«amigocheo», o lo que sea, con los mencheviques de Poshejonia.

En Rusia está en marcha el proceso de restablecimiento y fortalecimiento de un partido obrero marxista. Las discusiones y resoluciones, que provocan en el autor una burla tan miope, tienen una gigantesca importancia educativa y organizativa. «Gritan ¡hurra!» —ironiza el autor— una ironía puramente liberal, la ironía de un intelectual completamente desligado del movimiento obrero. ¿Por qué, entonces, en ningún otro partido de oposición en Rusia los grupos locales de miembros del partido discuten abiertamente las divergencias internas del partido? ¿Eh?

El autor se sitúa en una perspectiva sentimental e histérica. En las resoluciones está el más grandioso proceso de cohesión del partido obrero, pues nadie en el mundo obligará a los obreros a elegir entre dos hurras (el hurra de los partidarios y el hurra de los liquidadores) salvo la simpatía consciente y el análisis de las tendencias. No ver, tras la forma tosca de la «refriega» proletaria, la gigantesca importancia ideológica y organizativa de la lucha de la clase obrera en torno a dos corrientes es una ceguera fenomenal. No puedo imaginar mejor explicación para esta ceguera del autor que su desligamiento y su «cautiverio» por parte de la canallesca compañía menchevique.

El autor no ha entendido en absoluto la referencia a la curia obrera. ¿47% – 50% – 67% en la 2.ª, 3.ª y 4.ª Dumas*? ¿Acaso no es un hecho? ¿Qué tiene que ver aquí el «carácter reaccionario de las curias» (sobre el cual, para desviar la atención, gritan los estafadores y los Burenin desde las páginas de *Nóvaya Rabóchaya Gazeta*)? ¿Acaso no fue en las tres una ley igualmente reaccionaria, en el sentido de igualmente basada en curias? Hasta un niño entendería que el carácter reaccionario de las curias no tiene nada que ver aquí. Y el hecho persiste: la intelectualidad se ha marchado (¡allá se va esa zorra, buen viaje!), los obreros mismos se han puesto en pie contra los liquidadores. Una nueva época histórica. Una nueva era. Y el autor se inventa una «línea media». Esto sería gracioso si no fuera tan triste. El autor no ha comprendido ni en una centésima parte la profundidad de la lucha

\* El crecimiento consecutivo del número de bolcheviques en las curias obreras de la II, III y IV Dumas Estatales. — *Nota de la Redacción.*

contra los liquidadores. Es imposible restaurar el partido si no es contra los liquidadores. Ahora los propios obreros lo han comprendido.

En un mes, del 20 de octubre al 2 de noviembre: 4.800 firmas (¡N. B.!) a favor del grupo de los 6, y 2.500 a favor del grupo de los 7 (de ellas, 1.000 del Bund. ¡N. B.! ¡N. B.!). ¿Acaso no es esto un hecho? ¡Esto es un hecho, y no un lloriqueo intelectualoide, señor mío! ¡Esto no es un partido, mire usted, porque no hay un «común» ni hay un «congreso»! ¡Ja, ja! Un común con los liquidadores y con los bundistas no lo habrá ni lo habrá, ya es hora de comprender esto y no contemplar nostálgicamente lo viejo irremediablemente pasado. Un congreso es archidifícil (¡por eso los destructores del partido remiten «al congreso», algo así como *ad kalendas graecas*!**). Precisamente estas firmas han aparecido como la nueva forma del viejo partido. ¿Y no entender esto?

La vieja «federación nacional del peor tipo» ha pasado para siempre. Esto el autor tampoco lo entiende.

El autor entiende incorrectamente la igualdad de derechos del grupo de los 6 y del grupo de los 7 (en vano habla el autor del grupo de los 8, pues al octavo el partido no lo reconoce en absoluto como socialdemócrata***). ¿Por qué no conceder al partido la igualdad de derechos de un grupo de *cuasi-partidarios* en la Duma?**** El autor no ha comprendido la importantísima significación del concepto de «cuasi-partidarios».

Nuestra revista no es un almanaque, sino un órgano de combate. Por eso, sobre la publicación del artículo, ni hablar. Pero me alegraría mucho ver una réplica del autor a mi crítica, así como en general me alegraría extraordinariamente cualquier intercambio de opiniones con viejos amigos. Si algo he «exagerado» en esta crítica y me he expresado a veces no demasiado cortésmente, ruego que me disculpen con indulgencia. Ofender, palabra de honor, no era mi intención, y en nombre de la vieja amistad expresaba «con sencillez» todo lo que pensaba y pienso.

¡Cuán magníficamente se ha desplegado la campaña a favor del grupo de los 6 contra el grupo de los 7! ¡Qué maravillosa cohesión y educación de los obreros contra los políticos obreros liberales! ¡Qué magnífico ejemplo, el primero en Rusia, de que el partido obrero decide realmente los destinos de su

\*\* — ¡lo aplazan para un tiempo que nunca llegará! — *Nota de la Redacción.*

\*\*\* Se refiere a E. I. Yagello. — *Nota de la Redacción.*

\*\*\*\* Esto no coarta en nada al partido; esto puede educar a los cuasi-partidarios.