Tenemos ante nosotros varios números de periódicos de las Centurias Negras: *Zémshchina*, *Rússkoe Znamia*, *Golos Rusi*[1]. Una colección de las más viles salidas de tono contra Malinovski, insinuaciones sobre Ázev, acusaciones (sordas, indirectas, basadas en «rumores») de ser un *provocateur*, caricaturas sobre que se llevaría consigo al extranjero el «fondo de huelga», etc., etc., sin fin.

Que los periódicos de las Centurias Negras recurran a tales procedimientos al ver un momento difícil en la vida de la fracción obrera socialdemócrata de Rusia es comprensible, es inevitable, no podía ser de otra manera.

Por desgracia, no todos los obreros pravdistas han comprendido aún que son *igualmente inevitables* los procedimientos igualmente viles de los señores Mártov y Dan en *Nóvaya Rabóchaya Gazeta*[2]. Tras escindirse del partido obrero y haber renegado de la clandestinidad, los liquidadores *tenían que* rebajarse a los sucios chismes, las insinuaciones, las viles salidas de tono.

Es inevitable.

Porque a ellos *no les ha quedado* otra arma política.

Ya es hora de dejar de ser cándidos. Es hora de que todos los pravdistas comprendan lo que comprendió perfectamente el tornero Belénin (núm. 89 de *Put' Pravdy*[3]).

Mártov y Dan empezaron ya en el extranjero esta vil campaña de insinuaciones turbias, chantaje, etc. Mártov escribió todo un folleto sobre esto —principalmente contra Lenin[4]. Mártov mandó traducir este folleto al alemán y se lo envió a Kautsky.

Kautsky, aunque ahora es adversario de Lenin en muchísimas cosas, calificó el folleto de Mártov de *repugnante*.

¡He aquí un hecho que demuestra los procedimientos habituales de chantaje, vilezas, mentira y calumnia del señor Mártov!

Kautsky sólo no comprendió por qué Mártov *se vio obligado*, con la aprobación de Dan, Axelrod y Cía., a recurrir a esta arma: *no le quedaba otra*.

Los centurianegristas y los liquidadores no tienen otra arma. Purishkévich y el señor Mártov son dos paladines de la *misma* arma.

Los liquidadores repitieron todas las sucias insinuaciones y los turbios rumores sobre Malinovski, por supuesto, escudándose, como todos los viles cobardes, tras otros periódicos y vociferando sobre una «investigación».

Naturalmente, los obreros conscientes no hacen más que reírse de los purishkévichs del liquidacionismo, de esta sucia campaña de Mártov y Dan, que pretenden «hacer tambalear» a la Fracción Obrera Socialdemócrata de Rusia sin tener más arma que los chismes, y que no hacen más que alardear de su «investigación». ¡Adelante, «investiguen», señores purishkévichs del liquidacionismo!

El *Útro* burgués de Járkov *se disculpó* cuando supo que los rumores sobre Malinovski provenían de los purishkévichs[5]. Eso es honesto. Esos son personas. En cambio, los liquidadores no son personas, sino baba y podredumbre.

Malinovski cometió una estupidez, perpetró un crimen. Por ello ha sido condenado. Cometió un suicidio político y él mismo añadió: «¿Sólo político?». Todos los chismes sobre el dinero son mentira y calumnias. Hasta el último kopek de todo el dinero está intacto.

El suicidio es un hecho patente.

Así pues, ¿qué hay que «investigar»?

Sólo los viles mártovs pueden chancearse y danzar, arrojar cubos de inmundicia e insinuar. *Ellos no tienen otra arma*.

Todos nosotros, los pravdistas, amigos y partidarios de la Fracción Obrera Socialdemócrata de Rusia, estamos agotados y conmocionados: no es fácil presenciar, de cerca o de lejos, el suicidio de un hombre con los nervios destrozados que ha llegado a la violación criminal de la disciplina del partido. Los suicidas siempre se esconden, se debaten. Se escondió y se debatió Román Vatslávovich Malinovski... Y los enemigos centurianegristas y los canallas y sucios plumíferos liquidadores se aprovecharon con una vileza inaudita y refinada de estos días de tormento, cuando se escondía y se debatía un luchador quebrantado, condenado por sus propios amigos y que había puesto fin a su carrera política...

¡No sé si puede haber un cuadro más repugnante que esta inmunda y vil persecución de un suicida por parte de las alimañas mártovs y dans, los apestosos insectos del liquidacionismo!

Pero es inevitable, camaradas pravdistas, comprenderlo, porque los liquidadores *no tienen* otra arma.

Malinovski ha sido condenado. Malinovski ha cometido un crimen contra la disciplina. Malinovski ha terminado con un suicidio político, apartándose enteramente de toda labor del partido, retirándose él mismo bajo el peso de la condena de sus camaradas...

Que las alimañas le arrojen piedras.

Para nosotros, el caso está cerrado. Malinovski está enterrado como político, y no resucitará pronto, si es que resucita.

¡Adelante! ¡Unámonos en torno a la Fracción Obrera Socialdemócrata de Rusia, apoyémosla y continuemos nuestra labor! Las personas perecen, la clase crece, se templa, avanza, aprende, se cohesiona: tanto contra los enemigos como contra los despreciables calumniadores Mártov y Dan.

*Publicado con correcciones de redacción de L. B. Kámenev en* Rabochi, *núm. 4, 25 de mayo de 1914.*

*Fondo 2, inv. 1, exp. 23824 — autógrafo.*

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**[1*]** Aquí se interrumpe el manuscrito de V. I. Lenin; las últimas palabras de la frase fueron escritas por L. B. Kámenev.

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**[1]** Véase doc. 33, nota 34.  
*Rússkoe Znamia* — Órgano de la «Unión del Pueblo Ruso», publicado en San Petersburgo desde noviembre de 1905 hasta 1917.  
*Golos Rusi* — Diario político, económico y literario, publicado en San Petersburgo desde 1914 hasta 1917.

**[2]** Véase doc. 53, nota 4.

**[3]** Véase doc. 62, nota 8.

**[4]** Se alude al folleto de L. Mártov *Salvadores o supresores? (Quién y cómo destruyó al POSDR)* — véase doc. 33, nota 34 y doc. 38, nota 3.

**[5]** Véase doc. 62, nota 8.