Dos artículos interesantes han aparecido recientemente en revistas sobre el tema indicado. Uno – en «Nuestra Aurora» de los liquidadores (1913, n.º 6 – N. Rozhkov), el otro en «El Pensamiento Ruso»{63} de los cadetes de derechas (1913, n.º 8 – Ia. Ia. Polferov). No cabe duda de que ambos autores escribieron sin saber el uno del otro, y parten de premisas completamente distintas.

Y, sin embargo, la similitud entre ambos artículos es sorprendente. Aquí se puede observar en vivo –y esto confiere un valor especial a ambos artículos– el parentesco de principio entre las ideas de los políticos obreros liberales y las ideas de la burguesía liberal contrarrevolucionaria.

El material de N. Rozhkov es exactamente el mismo que el del señor Polferov, solo que en este último es más amplio. El capitalismo crece en la agricultura de Rusia después de la revolución de 1905. Crecen los precios del pan y de la tierra, crece la importación de maquinaria agrícola y abonos, así como la producción interior de unos y otros. Crecen las instituciones de crédito agrícola; crece el número de los que salen a parcelas independientes. Crece el salario (un 44,2 por ciento de 1890 a 1910 – comunica N. Rozhkov, ¡olvidándose del aumento del coste de la vida durante ese tiempo!). Crece la ganadería comercial, la fabricación de mantequilla, el cultivo de forrajes, la enseñanza agrícola.

Todo esto es muy interesante, no cabe duda. Desde el punto de vista del marxismo, no podía haber duda de que el desarrollo del capitalismo no puede detenerse. Si los autores se hubieran limitado a ilustrar esto con nuevos datos, no se les podría menos que agradecer.

Pero todo el quid está en la evaluación de los datos, en las conclusiones que de ellos se extraen. N. Rozhkov es en esto precipitado... hasta lo enternecedor. «Se ha consumado la transformación de la economía terrateniente feudal en burguesa, capitalista... el paso al orden burgués en la agricultura es un hecho consumado, completamente indudable... La cuestión agraria en su forma anterior ha desaparecido del orden del día en Rusia... No hay que intentar galvanizar un cadáver: la cuestión agraria en su forma antigua».

Las conclusiones, como ve el lector, son completamente claras y completamente... liquidadoras. La redacción de la revista liquidatoria acompañó el artículo (como es ya costumbre en las redacciones comerciales y faltas de principios) de una salvedad: «en muchísimas cosas no estamos de acuerdo... no creemos posible afirmar tan rotundamente como lo hace N. Rozhkov que Rusia vaya a seguir precisamente el camino trazado por la ley del 9/XI–14/VL...».

¡Los liquidadores no son «tan» rotundos como N. Rozhkov! ¡Qué actitud tan profunda y de principio ante el asunto!

N. Rozhkov ha demostrado una vez más con su artículo que ha aprendido de memoria una serie de tesis del marxismo, pero no las ha comprendido. Por eso le han «salido» tan fácilmente.

El desarrollo del capitalismo en la agricultura de Rusia avanzó también en 1861-1904. Todos los síntomas señalados ahora por Rozhkov y Polferov se daban ya entonces. El desarrollo del capitalismo no eliminó la crisis democrático-burguesa de 1905, sino que la preparó y la agudizó. ¿Por qué? Porque la vieja economía natural, semifeudal, fue socavada, pero no se crearon las condiciones para la nueva, la burguesa. De ahí la extraordinaria agudeza de la crisis de 1905.

El terreno para crisis semejantes ha desaparecido – dice Rozhkov. Naturalmente, esto es posible si se habla en abstracto, es decir, si se habla del capitalismo en general, y no de Rusia, no del año 1913. Los marxistas, naturalmente, solo bajo condiciones especiales (no siempre, no en todas partes) reconocen la existencia de la cuestión agraria democrático-burguesa.

Pero Rozhkov ni siquiera comprende qué tesis debe demostrar si desea confirmar su conclusión concreta.

¿Los campesinos están descontentos de su situación? – «Pero es que en ninguna parte los campesinos están contentos de ella», escribe Rozhkov.

Comparar e identificar el descontento de los campesinos de Europa occidental, bajo un régimen completamente burgués en su aldea y en su vida jurídica, formando ellos «partidos del orden», con las hambrunas en Rusia, con la total humillación estamental de la aldea, con el régimen completamente feudal en el campo del derecho, etc., es sencillamente puerilmente ridículo. Rozhkov no ve el bosque por los árboles.

