Esta cuestión interesa – y con toda razón – a todos los obreros. La estadística gubernamental se lleva tan mal y con tanta parcialidad, que no se puede confiar en ella. Es indudable que la nueva política agraria es una política burguesa, pero administrada por entero por los señores Purishkévich, Márkov y Cía., es decir, por los terratenientes feudales del viejo tipo. De semejante «administración» es difícil esperar otra cosa que el fracaso.

Señalemos las conclusiones del señor V. Obolenski en el último número de «Rússkaya Mysl» (1913, núm. 2). Esta revista es de las centurias negras y kadete. El autor del artículo es también contrarrevolucionario, es decir, un testigo más bien parcial a favor de los terratenientes. Este autor encontró en la provincia de Samara un distrito (Novouzénsk) con «enormes» éxitos de «ordenación territorial»: a más de la mitad de los cabezas de familia se les ha adjudicado la tierra en un solo lugar.

Y, a pesar de todo, la conclusión a la que tuvo que llegar el autor es la siguiente:

«…Por lo que respecta a los resultados inmediatos de la nueva reforma agraria, …difícilmente se pueden considerar en modo alguno alentadores… Una cantidad considerable de tierras de adjudicación ha pasado, por un precio irrisorio, de los campesinos semiproletarizados a los campesinos acomodados y a los acaparadores-especuladores… Han aumentado los precios de los arriendos… La diferencia en la capacidad de cultivo entre la posesión individual concentrada y la posesión comunal con dispersión parcelaria es absolutamente insignificante… La nueva ley… ha contribuido a agudizar las contradicciones entre las condiciones de la vida económica y su contenido interno… Tal vez el pensamiento campesino trabaje ahora con más energía que en el momento más álgido de la pasada revolución».

Sobre hacia dónde se dirige el pensamiento en ebullición de los campesinos, no hay siquiera que preguntar al liberal de «Rússkaya Mysl». No en vano ha dejado completamente en la sombra la cuestión de la economía feudal en las tierras de los terratenientes.

Pero vale la pena reflexionar sobre las conclusiones del terrateniente liberal. Todas las contradicciones se han agudizado, ha aumentado la explotación, han aumentado los precios de los arriendos, el progreso de la economía es absolutamente insignificante. No «tal vez», sino con toda seguridad, el pensamiento campesino está en ebullición.

«Pravda» núm. 45, 23 de febrero de 1913. Firmado: V. I.

Se imprime según el texto del periódico «Pravda»