El redactor y editor de *La Causa Urbana*{50}, el propietario de casas señor Velíjov, miembro de la Duma de Estado y del partido cadete, ha salido en defensa del congreso de representantes urbanos de Kiev frente a la «burocracia intelectual» en las páginas de su revista.

Bajo esta airada palabreja, tomada de la prensa reaccionaria, se oculta la intelectualidad democrática que, ¡figúrese usted!, ofende a los pobres propietarios de casas hablando de las «instituciones de propietarios» y exigiendo definición política. «La burocracia intelectual» —se lamenta el señor Velíjov— se esforzaba por «imponer al congreso, en primer lugar, un papel político general».

A esta corriente en el congreso, el señor Velíjov la denomina corriente «política», contraponiéndole otra corriente, la «municipal».

Expone sus puntos de vista del siguiente modo:

«La revolución, decían los militantes urbanos, ha pasado y difícilmente se repetirá en un futuro próximo. No triunfó completamente, probablemente porque las clases de talante revolucionario» (es decir, ¿qué clases? ¡Hable claro, señor Velíjov!) «actuaron entonces con un bagaje insuficiente de experiencia y conocimientos, y no estaban preparadas para asumir el poder estatal. El amplio camino de los mítines, las consignas, los discursos de choque y las resoluciones de protesta no satisfaría hoy a nadie y, por lo visto, ha caducado. Por delante queda un colosal trabajo cultural de carácter práctico».

Así escribe el señor propietario de casas. Se sitúa plenamente en el punto de vista de los terratenientes feudales tanto por su moral como por su empeño en olvidar la defección de la burguesía en el momento decisivo al bando de los terratenientes feudales. Y repite, además, de manera risible, ciertas también-palabrejas marxistas que ha oído por ahí, probablemente a los liquidacionistas:

«En Rusia —escribe—, donde el proletariado obrero es aún poco numeroso e impotente, donde incluso según *El Capital* de Marx la dominación de la nobleza terrateniente debe pasar, en el siguiente peldaño del desarrollo histórico, a la burguesía urbana, atacar a la burguesía, despreciarla, obstaculizar sus intentos de lucha contra el orden estatal y el régimen modernos significa frenar el progreso natural» (*La Causa Urbana*, 1913, n.º 20, págs. 1341-1342).

¡Totalmente «según Marx»!

¡Amabilísimo propietario de casas, progresista e incluso demócrata-constitucional! Los marxistas jamás han obstaculizado ni obstaculizan los «intentos de lucha de la burguesía contra el orden estatal moderno». Jamás podrá usted señalar ni un solo caso de «lucha» en el que el «impotente proletariado» no haya participado con mayor energía aún. Ni un solo caso de «lucha» de la burguesía contra los terratenientes feudales ha sido despreciado por los marxistas y los obreros.

Pero, señor citador de Marx, ¿no recuerda usted esos ejemplos de la historia que, cada vez con más frecuencia desde 1848, muestran a la burguesía traicionando la lucha contra los terratenientes feudales y pasándose a su bando?

De estos casos está plagada la historia rusa, especialmente en 1904, aún más en el otoño de 1905, todavía más en el invierno de ese mismo año, después en la primavera de 1908 y así sucesivamente.

¿No cae usted en la cuenta, señor propietario de casas que cita a Marx, de que los intereses de la lucha contra los terratenientes feudales exigen desenmascarar, atacar y desacreditar a aquellos burgueses que hablan de lucha pero que en la práctica la traicionan?

«Za Právdu» n.º 23, 30 de octubre de 1913. Firmado: V. Ilín

Se publica según el texto del periódico «Za Právdu»