El capitalismo crece, la corvea (trabajo gratuito) disminuye – escribe. «La inmensa mayoría de los terratenientes – escribe el liberal Polferov –... desarrolla cada vez más el sistema de anticipos y aparcería, que es exclusivamente resultado de las necesidades de dinero y tierra del campesino».

¡El liberal de «El Pensamiento Ruso» es un optimista menos cándido que el ex marxista del liquidatorio «Nuestra Aurora»!

N. Rozhkov ni siquiera ha rozado los datos sobre el grado de difusión de la aparcería, de los trabajos gratuitos, de la corvea, de la usura en la aldea actual. Rozhkov ha pasado por alto con asombrosa ligereza el hecho de que su difusión es todavía amplia. Y de ello se deduce que la crisis democrático-burguesa se ha agudizado aún más.

No galvanicen el cadáver – escribe el liquidador, haciendo coro al liberal, que con otras palabras declara «cadáver» a las reivindicaciones del año quinto.

A esto respondimos: Márkov y Purishkévich no son cadáveres. La economía que los engendró y sigue engendrándolos hoy no es un cadáver. La lucha contra esta clase es una tarea viva de los obreros vivos, con una comprensión viva de sus fines de clase.

La renuncia a esta tarea es un síntoma de descomposición cadavérica de los liquidadores, que no todos hablan «tan» rotundamente como Rozhkov, pero todos olvidan o desdibujan la lucha contra el purishkevichismo territorial (el de los terratenientes – especialmente) y el purishkevichismo político.

El dominio de los Purishkévich en nuestra vida es la otra cara de la misma moneda que en la aldea se llama trabajos gratuitos, usura, corvea, feudalismo, ausencia de las condiciones más elementales generales de la economía burguesa. Si los millonarios patronos (los Guchkov y Cía.) refunfuñan arriba, significa que las condiciones para millones de pequeños patronos (campesinos) son absolutamente imposibles abajo.

Al plantearse como tarea la lucha contra las raíces del purishkevichismo, los obreros no se apartan en absoluto de sus tareas «propias» para «galvanizar» algo ajeno a ellos. No. Con ello se aclaran a sí mismos las tareas democráticas de su lucha, de su clase, con ello enseñan el democratismo y el abc del socialismo a las amplias masas. Porque solo el «socialismo real-prusiano» (como se expresó Marx contra Schweitzer){64} es capaz de dejar en la sombra la omnipotencia feudal del purishkevichismo en general y del purishkevichismo terrateniente en particular.

Rozhkov ha resbalado, sin darse él mismo cuenta, hacia Polferov, quien dice: ¡un simple «añadido de tierra» no habría «salvado» sin intensificación! ¡Como si la intensificación no hubiera ido cien veces más aprisa con la eliminación del purishkevichismo! ¡Como si se tratara solo de los campesinos, de si se les «añade» tierra o no, y no de todo el pueblo, de todo el desarrollo del capitalismo, deformado y retrasado por el purishkevichismo!

Rozhkov ha soltado la esencia del liquidacionismo al señalar la relación entre la consigna omnicomprensiva de «libertad de coaliciones» (compárese el planteamiento de esta consigna en el discurso liberal de Tuliakov y el discurso marxista de Badaev en la Duma del Estado el 23/X de 1913){65} – al señalar la relación de esta consigna con la resignación ante la situación actual de la cuestión agraria.

Esta relación es un hecho objetivo; las «salvedades» de «Nuestra Aurora» no lo eliminarán.

Deja de pensar en todo el pueblo, en el purishkevichismo en toda la vida, en las hambrunas de los campesinos, en los trabajos gratuitos, la corvea, el feudalismo – lucha «por la legalidad», por «la libertad de coaliciones», como una de las reformas –, he aquí los pensamientos que la burguesía inculca en los obreros. Rozhkov y los liquidadores, sin comprenderlo, no hacen sino ir a la zaga de ella.

Nosotros, en cambio, pensamos que el proletario, representante avanzado de todas las masas trabajadoras, no puede ir a su liberación sino a través de una lucha omnilateral contra el purishkevichismo, en nombre y en interés de la lucha contra la burguesía – he aquí los pensamientos que distinguen al marxista del político obrero liberal.

«Por la Verdad» n.º 36, 15 de noviembre de 1913. Firma: V. Ilin

Se publica según el texto del periódico «Por la Verdad».