«En nuestro tiempo», cuando se intenta montar un segundo caso Beilis, hay que examinar más a menudo la agitación de los nacionalistas. El reciente segundo congreso de representantes de la «Unión Nacional Panrusa» mostró con especial claridad en qué consiste esa agitación.

Y sería un gran error pensar que la importancia de esa agitación es insignificante, porque insignificante y ficticia (ilusoria) es toda esa «Unión Panrusa», representada por solo 21 delegados de todos los confines de Rusia. La «Unión Nacional Panrusa» es insignificante e ilusoria, pero su prédica es apoyada por todos los partidos de derecha y por todas las instituciones oficiales; su prédica se lleva a cabo en cada escuela rural, en cada cuartel, en cada iglesia.

He aquí la información periodística sobre una de las ponencias leídas en ese congreso el 2 de febrero:

«El diputado de la Duma de Estado Savenko leyó una ponencia sobre el “mazepismo”, como se denomina en la jerga de los nacionalistas al movimiento ucraniano. El ponente consideró especialmente peligrosas las tendencias al separatismo (es decir, a la separación del Estado) entre los bielorrusos y los ucranianos. El movimiento ucraniano, en particular, representa un gran y real peligro para la unidad de Rusia. El programa inmediato de los ucranianos se reduce al federalismo y a la autonomía de Ucrania.

Los ucranianos vinculan sus esperanzas de realizar la autonomía con la derrota de Rusia en una futura guerra con Austria-Hungría y Alemania. Sobre las ruinas de la gran Rusia se fundarán, bajo el cetro de los Habsburgo, dentro de Austria-Hungría, Polonia y Ucrania autónomas.

Si los ucranianos logran, en realidad, separar a 30 millones de pequeños rusos del pueblo ruso, entonces llegará el fin del gran Imperio ruso. (Aplausos.)»

¿Por qué ese «federalismo» no impide la unidad ni de los Estados Unidos de América del Norte ni de Suiza? ¿Por qué la «autonomía» no impide la unidad de Austria-Hungría? ¿Por qué la «autonomía» incluso fortaleció durante largo tiempo la unidad de Inglaterra y de muchas de sus colonias?

El señor Savenko presentó de un modo especialmente absurdo el «nacionalismo» que defiende, facilitando al extremo la refutación de sus ideas. ¡La unidad de Rusia, fíjense, está «amenazada» por la autonomía de Ucrania, mientras que la unidad de Austria-Hungría es fortalecida por el sufragio universal y la autonomía de sus distintas regiones! ¿Qué extrañeza es esa? ¿Acaso no se les ocurrirá a los lectores y oyentes de la prédica «nacionalista» por qué es imposible fortalecer la unidad de Rusia mediante la autonomía de Ucrania?

El nacionalismo terrateniente y burgués persigue, mediante la persecución de los «alógenos», dividir y corromper a la clase obrera para adormecerla más fácilmente. Los obreros conscientes responden a esto defendiendo en la práctica la plena igualdad de derechos y la unidad de los trabajadores de todas las nacionalidades.

Al calificar de alógenos a los bielorrusos y a los ucranianos, los señores nacionalistas olvidan añadir que los grandes rusos (los únicos que no son «alógenos») no constituyen más del 43 por ciento de la población de Rusia. ¡De modo que los «alógenos» son mayoría! ¿Cómo puede entonces la minoría retener a la mayoría sin concederle ventajas, ventajas de libertad política, de igualdad nacional de derechos, de autonomía local y regional?

Al hostigar a los ucranianos y a otros por su «separatismo», por sus aspiraciones a la separación, los nacionalistas defienden con ello el privilegio de los terratenientes grandes rusos y de la burguesía gran rusa sobre «su» propio Estado. La clase obrera está contra todo privilegio; por eso defiende el derecho de las naciones a la autodeterminación.

Los obreros conscientes no predican la separación; conocen las ventajas de los grandes Estados y de la unión de grandes masas de trabajadores. Pero los grandes Estados pueden ser democráticos solo si existe la más plena igualdad de derechos de las naciones, y esa igualdad de derechos implica también el derecho a la separación.

La lucha contra la opresión nacional y contra los privilegios nacionales está indisolublemente ligada a la defensa de este derecho.

*«Put Pravdy»* núm. 17, 20 de febrero de 1914.

Se publica según el texto del periódico *«Put Pravdy»*.