¡Estimado camarada!

En cuanto a la cita, lo ha arreglado de maravilla.

En cuanto al delegado, le riño severamente. Por lo visto, se trata de un idiota o una mujerzuela que cede a los chismes y calumnias de la canalla liquidadora. A Popov se le ha enviado un poder formal del Comité Central, y él, Popov, habló únicamente con Sauer (¡¡persona oficial del Buró del Extranjero!!). Está claro que los liquidadores calumnian a Popov.

¡Pero su delegado! Vaya elemento, si cree a los liquidadores. Con semejante tropa es ridículo emprender la guerra contra los liquidadores. Tales «guerreros» no merecen otra cosa que lamer toda la vida las botas de los liquidadores.

¿¡Y por qué, conociendo la poca fiabilidad de ese delegado, le escribió usted que yo necesitaba informes??! De lo que se trataba era de que usted le pidiera informes a él. ¡Ahora ese delegado volverá su carta contra mí: eso ya es el colmo!

Estoy terriblemente enfadado.

Suyo, N. Lenin