En el congreso agrícola de Kiev, ante 1.000 terratenientes de toda Rusia, el señor profesor Kosinski leyó el primer informe, demostrando la victoria de la «hacienda laboral» en la agricultura.

La cuestión de la hacienda «laboral» es una de las más importantes para esclarecer las relaciones capitalistas en la agricultura. Además, en Rusia existe un partido burgués de los *narodnikis* (incluidos los «izquierdistas») que intenta convencer a los obreros de su carácter socialista, desgañitándose sobre todo precisamente en defensa de la hacienda «laboral». Por eso, desentrañar qué es la hacienda «laboral» es necesario para todo obrero consciente.

El señor profesor burgués Kosinski, sin aportar absolutamente ningún dato, aseguraba que la hacienda campesina crece, mientras que las grandes haciendas que explotan trabajo asalariado se descomponen y perecen. Al respecto, el señor profesor

«distinguía tres tipos de hacienda campesina: 1) parcelarias (enanas), cuando el campesino trabaja en alguna fábrica y en casa, en la aldea, sólo tiene la casa y un huerto, cuyo cultivo completa ligeramente sus ingresos; 2) alimentarias, cuando el campesino dispone de una reserva de tierra más considerable, pero su cultivo es insuficiente para satisfacer todas las necesidades de la familia; una parte de los miembros de la familia trabaja entonces fuera; 3) laborales, que representan una hacienda campesina completa, en la que trabaja toda la familia. La evolución (desarrollo) agraria conduce a la eliminación de las haciendas alimentarias y a su desplazamiento por las laborales y parcelarias. El futuro está asegurado principalmente para las haciendas laborales. La extensión media de su posesión, en escala rusa, es de unas 50 desiatinas. El triunfo de la hacienda laboral no va acompañado en absoluto por la proletarización del campo» (*Kíevskaya Mysl* nº 242).

He aquí las bases de la teoría burguesa de la agricultura «laboral», adoptada por los *narodnikis*. Cualquier obrero medianamente familiarizado con la economía política verá enseguida que el señor burgués llama parcelarias o enanas a las haciendas proletarias, de braceros, «haciendas» de obreros asalariados.

Llama «alimentarias», evidentemente, a las pequeñas haciendas campesinas predominantemente no mercantiles, no comerciales, sino naturales (que obtienen su alimento). Al reconocer el desplazamiento de estas haciendas, nuestro profesor burgués inconsciente reconoce con ello la victoria del capitalismo, el crecimiento del intercambio y el desplazamiento de la pequeña hacienda. ¿Desplazamiento por qué haciendas? En primer lugar, por las proletarias. ¡Eso se llama proletarización, señor profesor inconsciente! En segundo lugar, por las haciendas «laborales», de una extensión media de unas 50 desiatinas.

Me queda por demostrar al profesor inconsciente y a sus discípulos eseristas (*narodnikis*) que las haciendas «laborales» son precisamente haciendas pequeñoburguesas, capitalistas.

¿Cuál es el principal rasgo del capitalismo? El empleo de trabajo asalariado. Ya es hora de que nuestros profesores y eseristas aprendan esta verdad.

¿Qué nos dice la estadística científica europea sobre el trabajo asalariado en la hacienda campesina? Nos dice que no sólo las haciendas de 50 desiatinas, sino incluso las haciendas que poseen más de 10 hectáreas (1 hectárea = aproximadamente 1 desiatina), ¡en la mayoría de los casos no prescinden del trabajo asalariado!

Alemania. Último censo de 1907. Número de haciendas con 10-20 hectáreas: 412.741. En ellas hay 711.867 obreros asalariados. Incluso las haciendas de 5-10 hectáreas tienen 487.704 obreros asalariados para 652.798 haciendas. En otras palabras: incluso aquí el número de obreros asalariados supera la mitad del número de haciendas. Y todo el mundo sabe que los pequeños campesinos, en la inmensa mayoría de los casos, no ocupan más de un obrero asalariado.

Austria. Último censo de 1902. Número de haciendas con 10-20 hectáreas: 242.293. De ellas, la mayoría tiene obreros asalariados: 142.272, es decir, casi 3/5. Añadamos que Austria es un país mucho más atrasado en el desarrollo del capitalismo que Alemania. En toda la agricultura austríaca el porcentaje de obreros asalariados es dos veces menor (14%) que en la alemana (30%).

Suiza. Último censo de 1905. Número de haciendas con 10-15 hectáreas: 19.641. De ellas, 11.148 tienen obreros asalariados, es decir, la mayoría. De las haciendas con 5-10 hectáreas, tienen obreros asalariados alrededor del 36% en Suiza, 33% en Austria.

