Entre los seis diputados obreros (curiales) socialdemócratas de la Duma de Estado, Badáev, Malinovski, Muránov, Petrovski, Samóilov y Shágov, de una parte, y los otros siete miembros de la fracción socialdemócrata de la Duma de Estado, se ha entablado una lucha. Los seis y los siete dirigieron llamamientos a los obreros, pidiéndoles que discutieran la cuestión y manifestaran su opinión.

La discusión de la cuestión ya ha comenzado entre los obreros de Petersburgo, y para que ésta discurra con éxito, ofrecemos un resumen de materiales y consideraciones que serán de interés para todo obrero que se preocupe por los destinos de su organización marxista.

**¿La voluntad de quién?**

La cuestión fundamental que se plantea ante los obreros a raíz de la escisión de la fracción socialdemócrata de la Duma es la de la actitud de la fracción de la Duma hacia el todo marxista. ¿La voluntad de quién debe determinar las decisiones, la táctica, la conducta de la fracción socialdemócrata de la Duma?

La experiencia de todas las fracciones socialdemócratas del mundo da una respuesta clara y absolutamente indiscutible a esta cuestión. Los diputados de la Duma pertenecientes a la socialdemocracia son los portavoces de la voluntad del proletariado consciente y unido del país de que se trate. Las decisiones adoptadas por el proletariado de vanguardia, que aplica en toda su lucha económica y política, son obligatorias para la representación socialdemócrata en la Duma. Los diputados del Parlamento que se apartan de la voluntad del proletariado consciente, unido y de vanguardia, deben dimitir de sus mandatos, es decir, renunciar al título de diputados.

Estas tesis generales y fundamentales, compartidas por todos los marxistas de todo el orbe, deben ante todo ser comprendidas con claridad y asimiladas con precisión, a fin de no permitir que personas de mala fe embrollen y oscurezcan la cuestión litigiosa.

Quien defienda la independencia de los diputados socialdemócratas de la Duma respecto a la voluntad de la mayoría de los obreros cohesionados y conscientes, demostrará con ello ser enemigo de la organización marxista y saboteador de toda unidad, de todo trabajo amistoso de los obreros socialdemócratas.

Ahora cabe preguntar: ¿cómo determinaremos, los obreros rusos, la voluntad y las decisiones de la mayoría de los obreros socialdemócratas de Rusia, conscientes y unidos en un todo?

**¿Cuál es la voluntad de la mayoría de los obreros conscientes de Rusia?**

En todos los países del mundo sirven los siguientes indicios para determinar la voluntad del proletariado que se ha aglutinado en un todo político único.

Primero, los periódicos obreros. Al apoyar a unos u otros periódicos obreros, el proletariado determina con ello su voluntad política, determina a qué tendencia presta su adhesión.

Segundo, las elecciones al Parlamento. La ley electoral es distinta en los diferentes países, pero a menudo puede determinarse sin error qué diputados elige la clase obrera. La tendencia de los diputados elegidos por los obreros señala la voluntad del proletariado.

Tercero, las asociaciones y sociedades obreras de todo género, en especial los sindicatos, que luchan contra el capital, brindan la posibilidad de apreciar la voluntad del proletariado.

Cuarto, en Europa Occidental el indicador más exacto de la voluntad del proletariado son las resoluciones de los partidos socialistas, que actúan abiertamente con un número de afiliados de todos conocido.

En Rusia, como es sabido, no existe un partido socialdemócrata abierto; entre nosotros incluso el partido kadete es considerado prohibido. Por eso en Rusia se llama liquidadores, es decir, renegados, destructores de la organización obrera, a quienes atacan la «clandestinidad», reniegan de ella o justifican el abandono de la misma.

Pues bien, examinemos los datos relativos a la voluntad de los obreros de vanguardia de Rusia.

¿Qué indican, respecto a la voluntad del proletariado, las elecciones a la II, III y IV Dumas de Estado?

La ley electoral de Rusia, con fines reaccionarios de separar a los obreros del campesinado, introduce las curias obreras, es decir, elecciones separadas de los obreros. Pero así se determina aún más claramente la voluntad de los obreros, que envían a la Duma a personas que coinciden con sus puntos de vista, con su tendencia.

Por eso todos los diputados de la curia obrera, tanto en la II como en la III y en la IV Duma, fueron socialdemócratas. Todas las personas instruidas (salvo los políticamente deshonestos) tuvieron que sacar de ahí la conclusión de que la voluntad de los obreros en Rusia era marchar unidos y fieles junto con los socialdemócratas.

