El aniversario de «Pravda» orienta involuntariamente el pensamiento de todo obrero consciente (y, añadamos, de todo demócrata consciente) hacia los resultados del trabajo de este periódico de demócratas consecuentes y marxistas.

La cuestión de los resultados se vincula naturalmente con la cuestión de si los obreros de vanguardia de Rusia, en su masa, están del lado de «Pravda». Pues si para los suscriptores burgueses el periódico es importante por la venta — sin importar dónde se vende, sin importar si agrupa a una clase determinada y cuál sea—, para un marxista y un demócrata consecuente el periódico es importante como órgano de ilustración y de cohesión de las clases verdaderamente avanzadas.

Para nosotros no es indiferente dónde y cómo se difunde nuestro periódico. Lo más importante para nosotros es saber si en la práctica sirve a la ilustración y cohesión de la clase avanzada de Rusia, es decir, de la clase obrera.

Para saberlo, es preciso buscar hechos que puedan responder a esta cuestión.

Distintas personas entienden por hechos cosas diferentes. Los periodistas burgueses, sin reparo alguno, mienten sin aducir un solo hecho preciso, claro, que admita verificación.

Los políticos obreros liberales, los liquidadores, imitan a los periodistas burgueses. Uno de ellos, y no un cualquiera, sino el propio F. D., escribía en el núm. 57 (143) de «Luch»:

«...No se puede negar el hecho, que sentimos con orgullo (¡he aquí qué gente tan sensible!) en el trabajo cotidiano: que nuestro periódico («Luch») es realmente el órgano de las buenas nueve décimas partes de los obreros avanzados y conscientes de Rusia.»

Vale la pena reírse de semejante Jlestakov o Nozdriov, y «Pravda» ya lo ha hecho. Pero la burla sola no basta. Los obreros deben aprender a analizar los hechos por sí mismos y a verificarlos, para no dejarse engañar por los Nozdriov ni a sí mismos ni a sus compañeros menos desarrollados.

¿Cómo buscar y verificar los hechos? Lo mejor sería conocer la difusión de «Pravda» y «Luch» entre los obreros (y no entre la intelectualidad liberal, casi por completo liquidadora). Pero tales hechos no existen.

Busquemos otros hechos.

Tomemos los datos sobre los grupos obreros que apoyan voluntariamente con sus contribuciones monetarias a «Pravda» y a «Luch». Estos datos se publican en ambos periódicos. Son hechos. Cualquiera puede verificarlos, cualquiera puede, al estudiarlos, desenmascarar a los Nozdriov, tan numerosos en el periodismo.

«Pravda» ya presentó una vez (véase el núm. 80 de 1912[11]) estos hechos por medio año, exactamente por el primer semestre del año, y nadie pudo refutar esos hechos. Reproduzcámoslos ahora para todo el año 1912 y para el comienzo del año 1913.

Cualquier lector puede verificar estos datos tomando «Pravda» y «Luch», y corregir este cálculo si encuentra errores en él.

He ahí hechos reales que conviene distinguir de la jactancia y las mentiras de los señores F. D. y demás «luchistas».

¿No confirman magníficamente estos hechos la invocación nozdreviana de «Luch» a los 9/10?

Las «nueve décimas» de los partidarios de «Luch», entre los cuales se cuentan sabida y abiertamente los bundistas y las «cúpulas» letonas, en más de medio año de existencia de «Luch» (4.º trimestre de 1912 y 1.º de 1913, más diez días de abril) no han aglutinado ni la mitad de lo que ha aglutinado «Pravda» junto con el futuro periódico moscovita. ¿Acaso no es un procedimiento típico de Nozdriov convertir una minoría manifiesta en «nueve décimas»?

Los obreros están rodeados por todas partes de tal mar de mentiras en los periódicos burgueses, que a toda costa deben luchar por la verdad, aprender a discernir la mentira y a rechazarla. Las opiniones erróneas de los liquidadores del partido obrero deben refutarse con calma. Pero la mentira nozdreviana, desvergonzada, que corrompe cínicamente a los obreros, hay que estigmatizarla y expulsar a los mentirosos del medio obrero.

Los obreros quieren la unidad de sus acciones. Los obreros tienen razón. Sin unidad de acción no hay salvación para los obreros.

Pero pensad: ¿cómo es posible la unidad sin subordinación de la minoría a la mayoría? Cualquiera comprenderá que sin eso la unidad es imposible.

Es decir, incluso si los liquidadores no fueran liquidadores del partido, los obreros deben saber obligatoriamente qué opiniones cuentan con el respaldo de la mayoría. Sin saberlo, los obreros no pueden alcanzar la unidad de acción (pues a menudo tienen que actuar juntos tanto obreros con partido como sin partido).

Los obreros no pueden construir su partido sin luchar implacablemente contra toda mentira relativa a él. Y para desenmascarar la mentira, es preciso buscar hechos exactos, verificarlos y meditar sobre la importancia de lo verificado.

Los obreros conscientes, adversarios del liquidacionismo, han conquistado para sí una primacía indiscutible en la creación de la prensa obrera. Han conquistado para sí una mayoría indiscutible y aplastante. Acogerán con indignación y desprecio toda mentira difundida sobre esta cuestión seria e importante.

«Pravda» núm. 92, 23 de abril de 1913. Firmado: K. P.

Se publica según el texto del periódico «Pravda»