Últimamente, en relación con los discursos de V. Maklakov en la Duma y sus intervenciones periodísticas en favor de un «nuevo» plan de unir la táctica de kadetes y octubristas, se ha hablado no poco del avivamiento del liberalismo. El banquete de los zemstvos en Moscú también avivó estos rumores.

Cabe señalar que en particular se subrayaba en ello la pérdida, incluso por el más moderado liberal V. Maklakov, inclinado al octubrismo, de la «fe en la posibilidad de encontrar una salida del atolladero sin explosiones revolucionarias y catástrofes». Así escribía literalmente en el principal órgano de los liberales, «Rech», el Sr. Shingariov, quien junto con el Sr. Miliukov al parecer criticaba «por la izquierda» a los kadetes «de derechas», V. Maklakov y P. Struve.

Pero las disputas de los kadetes entre sí son terriblemente mezquinas. Discutían sobre si es nueva o no la propuesta a los octubristas de pasarse a la oposición, si vale la pena repetir por centésima primera vez esta propuesta hecha cien veces y que no ha llevado a nada. Con el ruido de estas disputas completamente vacías transcurre casi inadvertida la preocupación general y fundamental de los liberales, que frena la causa de la liberación de Rusia no mucho menos que las vacilaciones de los octubristas. ¡Ustedes discuten todo con los octubristas y acerca de los octubristas, señores liberales! Mírense, sin embargo, a sí mismos.

He aquí una pequeña enciclopedia política, publicada por el periódico «Rech» bajo el título de «Anuario» para 1914. Participan en ella los kadetes más destacados y responsables, reconocidos dirigentes del partido, con los Sres. Miliukov y Shingariov a la cabeza. En la reseña de «nuestra vida social» (Sr. Izgoev) leemos la siguiente valoración de principio de las cuestiones cardinales de la política interior rusa:

«Con su celo excesivo, la administración no hace más que debilitar las fuerzas antirrevolucionarias en la propia sociedad».

 ¿No es ridículo, señores kadetes, lanzar rayos y centellas contra los octubristas, cuando el más auténtico octubrismo se predica en sus propias publicaciones?

 Como resultado de la «desesperada e insensata» lucha de la administración con las instituciones educativas – escribe el Sr. Izgoev – se obtiene:

«una tergiversación de la vida, que conduce al debilitamiento de la actividad vital *puramente social* (!), que elabora antídotos espirituales contra las ideas que realmente amenazan al país».

 Esto ya no es solo un tono octubrista, es, verdaderamente, un tono de procurador, de Scheglovítov. Y, como para explicar gráficamente cuáles son esas «ideas que amenazan al país», nuestro liberal dice:

«Es comprensible (desde el punto de vista de la tergiversación de la vida por la insensatez de la administración) por qué en las asambleas obreras y en los sindicatos los bolcheviques se imponen a los dirigentes más tranquilos y culturales (!?) del movimiento obrero».

 Esta valoración política de los liquidadores los liberales la dan y la repiten un sinnúmero de veces. En realidad no tenemos aquí otra cosa que una alianza política de los liberales y los liquidadores. Los liquidadores hacen en el medio obrero precisamente aquello, exactamente aquello que necesitan los liberales, cuando se apartan de la clandestinidad y predican un partido abierto.

*Put Pravdy* nº 29, 6 de marzo de 1914.

Publicado según el texto del periódico *Put Pravdy*.