...que X., cuando aún no se había ido del servicio del patrón, comenzó en secreto, bajo seudónimo, ¡a ayudar a los obreros!*

Está claro que los obreros rechazan con desprecio a estos viles calumniadores anónimos del periodicucho liquidador, mantenido con ayuda de la burguesía.

Pero esto es poco. No basta con rechazarlos. Los liquidadores, que quieren destruir
las organizaciones obreras, tienen un viejo recurso: calumniar del modo más descarado a las personas.

Ninguna organización es posible sin una réplica organizativa a tal procedimiento de «lucha» política. ¿Y en qué debe consistir la réplica organizativa?

Cada obrero debe exigir que los liquidadores, de quienes los marxistas se han apartado con desprecio, convoquen «su» comisión de «su» grupo de los siete, de «su» «institución dirigente» de judíos, letones, caucasianos, etc. ¡Que intenten adoptar «su» decisión y comunicarla a la Internacional! Entonces señalaremos a estos canallas calumniadores ante el mundo entero.

Y mientras estos canallas, individuos ruines, se ocultan tras los artículos anónimos del periódico liquidador, que cada sindicato obrero encargue a su dirección investigar el asunto, reuniendo todos los documentos e informes de todas partes, verificando la decisión de la comisión marxista de las cinco instituciones y adoptando su propia resolución.254

La condena general de los calumniadores, la exigencia general de que «retiren la vil calumnia o no se les permitirá entrar en ninguna organización»: he ahí la respuesta de la clase obrera, la respuesta organizativa a los destructores de la organización.

V. Ilín**

Esta cuestión de principio debe ser planteada en la Duma.

P. D. Si cierran «Za Pravdu», hay que, a toda costa, bajar el tono cinco veces, hacerse más legales y más moderados. Esto es posible y necesario. Escribir como en «Cuestiones de Seguros»255 y establecer su propia censura. Por Dios, hacedlo, de lo contrario arruinaréis la causa en vano.

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* Artículos en «Nóvaya Rabóchaya Gazeta»: en los números 55 y 56, «¡A responder!», en el número 60, «¡A la picota!». _Red._

** La carta está firmada también por L. B. Kámenev y G. E. Zinóviev. _Red._

Escrito no antes del 1 de noviembre de 1913.

Enviado de Cracovia a Petersburgo.

Publicado por primera vez en 1933 en la Recopilación Leninista XXV.

Se imprime según el manuscrito.