En los periódicos liberales apareció recientemente, reproducido con simpatía, un llamamiento de K. Arséniev a prestar más atención a la recopilación de datos sobre los destierros administrativos.

«Por muy numerosas que sean —escribía K. Arséniev— las manifestaciones de la ilegalidad y la arbitrariedad administrativas que se dan a conocer en los periódicos, otras muchas, no menos indignantes, pasan sin ser señaladas ni advertidas. Esta laguna podría colmarse en gran medida si se introdujera cierto sistema en la recopilación de los datos pertinentes. Sólo casualmente, y por ello de manera incompleta, llegan a conocerse las causas de los destierros y detenciones administrativas que hasta ahora se practican en una escala muy amplia, sobre todo entre los obreros. Casual es también que penetren en la prensa noticias acerca de la situación de los desterrados en sus lugares de confinamiento».

¡Lo que es cierto, es cierto! Los partidos liberales, los miembros liberales de la Duma, los abogados liberales, los periodistas liberales, los distintos grupos de liberales, etc., podrían perfectamente recopilar y publicar —tanto dentro de los límites de lo accesible como más allá de ellos— un material sumamente completo y sistemático sobre cada uno de los casos que «se practican en una escala muy amplia, sobre todo entre los obreros».

He aquí que, por ejemplo, el periódico *Rech* «acogió calurosamente todos estos consejos y llamamientos del estimado personaje público» K. Arséniev.

¿Qué es lo que falta, entonces, señores? ¡Precisamente ustedes, quién más quién menos, tienen las posibilidades y los medios para organizar una recopilación y una divulgación sistemáticas de los datos relativos a ese «fenómeno cotidiano» de la vida rusa que a todos ustedes indigna, que todos ustedes condenan, del que todos ustedes hablan constantemente! Pero fíjense: en ningún periódico liberal, mil veces más «protegido» (en todos los sentidos) frente a todo tipo de obstáculos y trabas, se recopilan datos precisos acerca de todos los destierros y detenciones.

No queda sino decir: nuestros liberales son maestros en los inocentes buenos deseos, mientras que publicar en el mismo *Véstnik Evropy* de Arséniev, en los mismos *Russkie Védomosti* o en *Rech* los nombres de todos los desterrados, datos sobre ellos, informaciones sistemáticas acerca de su suerte, eso no se hace.

«Apoyar» los llamamientos de palabra debe de ser, sin duda, más fácil (y más seguro) que hacer algo para llevarlos a la práctica…

*Put Pravdy*, núm. 32, 9 de marzo de 1914

Publicado según el texto del periódico *Put Pravdy*.