Será oportuno llamar la atención sobre la vieja, pero eternamente nueva, cuestión de la miseria de los maestros del pueblo.

Tenemos ante nosotros el primer tomo del «Censo escolar de un día en las escuelas primarias del Imperio». Este tomo ha sido publicado por el ministerio de *instrucción* – perdón – *pública*. Lo firma el conocido estadístico Sr. V. I. Pokrovski.

El carácter burocrático estatal de este trabajo de funcionario —en el peor sentido de las palabras: estatal y funcionario— salta inmediatamente a la vista. El censo se realizó el 18 de enero de 1911. ¡Dos años enteros después aparece apenas el primer tomo, que abarca únicamente las provincias del distrito escolar de Petersburgo! Por lo visto, entre nosotros, sin una penosa y tediosa morosidad, solo se sabe tramitar leyes, como la ley contra la prensa.

El programa del censo, como es costumbre, fue discutido reiteradamente a lo largo de todo 1910 en toda una serie de despachos y reuniones de funcionarios, cada una de las cuales lo estropeaba. Como resultado, por ejemplo, sobre la cuestión de la lengua materna de los alumnos hay solo una columna general para la lengua «rusa»: la subdivisión en bielorruso, pequeño ruso (ucraniano) y gran ruso está explícitamente prohibida. Como resultado, en el censo de las escuelas del Imperio no se incluyó toda una serie de escuelas, por ejemplo, las escuelas urbanas según el reglamento de 1872, las escuelas privadas de 1.ª y 2.ª categoría, etc.

Está prohibido recoger datos completos. Está prohibido saber la verdad sobre la lengua que se habla en la familia de los alumnos. Está prohibido comparar las escuelas estatales y las privadas.

El compilador de la estadística, el Sr. Pokrovski, tan elogiado por los liberales, contribuyó por su parte a empeorar el material del censo. Sobre cada alumno se recogió, por ejemplo, material por separado concerniente a la cuantía de la manutención. Es natural que sobre una cuestión tan candente como la miseria de los maestros del pueblo, sea importante saber la verdad. Es importante saber cuántos maestros y maestras exactamente reciben un salario desesperadamente bajo, ínfimo, muy bajo, bajo en general, etc.

El material sobre esto está recogido. Los datos sobre esto existen. Pero el Sr. estadístico liberal los «procesa» de manera que disimule la ingrata verdad.

El Sr. estadístico nos comunica solo las cifras medias del salario de los maestros y maestras por provincias y por distintas categorías de escuelas. Las divisiones estatales se respetan sagradamente. Pero a quien quiere saber la verdad le interesa no en qué provincia y en qué categoría de escuelas pasan hambre los maestros, sino cuántos maestros pasan hambre y padecen necesidad. A partir del material recogido por el censo, era perfectamente posible y absolutamente obligatorio determinar cuántos maestros reciben un salario de hambre (digamos, por debajo de 360 rublos, de 360 a 400 rublos, etc.). Pero esto no se ha hecho. Esto está oculto en el archivo de cientos de miles de fichas.

Se han comunicado al público solo cifras castradas y adornadas por el Estado, cifras medias de salarios por categorías y por provincias… Ni que decir tiene que los estadísticos liberales han deseado ocultar al público qué parte de los maestros hambrientos tiene familia.

De las cifras «medias» se desprende que el salario de la maestra (en el distrito de San Petersburgo) es de 433 rublos al año, el del maestro, de 376. Pero la mayoría de los maestros se encuentra en las aldeas. Aquí el salario «medio» es de 347 rublos para la maestra y de 367 rublos para el maestro. (Observemos que, en general, el número de maestras es aproximadamente el doble que el de maestros.)

La mayoría de los enseñantes del distrito de San Petersburgo se encuentra fuera de la provincia de Petersburgo. La cuantía del salario de las maestras es: en la provincia de Olónets, 375 rublos; en la provincia de Nóvgorod, 358 rublos; en la provincia de Vólogda, 320 rublos; en la provincia de Arjánguelsk, 319 rublos; en la provincia de Pskov, 312 rublos.

Incluso a partir de estas cifras, que embellecen la realidad, está claro que la mayoría de las maestras recibe un salario de hambre. Con el actual encarecimiento de la vida, 26-30 rublos al mes para las maestras, de las cuales (de nuevo, por término medio) el 11,5% son casadas y el 4,4% viudas, es un ingreso absolutamente miserable, que condena a las enseñantes al hambre y a las penalidades.

De los datos «por categorías» vemos que en las escuelas parroquiales de una sola clase había 2180 maestras (en el distrito escolar de San Petersburgo, donde el número total de maestras es de 7693). Tenemos ante nosotros, por consiguiente, una «categoría» con un número muy considerable de enseñantes. ¿Cuánto reciben, pues, las maestras de esta categoría?

Por término medio: 302 rublos en la ciudad y 301 rublos en la aldea.

El Estado ruso gasta cientos de millones en el mantenimiento de la burocracia, la policía, los gastos militares, etc., mientras condena a los maestros de las escuelas populares a pasar hambre. La burguesía «simpatiza» con la educación popular, pero a condición de que los enseñantes vivan peor que los criados en las mansiones señoriales y en las casas ricas…

*«Za Pravdu» nº 51, 4 de diciembre de 1913.*

*Se imprime según el texto del periódico «Za Pravdu».*