La unidad fuera de la Duma solo puede realizarse de una manera: mediante la unidad de las células obreras, mediante el ingreso en esas células obreras de todos aquellos que sincera y dignamente quieran trabajar en beneficio de la clase obrera bajo la dirección de su organización política. El acceso a estas células está abierto a todos. Todo aquel que quiera trabajar de acuerdo con la organización, puede y debe ingresar en esta célula. Solo así se puede realizar la unidad en el movimiento obrero, la unidad desde abajo, la unidad en el trabajo práctico, en la lucha, bajo el control mutuo.

Nuestro periódico lanzó hace ya tiempo esta consigna y la defiende constantemente. No se sabe, sin embargo, que los liquidadores hayan tomado este camino, que está siempre abierto para ellos si, realmente, quieren el trabajo socialdemócrata y la unidad.

Pero, ¿qué hacer con la unidad en el trabajo de la Duma?

La unidad del trabajo en la Duma siempre y en todas partes se logra solo por un camino: la subordinación de la representación parlamentaria a la mayoría de los obreros organizados. Pero entre nosotros, los 7 diputados vacilantes hacia el liquidacionismo no quieren tener en cuenta esta voluntad. No quieren tener en cuenta las decisiones precisas de los obreros organizados. Prefieren utilizar su mayoría casual de un voto para aplastar a los 6 diputados que expresan la voluntad de la inmensa mayoría de los obreros, que trabajan en pleno acuerdo ideológico con la organización marxista.

La única salida correcta para estas personas, que no tienen en cuenta al conjunto marxista, sería declararlo abiertamente.

Pero prefieren aprovechar su posición, supuestamente irresponsable. No solo no tienen en cuenta las decisiones de los obreros organizados, sino que quieren utilizar su mayoría en la Duma para violar las decisiones que reflejan la voluntad del proletariado fuera de la Duma.

La unidad en la Duma solo es posible si los 7 diputados renuncian a semejante modo de actuar.

Los 6 diputados no exigen más que eso.

La unidad es posible en el trabajo de la Duma, dicen nuestros camaradas, si los 7 diputados, que no se atienen a las decisiones de los marxistas, renuncian a aplastarnos a nosotros, que deseamos marchar al unísono con sus decisiones ideológicas.

Sobre esta base, la unidad es posible.

Pero solo sobre esta base. El incumplimiento de estas exigencias por parte de los 7 diputados significa que consciente y abiertamente marchan a la escisión. La inmensa mayoría de los obreros organizados, que marchan con los seis, como se ha demostrado más arriba con cifras, ofrecen a los 7 diputados trabajar sobre la base de un acuerdo. El rechazo de este acuerdo por parte de los 7 diputados significa un desprendimiento total y tajante de la organización obrera marxista. Significa que los 7 diputados vacilantes se han situado plenamente sobre el terreno del liquidacionismo escisionista.

«Za Pravdu» nº 22, 29 de octubre de 1913.

Se publica según el texto del periódico «Za Pravdu», cotejado con el texto de la recopilación «El marxismo y el liquidacionismo», parte II, San Petersburgo, 1914