…[17] La frase sobre la lucha «con todos los medios accesibles» no compromete a nadie en nada. Esto está más claro que el agua. Por el contrario, esta frase parece elegida adrede para justificar la evasividad de los liberales. ¿Qué son los medios «accesibles»? ¿Acaso el editorialista de «Luch» es tan infantilmente ingenuo, tan simplón en política, que no sabe de la «accesibilidad» de los medios canallescos para el liberalismo ruso? Lo sabe, pero calla, embelleciendo el liberalismo.

El millonario liberal, el fabricante Konoválov, que entró en la Duma mediante un burdo engaño a la democracia (¡un buen medio canallesco!), obtuvo permiso para fundar la sociedad «Rússkaya Molvá» con un capital de medio millón de rublos y con el objetivo de unir a los kadetes con los octubristas en el periódico «progresista» «Rússkaya Molvá»{70}.

Es un hecho. «Luch» lo sabe. Y «Luch», junto con estos Konoválov y sus escritores a sueldo, firma la resolución sobre «la lucha con todos los medios accesibles». Pregunto a cualquier obrero y a cualquier campesino instruido: ¿acaso no está claro que esta resolución engaña al pueblo mediante palabras deliberadamente confusas sobre la «accesibilidad», cuando los Konoválov consideran a sabiendas como «accesibles» solo los medios incapaces de causar seria inquietud a los señores Purishkévich y Cía.?

Esto está claro. Toda la actividad de los señores Konoválov –y, por supuesto, no solo de los Konoválov, sino de todos los liberales– ha demostrado plenamente que consideran medios accesibles solo aquellos que no socavan las bases del bienestar y los privilegios de los señores Purishkévich y Cía.

Había que ir a la conferencia para, por milésima vez (no nos cansaremos de hacerlo), desenmascarar el engaño y explicar a los demócratas ingenuos, ignorantes o poco perspicaces cuál es la «sustancia» (o, si prefieren la pura verdad, cuál es la suciedad y cuál la mentira) de la palabreja sobre la «accesibilidad».

Esta es la palabra más repugnante, más corrompida, más vil del vocabulario político ruso. Desde el punto de vista gramatical, es ridículo decir: «Yo solo reconozco los medios accesibles», pues ¿quién no sabe que lo inaccesible no es accesible? Pero el quid está en que aquí no se trata de una cuestión gramatical, sino política. Los obreros consideran accesible lo que no consideran accesible los Konoválov, los Miliukov y Cía.

Tomaré un ejemplo negativo. Los obreros consideran inaccesible un «medio» como calificar hoy el discurso de Rodzyanko de «constitucional», y mañana denostar a los octubristas (que desde el 17 de octubre, o incluso desde antes, no han cambiado ni a sí mismos ni a los Purishkévich) por su vileza.

Los obreros, lo sé con certeza, consideran tal medio y tal proceder una bajeza «inaccesible». Los Konoválov y los Miliukov lo consideran una «táctica constitucional» «accesible».

Tomaré ahora un ejemplo positivo… Aunque… el artículo 129… No, saben, señores, permítanme en este artículo, en este periódico o en esta revista, ¡no poner un ejemplo positivo! Pero en cambio, si yo estuviera en la conferencia y si en la conferencia los Konoválov y los Miliukov prometieran no ser delatores, ¡entonces daría un vivo, bueno, excelente, convincentísimo, y además histórico y estadístico, ejemplo positivo!... Es tentador, vive Dios, contar lo que consideran accesible, en el terreno de la acción en general y en el del bolsillo en particular, por un lado los obreros, y por otro los Konoválov y los Miliukov… Pero me abstendré…

Había que ir a la conferencia. Allí podría haber más libertad de palabra que «en otros lugares». Allí habría que proponer a la democracia que se pronunciara sobre el daño del reformismo; esto habría sido oportuno, desde el punto de vista de la cuestión planteada. Se habrían obtenido dos resoluciones: una democrática y otra liberal, la «inaccesible» para los liberales (pero accesible para los obreros y los pequeño-burgueses conscientes, al menos para una parte de ellos) y la «accesible» para los Konoválov. El público habría leído ambas resoluciones o habría oído hablar de ambas resoluciones y habría reflexionado sobre ellas. Habría profundizado. Los sesos se habrían puesto en movimiento. La gente comenzaría a comparar y a contrastar.

Y al cabo de cierto tiempo, sin duda, de la parte de la democracia cautivada por las palabrejas liberales y las frases vacías comenzaría a desprenderse una democracia que considera «inaccesible» la bajeza liberal, y accesible algo distinto. Esto sería también una «acción conjunta», solo que no en el espíritu de las conversaciones conjuntas con los liberales sobre los límites de lo «accesible» para el liberalismo.

Sí, sí, el periódico «Luch» es dirigido por liberales repugnantes, pero algunas editoriales útiles más como la del nº 189, y los obreros reconocerán definitivamente a estos «malos pastores». ¡Continúen, señores de Luch, adelante sin detenerse!

Escrito en mayo, no antes del 10 (23) de 1913.  
Firmado: Forastero

Se publica por primera vez, según el manuscrito