El periódico liquidacionista escribe:

«La socialdemocracia es una conocida unidad ideológica, y las personas que no reconocen sus ideas no pertenecen a ella».

Esto es verdad, pero no toda la verdad. Pues la socialdemocracia no es solo una unidad ideológica, sino también organizativa. Solo los liquidadores pueden olvidar esto, es decir, personas que precisamente no quieren reconocer el todo organizativo, no toman en cuenta su voluntad, violan sus decisiones, etc.

Nuestros liquidadores, precisamente aquellos que escribían en el periódico *Luch* y escriben en *Nóvaya Rabóchaya Gazeta*, se mostraron ante las masas obreras de la manera más clara al alzarse contra la organización de los marxistas rusos y emprender contra ella una lucha decidida.

Toda una serie de decisiones de esta única organización política existente de los obreros rusos condenó resueltamente a los liquidadores precisamente por su inadmisible, desorganizadora y escisionista actitud hacia esta organización. Estas decisiones fueron tomadas tanto en 1908, como en 1910 y en 1912{49}. Son conocidas por los obreros rusos que se interesan por los asuntos de su clase. Pero los liquidadores no solo no consideraron necesario someterse a ellas, sino que las pisotean sin contemplaciones con toda su actividad y en toda su propaganda.

He aquí por qué el periódico liquidacionista, al discutir la cuestión organizativa, ocultó a sus lectores que la socialdemocracia no es solo una cohesión ideológica, sino también organizativa. Actuando en completa ruptura con la organización, pisoteando sus decisiones, burlándose del propio hecho de su existencia, los liquidadores, naturalmente, prefieren no recordárselo a los obreros.

Pero al ocultar esta circunstancia a sus lectores, el escritor liquidacionista tuvo que confesar, de todos modos, que de ninguna manera pueden ser incluidos en la socialdemocracia quienes no comparten sus ideas. Pero es precisamente a estas personas a las que pertenecen los señores liquidadores. Sus ideas no son ideas socialdemócratas, sino ideas de la política obrera liberal. Las ideas de los oportunistas y legalistas, las ideas de personas que recortan las consignas marxistas consecuentes, que predican la destrucción de la vieja organización y la creación de un partido abierto bajo el régimen del 3 de junio, en ninguna parte, nunca y por nadie pueden ser consideradas ideas de la socialdemocracia.

Tanto por su actividad organizativa como por su propaganda de ideas no marxistas, los liquidadores han salido de los límites de la socialdemocracia.

La socialdemocracia es una conocida unidad organizativa, y las personas que no se someten a la disciplina de esta organización, que la desprecian, que pisotean sus decisiones, no pertenecen a ella. Esta es la regla básica.

Pero tiene razón también el liquidador que se fue de la lengua. Tiene razón cuando escribe que las personas que no reconocen las ideas socialdemócratas no pertenecen a la socialdemocracia. Exactamente, señor liquidador. Solo que usted no ha caído en la cuenta de que estas palabras, ante todo y sobre todo, se refieren precisamente a usted mismo, a sus ideas liquidacionistas.