La noticia que a todos sorprendió como un rayo en cielo sereno — la renuncia del mandato por R.V. Malinovski — afectó de modo especialmente penoso a los amigos que lo conocían de cerca. Para ellos fue tanto más penosa esta noticia cuanto que no estaban preparados para ella y no pudieron explicarse con R.V. Malinovski debido a la extrema rapidez de su decisión y su partida de Petersburgo. Sólo podemos conjeturar que la extrema excitación nerviosa y el agotamiento, de los que Malinovski se quejaba desde hacía tiempo, desempeñaron un papel fatal.

En F.N. Samóilov el trabajo en la Duma provocó un fortísimo trastorno nervioso, pero las medidas tomadas a tiempo dan ahora plena esperanza de restablecimiento — después de largos meses de interrupción de toda actividad política2.

En R.V. Malinovski se produjo, al parecer, una sobretensión que terminó en crisis.

Esperemos que, a pesar de esta grave crisis, el camarada Malinovski consiga regresar en un futuro no lejano a aquel trabajo en las filas del proletariado ruso1* que durante tantos años realizó con tan brillante éxito.

Fondo 2, inv. 1, doc. 23823 — autógrafo.

1* «en... proletariado» corregido por V.I. Lenin de: «en beneficio del proletariado ruso».

1Se data por el telegrama a G.I. Petrovski (véase doc. 58), cuyo texto está escrito en la segunda hoja del artículo.

2El diputado de la IV Duma Estatal F.N. Samóilov se trataba en una clínica en Berna. G.L. Shklovski, residente en Berna, supervisaba el curso del tratamiento.

Véase también doc. 60.