1.  El hecho más relevante en la historia del movimiento obrero y de la revolución rusa durante 1912 es el notable desarrollo de la lucha huelguística tanto económica como política del proletariado. El número de huelguistas políticos alcanzó el millón.

2.  Merece especial atención el carácter de la lucha huelguística de 1912. En una serie de casos, los obreros plantean simultáneamente reivindicaciones económicas y políticas; un período de huelgas económicas es sucedido por un período de huelgas políticas y viceversa. La lucha contra los capitalistas por las conquistas de 1905 arrebatadas por la contrarrevolución, y la creciente carestía de la vida, levantan a nuevas y nuevas capas de obreros, planteando ante ellos cuestiones políticas en la forma más aguda. Todas estas formas de unión y entrelazamiento de la lucha económica y política constituyen la condición y la garantía de la potencia del movimiento, creando la huelga revolucionaria de masas.

3.  El inicio de los estallidos de descontento y de las insurrecciones en la flota y el ejército, que marcaron el año 1912, está en indudable conexión con las huelgas revolucionarias de masas de los obreros, señalando el crecimiento de la efervescencia y la indignación en amplios círculos de la democracia y, en particular, entre el campesinado, que provee la masa principal de las tropas.

4.  Todos estos hechos, en relación con el viraje general del país hacia la izquierda, que se manifestó en las elecciones a la IV Duma, a pesar del descaradísimo amaño de las mismas por el gobierno zarista de las Centurias Negras, mostraron definitivamente que Rusia ha entrado de nuevo en un período de abierta lucha revolucionaria de masas. La nueva revolución, cuyo inicio estamos viviendo, es el resultado inevitable de la bancarrota de la política del 3 de junio del zarismo. Esta política no pudo satisfacer ni siquiera a la gran burguesía más servil. Y la situación de las masas del pueblo se volvió aún más carente de derechos, especialmente para las nacionalidades oprimidas, mientras que el campesinado ha sido nuevamente llevado a hambrunas de millones y millones.

5.  En tales condiciones, las huelgas revolucionarias de masas revisten una importancia excepcional también porque constituyen uno de los medios más efectivos para superar la apatía, la desesperación y la dispersión del proletariado agrícola y del campesinado, para despertar su iniciativa política, para incorporarlo en acciones revolucionarias lo más unidas, simultáneas y amplias posible.

6.  Las organizaciones del partido, ampliando e intensificando la agitación por las reivindicaciones inmediatas del POSDR —república democrática, jornada laboral de ocho horas y confiscación de todas las tierras de los terratenientes en beneficio del campesinado— deben situar en uno de los primeros planos de su actividad el apoyo multilateral a las huelgas revolucionarias de masas, así como el desarrollo y la organización de todo tipo de acciones revolucionarias de masas. En particular, es necesario plantear como tarea inmediata la organización de manifestaciones callejeras revolucionarias, tanto en su combinación con huelgas políticas como en calidad de acciones independientes.

7.  El empleo por algunos capitalistas de lockouts (despidos masivos) contra los obreros en huelga plantea nuevas tareas ante la clase obrera. Es necesario considerar atentamente las condiciones económicas de la huelga en cada distrito, en cada rama de la industria, en cada caso particular, buscando nuevas formas de lucha para contrarrestar los lockouts (por ejemplo, la huelga italiana) y reemplazando las huelgas políticas por mítines revolucionarios y manifestaciones callejeras revolucionarias.

8.  Algunos órganos de la prensa legal, con total independencia de cómo valoren tal o cual huelga, llevan a cabo una agitación general contra las huelgas revolucionarias de masas. Dicha agitación, además de la prensa liberal, es realizada, por ejemplo, por el grupo de los liquidacionistas en el periódico *Luch*, en contra de una parte significativa de los obreros que de uno u otro modo apoyan a este periódico. En vista de ello, la tarea de todos los obreros socialdemócratas del partido es: 1) la lucha decidida contra este grupo; 2) la explicación sistemática y persistente a todos los obreros, sin distinción de tendencias, de todo el daño de dicha prédica, y 3) la unión de todas las fuerzas proletarias para el desarrollo ulterior de la agitación revolucionaria y de las acciones revolucionarias de masas.