La prensa obrera inglesa continúa su interesante y aleccionadora campaña de denuncias sobre cómo los sindicatos de capitalistas unidos internacionalmente empujan a los pueblos a la guerra.

He aquí el trust (o sindicato) de la dinamita de Nobel. Su capitalito asciende a 30 millones de rublos. La ganancia neta del último año fue de 3.300.000 rublos. Once por ciento de ganancia neta, nada mal, ¿verdad?

Y en su informe anual, los nobles mercaderes de material de exterminio humano explican modestamente sus éxitos con una breve frase: «este año hubo una demanda acrecentada de pertrechos de guerra».

¡Cómo no! La prensa capitalista y los políticos al servicio de los capitalistas gritan sobre la guerra, exigen nuevos armamentos: ¡tan provechoso es para los industriales que fabrican pertrechos de guerra!

Pero ¿quiénes son esos industriales?

¡Son los capitalistas unidos de todas las naciones, hermanos de los ministros, miembros del parlamento, etcétera!

Entre los accionistas del trust de la dinamita (el cual es socio, si no propietario, de cuatro fábricas de dinamita en Alemania) encontramos los nombres:

Ejército alemán: general von Mühlburg, mayor barón von Fritsch, etc.;

Ejército británico: general J. Donald, coronel Neil Findlay, etc., etc.;

Ejército francés: coronel François Laffargue;

Lord Glenconner, hermano de la señora Asquith, esposa del primer ministro inglés, Sir Norreys, ministro, Harold Tennant, miembro del parlamento, el «Deutsche Bank», el «Hannoversche Bank», etcétera.

Los jefes de los partidos nacionales en los distintos parlamentos, que gritan sobre el «poderío del Estado» y el «patriotismo» (véanse las fórmulas de transición de los kadetes, progresistas y octubristas en la IV Duma{84}), realizan ese patriotismo armando a Francia contra Alemania, a Alemania contra Inglaterra, etc. Todos ellos son ardientes patriotas. Todos ellos se preocupan tanto, tanto por el «poderío del Estado» —del suyo, por supuesto, frente al enemigo.

Y sesionan, junto con esos «enemigos», en los consejos de administración y en las juntas de accionistas del trust de la dinamita y otros trusts (sindicatos), embolsándose millones de rublos de ganancia neta y empujando —cada cual a «su» pueblo— a la guerra contra otros pueblos.

«Pravda» nº 133, 12 de junio de 1913.

Se publica según el texto del periódico «Pravda».