Hemos visto que el «nudo de la tarea» que enfrenta Rusia, el reaccionario francés Chasles, citado por el señor Miliukov, considera acertadamente que es la cuestión agraria[5].

¡El señor Miliukov citó las inteligentes palabras de un inteligente reaccionario, pero no entendió absolutamente nada de ellas!

«...A ese campesino que ustedes (es decir, los octubristas y el gobierno: ¡el señor Miliukov conversa con ellos!) trajeron aquí con sus propias manos, ¿se le puede hacer dependiente? Pues él habla de la tierra desde esta tribuna y dice lo mismo que decía el campesino independiente de la I y II Duma de Estado. No, señores, no hay en la vida rusa elemento más independiente y más firme que el campesino ruso.» (Aplausos de la izquierda y voces: «Correcto».)

Evidentemente, aplaudieron solo los hipócritas kadetes, pues todo el mundo sabe, en primer lugar, que en las III y IV Dumas de Estado los campesinos no dicen exactamente «lo mismo», sino algo más débil que en las I y II Dumas de Estado, y, en segundo lugar, que en la vida rusa hay un elemento más independiente y más firme. El propio señor Miliukov tuvo que reconocer en su discurso que «más que nadie» por la libertad política en Rusia habían hecho los obreros. ¿O acaso la «independencia» se puede medir con otra vara?

Pero no es esa la cuestión. La cuestión es si son conciliables en la actualidad los intereses de 130.000 terratenientes y los de la masa de los campesinos. El señor Miliukov «dio vueltas» a esta cuestión para esquivar la respuesta.

Y el señor S. Litóvtsev, contratado por «Rech» para encomiar a P. Miliukov, escribió que su discurso

«disipó la niebla en torno a esta cuestión candente y controvertida. El sufragio universal sigue siendo para muchos una especie de coco, el colmo del revolucionarismo».

¡He aquí otra y otra muestra de fraseología vacía!

¡Aprendan del reaccionario Chasles, señores charlatanes liberales! El nudo de la tarea es la cuestión agraria. ¿Son conciliables ahora en esta cuestión los intereses de 130.000 familias de terratenientes y 10.000.000 de familias de campesinos? ¿Sí o no?

Aquí está el «nudo» de la cuestión del sufragio universal, señor Miliukov, y usted corrompe la conciencia política del pueblo emborronando con frases esta esencia del asunto, evidente para toda persona sensata.

Si usted responde a la pregunta: sí, yo lo refutaré con su propio reconocimiento de que en las III y IV Dumas de Estado los campesinos dicen (aunque más débilmente) «lo mismo» que en las I y II Dumas de Estado.

Si usted responde a la pregunta: no, entonces se desmorona toda su palabrería sobre el carácter conciliador, no «unilateral», del sufragio universal en la Rusia actual.

Y las eruditas referencias a Bismarck no son más que un infantilismo, pues Bismarck «dio» el sufragio universal cuando ya el desarrollo burgués de Alemania había conciliado los intereses de los terratenientes y de todos los campesinos acomodados, e incluso de una parte de los campesinos medios.

Quizá el lector perspicaz pregunte: ¿no se sigue de aquí que en Rusia es imposible el sufragio universal? – No, responderemos al lector perspicaz, de aquí solo se sigue que en Rusia es imposible el punto de vista reformista.

«Pravda» n.º 56, 8 de marzo de 1913. Firmado: V. I.