El señor Gorski, en el periódico liquidador, continúa defendiendo el evidente error del grupo de los siete, que adoptó el desafortunado punto sobre los «actos penalmente punibles». ¡En vano son todas sus evasivas, señor Gorski! En vano dice usted que no conoce el proyecto de F. D.: le sería fácil localizarlo a través de la redacción de su propio periódico. Que F. D. no finja ser un testigo al que «no se puede localizar». Sería ridículo.

En vano asegura el señor Gorski que Lenin, Zinóviev y Kámenev, «con su silencio», asumieron la responsabilidad por el proyecto de F. D. y sus amigos. Los tres publicistas mencionados habrían necesitado diez secretarios cada uno y un periódico propio para refutar cada disparate que sale a la luz.

En vano se escuda el señor Gorski tras las espaldas de los peores socialistas (de entre los posibles), quienes habrían reducido la pena por los «actos penalmente punibles», si no los hubieran eliminado por completo. Hay un buen proverbio latino que dice: «errar es propio de todo hombre, pero persistir en el error es propio solo del necio».

¡Recuerde ese proverbio, señor Gorski y señor F. D., y aconsejen al grupo de los siete que elimine del proyecto de ley el punto octubrista sobre los «actos penalmente punibles»!

*Pravda Proletaria*, núm. 10, 18 de diciembre de 1913.

Se imprime según el texto del periódico *Pravda Proletaria*.