¡Querido amigo!

Ayer recibí una carta alarmante de Samóilov. Está peor. No duerme.

Se aburre.

Chlénov le recomendó baños fríos (!?). Después de cuatro baños Samóilov se sintió aún peor…

Es terriblemente desagradable, pues nos habíamos propuesto, por así decirlo, curarlo. Hoy le envío una carta de recomendación del médico de nervios de aquí, Landau, para el doctor De Montet en Vevey, «Mon Repos» (sanatorio).

Por lo visto, habrá que llevar a Samóilov al mejor médico de nervios y trasladarlo a un sanatorio donde reciba cuidados y vigilancia sistemáticos.

Háganlo, por favor. No escatimen en gastos de teléfono y viajes: en caso necesario, los cubriremos todos, pues a toda costa hay que poner a Samóilov en pie para el otoño.

Si es preciso, vuelvan a consultar a Sali. Pero, según parece, aquí se necesita un médico de nervios. Confío en que encontrarán al mejor de Suiza y llevarán allí a Samóilov. Le escribo en el mismo sentido a Rivlin: pónganse de acuerdo con él para actuar conjuntamente, repartiéndose el trabajo.

Dicen que el aburrimiento es muy perjudicial para los neurasténicos. Pero ¿qué hacer? ¿Llevar a Samóilov a Poroñin (nosotros iremos allí el 1. V) o a Zakopane? Se podría, pero allí llueve todo el verano.

Escríbanme sobre el resultado de la visita al médico y las decisiones. Habría que probar ahora el sanatorio «Mon Repos».

Saludos a la familia. N. K. también se los envía.  
Suyo, Lenin

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Escrito a finales de abril de 1914.  
Enviado de Cracovia a Berna.  
Publicado por primera vez en 1930  
en la Recopilación Leninista XIII.  
Se reproduce según el manuscrito.