La cuestión fundamental que se plantea a los obreros en relación con la escisión de la fracción socialdemócrata de la Duma es la cuestión de la actitud de la fracción de la Duma hacia el conjunto marxista. ¿La voluntad de quién debe determinar las decisiones, la táctica, la conducta de la fracción socialdemócrata de la Duma?

La experiencia de todas las fracciones socialdemócratas del mundo da una respuesta clara y absolutamente incontestable a esta cuestión. Los diputados socialdemócratas de la Duma son los portavoces de la voluntad del proletariado consciente y unificado de un país determinado. Las decisiones adoptadas por el proletariado de vanguardia, que éste aplica en toda su lucha económica y política, son obligatorias para la representación socialdemócrata en la Duma. Los diputados del parlamento que se apartan de la voluntad del proletariado consciente, unificado y de vanguardia, dimiten de sus poderes, es decir, renuncian a su título de diputados.

Es necesario ante todo comprender con claridad y asimilar con precisión estas tesis generales y fundamentales, compartidas por todos los marxistas en todo el globo terráqueo, para no permitir que diferentes personas deshonestas embrollen y oscurezcan la cuestión controvertida.

Si alguien empieza a defender la independencia de los socialdemócratas de la Duma respecto a la voluntad de la mayoría de los obreros cohesionados y conscientes, tal persona se mostrará de inmediato como enemiga de la organización marxista y transgresora de toda unidad, de todo trabajo solidario de los obreros socialdemócratas.

Ahora cabe preguntarse, ¿cómo podemos determinar nosotros, los obreros rusos, la voluntad y las decisiones de la mayoría de los obreros socialdemócratas de Rusia conscientes y cohesionados en un todo único?