Se entiende por movilización de la tierra el traspaso de la propiedad de la tierra de unas manos a otras. En relación con nuestros campesinos, hasta hoy, tanto en la ley como en la opinión «pública» (incluso entre los liberales, entre los kadetes), se ha conservado una concepción feudal de que la movilización de las tierras campesinas es perjudicial y que hay que prohibirla o restringirla.

Desde el punto de vista democrático, el mero hecho de admitir la idea de que a los campesinos – personas adultas y ciudadanos con plenos derechos – se les pueda prohibir o dificultar la venta de su tierra, constituye la más descarada burla del campesinado. Sólo en un país como Rusia, donde todos los funcionarios y la masa de los liberales están aún imbuidos de la vieja concepción feudal del «mujik» tutelado, inhábil y carente de derechos, puede mantenerse semejante actitud hacia la movilización.

Desde el punto de vista económico, el perjuicio de toda clase de prohibiciones y restricciones a la movilización es enorme. En condiciones de vida más o menos soportables, el campesino jamás venderá su tierra. Pero si la necesidad u otras circunstancias (emigración, muerte del trabajador, etc.) obligan a vender, ninguna ley lo impedirá. La ley será siempre burlada, y las prohibiciones sólo empeorarán las condiciones de venta de la tierra.

En el número de enero de «Rússkaya Mysl» – órgano de los kadetes de extrema derecha, mezcla de liberales y centurias negras – un tal príncipe V. Obolenski, que al parecer comparte la habitual concepción liberal-centurianegrista sobre la movilización, se ha visto obligado a citar hechos que demuestran la estupidez y el perjuicio de sus restricciones. Prohíben comprar parcelas a los no campesinos. ¡El comprador se inscribe como campesino! Prohíben a uno comprar más de seis parcelas por alma. ¡El comprador realiza transacciones ficticias, fraudulentas, a nombre de parientes, etc.! Prohíben hipotecar las tierras parcelarias. ¡Con ello se facilitan precisamente las maquinaciones de los especuladores y se dificulta la adquisición de tierra por los campesinos medios!

Sólo los partidarios de la servidumbre y los hipócritas pueden esperar de las restricciones a la movilización una «ayuda» para los campesinos. Los campesinos conscientes buscan una salida completamente distinta.

«Pravda» nº 26, 1 de febrero de 1913. Firmado: T.

Publicado según el texto del periódico «Pravda»