde el 25 de agosto (7 de septiembre) de 1914; fue perseguido por las autoridades: de 16 números, 12 fueron confiscados. El periódico fue clausurado el 12 (25) de septiembre de 1914.
⁸ El registro en el apartamento moscovita de R. V. Malinovski se efectuó en otoño de 1913. V. Scher consideraba que no lo había hecho la policía, sino camaradas de Malinovski que sospechaban de su colaboración con los órganos de seguridad.