El décimo aniversario de la muerte del escritor liberal-populista Mijailovski ha dado motivo a los populistas para reavivar la vieja polémica sobre el significado de la lucha marxista contra los populistas. Esta polémica reviste un interés nada pequeño: primero, histórico, pues se trató aquí del surgimiento del marxismo en Rusia; segundo, teórico – la polémica versó sobre las cuestiones fundamentales de la teoría del marxismo; tercero, práctico, en la medida en que el periódico populista de izquierda de Petersburgo intenta atraer a los obreros a su lado. El populista Sr. Rakítnikov escribe:

«Por supuesto, hoy nadie planteará la cuestión en la forma en que se planteaba en los años 60 y 70: acerca de que Rusia eludía la fase» (es decir, la etapa, el período) «del capitalismo. Rusia se encuentra ya en esta fase».

Esta interesante declaración del populista de izquierda nos introduce de inmediato en la «esencia» de la cuestión. ¿Es cierto que acerca de que «Rusia eludía la fase del capitalismo» se habló solamente en los años 60 y 70? No, eso es completamente falso. También en los años 80 y 90 hablaron de ello los populistas en general, y los escritores de la revista «Rússkoie Bogatstvo» (es decir, del grupo de Mijailovski) en particular. Basta mencionar, por ejemplo, al señor Nikolái-on.

¿Por qué el Sr. Rakítnikov ocultó a los lectores los años 80 y 90? ¿Acaso fue solo para encubrir los errores de los populistas y facilitar así su difusión entre los obreros? Este procedimiento es muy malo, y mal andan las cosas de quien emplea tales procedimientos.

¿Qué significado tiene la teoría sobre «que Rusia eludía la fase del capitalismo», la teoría de Mijailovski y su grupo, sostenida hasta los años 90 del siglo pasado?

Esta teoría era una teoría de socialismo utópico, pequeñoburgués, es decir, un ensueño de intelectuales pequeñoburgueses que buscaban una salida del capitalismo no en la lucha de clases de los obreros asalariados contra la burguesía, sino en llamamientos a «todo el pueblo», a «la sociedad», es decir, a esa misma burguesía.

En todos los países, antes del surgimiento del movimiento obrero, predominaban tales doctrinas de «socialismo» que, en realidad, no eran más que el ensueño de teóricos pequeñoburgueses sobre librarse de la lucha de clases, sobre prescindir de ella. En todos los países, y también en Rusia, el movimiento obrero consciente tuvo que sostener una lucha tenaz contra semejantes doctrinas de un «socialismo» pequeñoburgués, correspondiente a la situación y al punto de vista de los pequeños propietarios.

El movimiento obrero no puede existir ni desarrollarse con éxito mientras no se haya refutado esta teoría de los buenos propietarios sobre la posibilidad de «eludir» el capitalismo. Al encubrir el error fundamental del grupo de Mijailovski, el Sr. Rakítnikov embrolla con ello la teoría de la lucha de clases. Y, mientras tanto, solo esta teoría señaló a los obreros una salida a su situación, indicó cómo los propios obreros pueden y deben aspirar a su liberación.

«Rusia se encuentra ya en la fase del capitalismo», escribe el Sr. Rakítnikov.

Esta notable confesión equivale al reconocimiento del error fundamental de Mijailovski y de su grupo.

Más aún. Equivale a una completa renuncia al populismo.

Los populistas de izquierda que están de acuerdo con esta confesión luchan contra los marxistas ya no como populistas, sino como oportunistas en el seno del socialismo, como partidarios de desviaciones pequeñoburguesas respecto al socialismo.

En efecto, si «Rusia se encuentra ya en la fase del capitalismo», significa que Rusia es un país capitalista. Significa que en ella, como en todo país capitalista, los pequeños propietarios –incluidos los campesinos– son pequeños burgueses. Significa que en ella, como en todo país capitalista, únicamente la lucha de clases de los obreros asalariados contra la burguesía es la vía para la realización del socialismo.

El programa de los populistas de izquierda (por no hablar ya de sus amigos de «Rússkoie Bogatstvo») hasta ahora no se decide a reconocer a Rusia como un país capitalista. ¡El Sr. Rakítnikov defiende el populismo entregando a los marxistas el programa de los populistas! Defensa poco fiable.

El Sr. Rakítnikov discute con los marxistas no al modo populista, sino al modo oportunista, diciendo:

*apoyar a la hacienda campesina no significa en absoluto ir contra la fuerza incontenible del desarrollo económico inevitable. Y cada vez más socialistas en Occidente adoptan precisamente este punto de vista*.

¡Hemos subrayado las palabras que delatan de modo flagrante al pobre «populista de izquierda»! Es sabido que en Occidente solo la clase de los obreros asalariados ha sabido, como clase, crear partidos socialistas. Es sabido que el campesinado en Occidente, como clase, crea partidos no socialistas, sino burgueses. Es sabido que no son los socialistas, sino los oportunistas en Occidente, quienes propugnan el apoyo a la hacienda de los pequeños burgueses.

«¡Apoyar a la hacienda campesina!...» Miren a su alrededor. Los campesinos-propietarios crean uniones para vender más caro el trigo, el heno, la leche, la carne, para contratar más baratos a los obreros. Cuanto más libres son los campesinos, cuanta más tierra tienen, tanto más claramente se ve esto.

A la clase de los obreros asalariados, el Sr. Rakítnikov le impone el «apoyo a la hacienda» de los pequeños burgueses. ¡Vaya “socialismo”!

Los obreros asalariados apoyan solo la lucha de los campesinos contra los señores feudales y el feudalismo; esto es completamente, completamente distinto de lo que quiere el Sr. Rakítnikov.

En Rusia, los grandes años, 1905-1907, demostraron de manera definitiva que únicamente la clase de los obreros asalariados actuó y se cohesionó como fuerza socialista. El campesinado actuó y se cohesionó como fuerza democrático-burguesa. Con cada día de desarrollo del capitalismo, la diferencia entre las clases se hace cada vez más fuerte.

La prédica «populista de izquierda» se reduce, en la práctica, a la corrupción y desorganización del movimiento de la clase de los obreros asalariados con consignas pequeñoburguesas. Mejor harían los señores populistas de izquierda en dedicarse al trabajo democrático entre los campesinos; para eso, también son aptos los no socialistas.

«Put Pravdi» n.º 15, 18 de febrero de 1914. Firmado: V. I.

Se publica de acuerdo con el texto del periódico «Put Pravdi».