Hoy, lunes 2 (15) de diciembre, se ha sabido – aún por un breve telegrama – la decisión de ayer del Buró de Asuntos Rusos. Plejánov declaró por escrito su renuncia, es decir, presentó él mismo su dimisión.

El OK (institución dirigente liquidacionista){79} ha sido afiliado, es decir, ha obtenido el derecho de representación en el Buró.

(A este respecto, hay que señalar que según el estatuto se afilian no solo los partidos más oportunistas, sino incluso las organizaciones obreras semipartidarias. Se han afiliado los grupos más oportunistas de los ingleses; por consiguiente, no se podía impedir tampoco la afiliación del OK.)

¿Qué ha resultado de todo ello? ¡Que los liquidadores han desplazado a Plejánov! Si los liquidadores intentan regocijarse por esto, hay que responderles: Hipócritas partidarios de la unidad. Los señores liquidadores han conseguido colocarse en lugar de Plejánov. Tal es el resultado efectivo. ¡Que juzguen, pues, todos los obreros en general y los obreros mencheviques en particular, si los liquidadores buscan sinceramente la unidad! ¿No se habrían puesto los sinceros partidarios de la unidad en el lugar de Plejánov? ¿Acaso se encontrará realmente un ingenuo capaz de creer que la sustitución de Plejánov por un liquidador es un paso hacia la unidad, y no un paso que se aparta de ella?

Por si acaso, puedo recomendar a la Redacción la siguiente nota para el caso de que los liquidadores se hayan manifestado con algún estúpido regocijo. Se podrá añadir además (más tarde) que, al afiliarse, los okistas (= liquidadores) han asumido la obligación de convertirse en un todo, es decir, en un partido. ¿Acaso en un partido abierto, señores? ¡Viviremos y veremos!

Por último, «la unificación ha sido encomendada al ejecutivo» – así reza el telegrama. Esto significa que se ha encargado al Comité Ejecutivo del Buró (= Vandervelde + Bertrand + Anseele + el secretario Huysmans) que adopte medidas o dé pasos en la dirección de restablecer la unidad.

Aparentemente (o probablemente), esto se ha hecho sin censura hacia nosotros. Entonces, esto es perfectamente aceptable para nosotros. Hay que decir que el Comité Ejecutivo del Buró ha tenido siempre y absolutamente la obligación de preocuparse por la unidad y que, ya hace dos años, el secretario del Buró, Huysmans, consultó por escrito a Lenin sobre qué pasos dar para avanzar hacia la unidad. Por consiguiente, el encargo al ejecutivo (= Buró Ejecutivo) es perfectamente aceptable, repito, para nosotros, y las posibles interpretaciones torcidas de los liquidadores serían simplemente una mentira.

Respecto a los siete y los seis, no se dice nada en el telegrama. Pero por la carta se sabe que al comienzo de la sesión del Buró, durante el pase de lista, fue nombrado un liquidador. Entonces nuestro representante declaró que sus seis no lo habían elegido, a lo que Huysmans respondió con la explicación del estatuto, en virtud del cual representa (de las fracciones socialistas parlamentarias) exclusivamente la mayoría, independientemente de su afiliación de partido. Probablemente, por eso quedó así: un liquidador por los siete u ocho. Si tal es el estatuto (lo cual será verificado por nosotros; por ahora no se podía dejar de satisfacerse con la explicación oficial del estatuto del Buró dada por el secretario del Buró en la sesión oficial), entonces hemos hecho bien en no gastar fuerzas en vano y «no haber salido», no haber viajado, no haber exigido. Esto no tiene importancia práctica. No conviene publicar esto. Si los liquidadores se alegran, les responderemos de nuevo: hipócritas partidarios de la unidad, violadores de la voluntad de la mayoría de los obreros conscientes.

En resumen, ha resultado, pues, como se escribió antes.

De la carta de nuestro representante se desprende además que los liquidadores hicieron campaña ante Kautsky (que estaba por los alemanes) para que se nombrara una comisión sobre la cuestión de la unidad. Kautsky, por su parte, censuró a Rosa Luxemburgo por sus ataques a Lenin y consideró que desde el extranjero no se puede hacer nada; es necesario que los obreros rusos exijan la unidad.

Esperaremos la confirmación de estas palabras. Nosotros estamos precisamente por la unidad según la voluntad de la mayoría de los obreros conscientes de Rusia.

Tal es el estado de la cuestión según las informaciones de que se dispone en el momento actual.

Escrito el 2 (15) de diciembre de 1913.

Publicado por primera vez en 1948 en la 4ª edición de las Obras de V. I. Lenin, tomo 19

Se imprime según el manuscrito.