¡Estimados camaradas!

Un año de trabajo conjunto en la Duma de Estado ha puesto de manifiesto toda una serie de choques y roces entre nosotros y vosotros, es decir, los otros siete diputados socialdemócratas. Las cosas llegaron hasta la polémica abierta en la prensa, y vuestras últimas decisiones, tomadas por vosotros justo antes del cierre de la Duma de Estado en junio de 1913, cuando una parte de los diputados ya se había marchado, demostraron de manera definitiva la imposibilidad y la falta de salida de la situación creada. Estas decisiones, adoptadas por vosotros con 7 votos contra 6, consisten en: negar a los bolcheviques (es decir, a los 6 diputados) uno de los dos puestos en la comisión de presupuestos y elegir a uno (y no a dos) en una importante institución.

Después de que vosotros, en repetidas ocasiones, con 7 votos contra 6, privasteis a los 6 diputados obreros de uno de los dos oradores que se presentaban en la Duma, la decisión señalada fue la gota que colmó la copa.

Sabéis que hemos actuado y actuamos entera y exclusivamente en el espíritu del marxismo consecuente, adhiriéndonos ideológicamente en todo a sus resoluciones generales.

Sabéis, camaradas, que hay hechos plenamente objetivos que demuestran que no exageramos cuando decimos que nuestra actividad concuerda plenamente con la conciencia y la voluntad de la inmensa mayoría de los obreros marxistas de vanguardia de Rusia. Esto lo ha demostrado también la historia de *Pravda*, el primer periódico obrero, surgido del auge del movimiento obrero en abril-mayo de 1912, que aglutinó en torno a sí a la mayoría de los obreros. Esto lo ha demostrado la difusión de *Pravda* en una tirada de 40.000 ejemplares. Esto lo han demostrado las colectas obreras de grupo para *Pravda*, de las que este periódico siempre informó abiertamente. Esto lo han demostrado las elecciones por la curia obrera a la IV Duma de Estado, que dieron todos los diputados curiales bolcheviques y mostraron, en comparación con las elecciones por la curia obrera a la II y III Dumas de Estado, un crecimiento indiscutible, no discutido por nadie, enorme, del marxismo y de las convicciones antiliquidacionistas entre los obreros conscientes de Rusia. Esto lo han demostrado, por último, las elecciones a la directiva del sindicato de metalúrgicos en San Petersburgo y la historia del primer periódico obrero en Moscú este año. Se comprende, de por sí, que consideramos nuestro deber incondicional actuar en la más estricta concordancia con la voluntad de la mayoría de los obreros de Rusia, unidos en torno al marxismo.

Entre tanto, vosotros, los siete diputados, actuáis independientemente de esta voluntad y contra ella. Tomáis con desparpajo decisiones que van en contra de la voluntad de la mayoría de los obreros conscientes. Recordemos, al menos, la admisión por vuestra parte, sobre ciertas bases a medias, del no socialdemócrata Jagüello, a quien hasta ahora no ha reconocido ningún socialdemócrata en Polonia, o la aceptación por vuestra parte —contra la voluntad de la mayoría de los obreros— de consignas nacionalistas, de la llamada autonomía nacional-cultural, etc. No conocemos exactamente vuestra actitud hacia la corriente liquidacionista y pensamos que más bien osciláis hacia el liquidacionismo que seáis partidarios completos del mismo. Pero sea como fuere, sigue siendo un hecho indiscutible que no consideráis obligatorios para vosotros los juicios y las reivindicaciones de aquella mayoría de obreros conscientes de Rusia con la que nosotros marchamos codo a codo.

Huelga decir que en tales condiciones todo socialista en cualquier país del mundo, todo obrero consciente consideraría monstruosa vuestra tendencia a aplastarnos con un solo voto, a privarnos de uno de los dos puestos en las comisiones de la Duma o en otras instituciones, en la lista de oradores de la Duma, etc., a imponernos una táctica y una política condenadas por la mayoría de los obreros conscientes de Rusia.

Reconocemos y no podemos dejar de reconocer en este momento que nuestras divergencias no sólo en el terreno del trabajo en la Duma son irreconciliables. Nos vemos obligados a reconocer que vuestra tendencia a aplastarnos y a privarnos de uno de los dos puestos es absolutamente escisionista y elimina toda posibilidad de trabajar juntos. Pero, teniendo en cuenta el deseo insistente de los obreros de preservar, aunque sea ante el mundo exterior, la unidad de los diputados socialdemócratas, al menos en el trabajo de la Duma, teniendo en cuenta nuestra experiencia de un año, que ha mostrado la posibilidad de alcanzar mediante acuerdo tal unidad en las intervenciones de la Duma, os proponemos establecer con exactitud y sin ambigüedades, de una vez para siempre, que ningún aplastamiento de los seis diputados obreros curiales por medio de los 7 votos es admisible. La preservación de la unidad efectiva de la fracción socialdemócrata de la IV Duma de Estado es posible exclusivamente mediante el reconocimiento pleno e irrevocable de la igualdad entre los siete y los seis, aplicando el principio del acuerdo entre ellos en todas las cuestiones del trabajo de la Duma.

*Za Pravdu* núm. 13, 18 de octubre de 1913.

Se imprime según el texto del periódico *Za Pravdu*.