La reciente decisión de todos los trabajadores letones organizados, que condenó el liquidacionismo y apoyó la línea marxista, asestó un golpe decisivo al “Bloque de Agosto”, demostrando que todos los elementos proletarios, tarde o temprano, rompen con los liquidadores. De este hecho desagradable, el “Sévernaia Rabóchaya Gazeta” trata por todos los medios de “zafarse”. Esta difícil tarea la han emprendido L. M. y F. D.

No responderemos a las mezquinas rencillas suscitadas por los liquidadores. Aquí solo nos importa el aspecto del asunto que tiene significación organizativa y política.

Los liquidadores dicen: bien, los marxistas letones han abandonado el “Bloque de Agosto”, pero tampoco se han unido a los “leninistas”.

¡Toda la razón, señores! Los marxistas letones realmente se han mantenido neutrales. Ya en nuestros primeros artículos sobre las resoluciones letonas dijimos que los letones solo habían dado el primer paso, que, en general, se habían manifestado como conciliadores[12].

Pero ¿han pensado los liquidadores lo que de esto se deduce?

Si los letones son realmente conciliadores, si son partidarios de la unidad a cualquier precio, si son neutrales en la lucha organizativa, tanto más dolorosa es para los liquidadores la valoración política del liquidacionismo que han dado los marxistas letones, de ánimo conciliador.

Y esta valoración es, desde el punto de vista político, completamente clara e inequívoca. Los obreros letones confirmaron de manera resuelta la vieja decisión de que el liquidacionismo es una manifestación de la influencia burguesa sobre el proletariado. Declararon que unirse con los liquidadores significa caer “en la dependencia ideológica y política de los liquidadores”.

Sí, señores L. M. y F. D., los letones realmente se han mantenido neutrales, sí, todavía no han superado las esperanzas “conciliadoras”, sí, aún no han sacado todas las conclusiones prácticas de su posición, sí, han tratado con demasiada blandura a los grupos que a ustedes defienden. Pero precisamente de estas personas blandas y neutrales han recibido ustedes la declaración de que su línea liquidacionista no expresa más que la influencia de la burguesía sobre las capas atrasadas de los obreros.

Lo ridículamente enredados que están los liquidadores en la valoración de las resoluciones letonas se ve en los artículos del periódico de los liquidadores judíos “Zeit”{41}. Allí, el Sr. Iónov relata en larguísimos artículos que “los camaradas letones no están del lado de la escisión, al contrario, son los más enérgicos adversarios de tal táctica”.

Y el mismo autor declara que “el espíritu general de la resolución (letona) es, sin duda alguna, un espíritu leninista. Ella (la resolución) está construida sobre una actitud hostil al liquidacionismo, sobre el reconocimiento de la necesidad de luchar contra él” (“Zeit” nº 14).

Pónganse de acuerdo entre ustedes, señores liquidadores, y escriban una sola cosa.

Los liquidadores esperan que los letones den aún un paso atrás, hacia el liquidacionismo. Nosotros esperamos que den un paso adelante, hacia la posición de los marxistas rusos. Quién verá justificadas sus esperanzas, ya lo veremos. Lo dejamos tranquilamente al curso del movimiento obrero letón y de todo el movimiento obrero ruso. Pero en el momento actual se ha logrado una cosa: los letones han asestado un golpe mortal al “Bloque de Agosto” y han reconocido el liquidacionismo como una corriente burguesa.

Unas palabras más sobre la decisión de los letones respecto a la escisión de la fracción socialdemócrata. Los 6 diputados liquidadores no dieron una respuesta directa a la pregunta de si aceptan las condiciones de los letones. Con la ayuda del Sr. F. D., intentan, como suele decirse, “dorar la píldora”. No lo conseguirán.

Miren los “argumentos” del Sr. F. D. Le recuerdan la decisión de 1908 (confirmada por los letones) contra la unión con el partido de Iagello. Y él responde con la referencia de que en la fracción de la segunda Duma fueron admitidos... los socialdemócratas lituanos. La “pequeña” diferencia consiste solo en que con los lituanos los marxistas rusos acordaron en repetidas ocasiones unirse, mientras que con el PPS acordaron no unirse, pues este no es un partido marxista. La diferencia está en que los diputados lituanos entraron en la Duma con el apoyo total de todos los socialdemócratas locales, mientras que Iagello pasó en contra de los socialdemócratas polacos, en contra de la mayoría de los obreros electores.

Los letones pusieron como condición para la unidad el reconocimiento de las decisiones de toda Rusia de 1908 y 1910, que condenaron el liquidacionismo como una corriente burguesa. ¿Acepta esta condición la fracción de Cheidze? ¿Qué tiene que decir al respecto su defensor, el Sr. F. D.? Solo que “la falta de espacio no nos permite (es decir, a él) detenernos” en estas decisiones de toda Rusia.

Pues bien, esperaremos a que en el “Sévernaia Rabóchaya Gazeta” haya más espacio libre para, por fin, responder cómo se sitúa este periódico ante las decisiones del conjunto marxista de 1908 y 1910, que reconocen el liquidacionismo como una corriente burguesa.

Y los obreros, de estas evasivas de los liquidadores, sacarán indudablemente sus conclusiones y se convencerán de que esos hombres son hombres muertos para la causa del marxismo.

“Put Pravdi” nº 62, 16 de abril de 1914.

Se publica según el texto del periódico “Put Pravdi”