Por esto se puede juzgar la ignorancia sin límites o la extrema falta de conciencia del profesor burgués, al que siguen arrastrándose los *narodnikis* y que niega la proletarización del campo, ¡reconociendo el desplazamiento de las haciendas «alimentarias», en primer lugar, por las proletarias, y, en segundo lugar, por las «laborales», llamando con esta palabrita dulzona a las haciendas con obreros asalariados!

Todos los que cantan loas a los éxitos de la agricultura «laboral» bajo el capitalismo (incluidos nuestros *narodnikis* de izquierda) son burgueses que engañan a los obreros. El engaño consiste, en primer lugar, en embellecer a la burguesía. ¡El explotador de trabajo asalariado es llamado hacendado «laboral»! El engaño consiste, en segundo lugar, en disimular el abismo entre la enorme masa de haciendas proletarias y la ínfima minoría de haciendas capitalistas.

Los intereses de la burguesía exigen embellecer el capitalismo y disimular el abismo de clase. Los intereses del proletariado exigen el desenmascaramiento del capitalismo y de la explotación del trabajo asalariado, exigen abrir los ojos a las masas sobre la profundidad del abismo de clase.

He aquí unos breves datos sobre el abismo de clase en la agricultura alemana, según el censo de 1907. Total de haciendas: 5,7 millones. De ellas, proletarias (hasta 2 hectáreas de tierra): 3,4 millones. La inmensa mayoría de estos «hacendados» son obreros asalariados con una parcela de tierra.

Les sigue la pequeña hacienda (2-5 hect.; 1,0 millón de haciendas). Son los campesinos más pobres. De ellos, menos de la mitad (495 mil) son agricultores independientes sin oficios auxiliares. La mayoría necesita oficios auxiliares, es decir, la venta de su fuerza de trabajo. A estos campesinos les es muy fácil unirse al proletariado.

Los agrupamos juntos en el 1<sup>er</sup> grupo: haciendas proletarias y pequeñocampesinas.

2º grupo: haciendas campesinas medias (5-10 hect.). De ellas, como hemos visto, un número bastante elevado explota obreros asalariados. El campesino medio es un pequeño burgués que oscila entre el proletariado y la burguesía.

3<sup>er</sup> grupo: el resto, es decir, los capitalistas (20 y más hect.) y los grandes campesinos (10-20 hect.). Hemos visto que los grandes campesinos, en su mayor parte, explotan obreros asalariados.

Así pues, 1<sup>er</sup> grupo: haciendas proletarias y pequeñocampesinas; 2º: campesinas medias; 3<sup>er</sup>: grandescampesinas y puramente capitalistas. Vean, pues, cuánta tierra y ganado poseen estos grupos:

He aquí un cuadro de la agricultura moderna, no de profesores ni de *narodnikis*, pero sí real. La mayor parte de la tierra, el ganado, la maquinaria está en manos de una ínfima minoría (menos de 1/8 – 0,7 de 5,7) de capitalistas y campesinos burgueses. La inmensa masa de «hacendados» (4,4 millones de 5,7) tiene por hacienda menos de dos obreros, menos de dos desiatinas, menos de dos cabezas de ganado. Son mendigos. Su participación en toda la producción agrícola es insignificante. Los engañan, prometiéndoles la posibilidad de salvación bajo el capitalismo.

Comparen la productividad del trabajo en los distintos grupos (es decir, cuántos obreros hay por desiatina de tierra, por cabeza de ganado) y verán la bárbara dispersión y dilapidación del trabajo en la pequeña hacienda. En cambio, los capitalistas tienen casi todas las máquinas y una alta productividad del trabajo.

Comparen la cantidad de ganado con la cantidad de tierra (incluidos prados, superficie forrajera, etc.) en los distintos grupos. Verán un ganado hambriento en la pequeña hacienda y la «prosperidad» capitalista en la pequeña cúspide.

Los marxistas defienden los intereses de la masa, explicando a los campesinos: no tenéis salvación fuera de la incorporación a la lucha proletaria. Los profesores burgueses y los *narodnikis* engañan a la masa con cuentos sobre la pequeña agricultura «laboral» bajo el capitalismo.

*«Nash Put»* nº 15, 11 de septiembre de 1913. *«Pravda Truda»* nº 4, 14 de septiembre de 1913. Firmado: V. Ilín

Se publica según el texto del periódico *«Pravda Truda»*.