¡Muy estimado G. I.!

Acabamos de recibir de usted la deuda literaria. Agradecemos. Nos sorprende la falta de noticias y cartas.

¡Saludos y mis mejores deseos!

V. Lenin

El deseo de soportar con más firmeza la disparatada salida de Malinovski y no ponerse nervioso.

No hay que excluirlo. Se apartó él mismo. Está condenado. Suicidio político. ¿Para qué castigar más? ¿Para qué? No se ponga nervioso. Las intervenciones son magníficas. Adelante con audacia. Y a los liquidadores se los estigmatiza poco por la suciedad y las inmundicias. Así hay que llamarlos a diario: periódico cloacal, literatos cloacales. Su oficio son las inmundicias. Nuestro oficio es el trabajo. Con Malinovski está todo acabado, absolutamente acabado. Ha perecido. Suicidio. ¿Para qué seguir chupando y perder el tiempo? ¡A trabajar y abajo los literatos cloacales!

en la revista

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Escrito después del 25 de mayo de 1914.

Enviado de Poronin a Petersburgo.

Publicado por primera vez en 1962 en “Archivo Histórico” núm. 1.

Se imprime según el manuscrito.