La producción capitalista se desarrolla a saltos y sacudidas. Ya es un «brillante» auge de la industria, ya es un colapso, una crisis, el desempleo. No puede ser de otra manera bajo tal sistema económico, cuando dueños aislados, fragmentados e independientes entre sí «trabajan» para un mercado desconocido, disponiendo, con los derechos de la propiedad privada, del trabajo unificado de miles y miles de obreros en las grandes empresas.

Un ejemplo de industria «de moda», que se desarrolla ahora con particular rapidez, marchando a toda máquina hacia la quiebra, es la industria automotriz. En Alemania, por ejemplo, el número de automóviles de todo tipo, incluyendo las motocicletas, era de 27 mil en 1907 y ya de 70 mil en 1912.

En Francia y en Inglaterra los automóviles están mucho más difundidos. He aquí los datos comparativos: Alemania – 70 mil, Francia – 88 mil, Inglaterra – 175 mil.

Así pues, en relación con el número de habitantes, Alemania es casi cuatro veces más pobre en automóviles que Inglaterra, y Rusia, por supuesto, se ha quedado inmensamente más rezagada.

Bajo la organización capitalista de la economía nacional, los automóviles son patrimonio solamente del más estrecho círculo de gente rica. La industria podría suministrar cientos de miles de automóviles, pero la miseria de la masa del pueblo frena el desarrollo y provoca quiebras, tras varios años de «brillante» crecimiento.

A propósito. El negocio automotriz, bajo la condición de servir a la mayoría de la población, tiene una importancia enorme, pues la sociedad de los trabajadores unidos reemplazará con automóviles una cantidad muy grande de ganado de trabajo en la agricultura y en la industria del transporte de carga. Tal reemplazo permitirá destinar millones de desiatinas, ocupadas ahora en la producción de forraje para caballos, a la obtención de pan, carne y leche para mejorar la alimentación del pueblo.

¡Los economistas burgueses solamente atemorizan cuando dicen que la agricultura no puede dar suficiente pan!

_Rabóchaya Pravda_, n.º 8, 21 de julio de 1913. Firmado: N.

Se imprime según el texto del periódico _Rabóchaya Pravda_.