Pero, ¿qué tendencia dentro de la socialdemocracia apoyaban los obreros?

A esto da una respuesta clara el recuento de los datos sobre la tendencia de los diputados de la curia obrera. En la II Duma hubo 23 diputados de éstos, de los cuales 11 eran bolcheviques (es decir, el 47%). Se sabe que en esa misma época, en la primavera de 1907, se comprobó y verificó con exactitud que la mayoría de los afiliados obreros al partido estaba con los bolcheviques.

En la III Duma, tras la modificación de la ley electoral, hubo 8 diputados de la curia obrera, de los cuales 4 bolcheviques (es decir, el 50%). En la IV Duma hubo 9 diputados de la curia obrera, de los cuales 6 bolcheviques (es decir, el 67%).

Así pues, a lo largo de seis años, de 1907 a 1912, mientras la intelectualidad huía de la socialdemocracia, los obreros se pasaban cada vez en mayor medida al lado de los bolcheviques.

Más de las dos terceras partes de los obreros de Rusia comparten los puntos de vista y la tendencia de los seis diputados obreros (curiales) de la IV Duma: Badáev, Malinovski, Muránov, Petrovski, Samóilov y Shágov. La inmensa mayoría de los obreros conscientes que participan en la vida política está de su parte.

Los intelectuales huyeron de la organización marxista, la liquidaron. Los obreros huyeron de los liquidadores. Sólo personas de mala fe pueden negar esta verdad.

**¿Quiénes son los representantes?**

El mismo día en que vieron la luz en los periódicos las declaraciones de los 6 diputados[12], por un lado, y las de sus adversarios, por otro, el periódico liquidador (núm. 60) se apresuró a aducir como argumento en defensa de los 7 diputados la consideración de que tras los siete no hay menos votos obreros que tras los seis.

En nuestro periódico (núm. 13) aparecieron en ese momento datos que desalojaron por completo de sus posiciones a los liquidadores y aniquilaron de raíz el valor del «argumento» por ellos aducido.

Estos datos indican el número de obreros en las gubernias que enviaron diputados socialdemócratas a la Duma y dan una idea clara de qué sector de la fracción socialdemócrata cuenta con más votos obreros y aun en qué medida son más.

He aquí los datos:

| Gubernia | Número de obreros | Nombres de los diputados socialdemócratas |
| :--- | :--- | :--- |
| Gubernia de Moscú | 414.268 | Malinovski |
| Gubernia de Vladímir | 304.346 | Samóilov |
| Gubernia de Ekaterinoslav | 160.272 | Petrovski |
| Gubernia de Kostromá | 114.760 | Shágov |
| Gubernia de Petersburgo | 78.178 | Badáev |
| Gubernia de Járkov | 36.474 | Muránov |
| **Total** | **aprox. 1.008.000** |  |

Dado que el diputado Yaguello no forma parte de los 7 diputados, puesto que no pertenece a la socialdemocracia y no tiene voto decisivo en la cuestión de las relaciones entre los 6 y los 7 diputados y que, además, entró en la Duma contra la voluntad de la mayoría de los obreros electores de la ciudad de Varsovia, el número de obreros de la gubernia de Varsovia no puede ser contabilizado entre los votos obreros que respaldan a los 7 diputados.

Así resulta que de 1.144.000, a los 7 diputados les corresponden tan sólo 136.000, o sea el 11,8 por ciento, cerca de una décima parte, y a los 6 diputados 1.008.000, o sea el 88,2 por ciento, cerca de nueve décimas partes.

La rotunda afirmación de los liquidadores acerca de la igualdad de votos obreros quedó refutada por completo.

**¿Y qué objetan a esto?**

Su respuesta merece ser reproducida íntegramente, y sólo lo desesperado de su situación puede explicarla.

«Dejando a un lado la cuestión de la exactitud y el significado de estas cifras, hacemos constar...», dice el Sr. F. en el núm. 61 de «Nóvaya Rabóchaya Gazeta».

Ustedes, señores, hablaban del número de votos obreros, se les han mostrado las cifras, y las dejan a un lado.

Apenas dijo esto, cuando en el número siguiente (núm. 62) aparece una afirmación ante la cual no cabe más que encogerse de hombros.

«Acerca del aspecto aritmético de esta afirmación, nuestro periódico se pronunció ayer».

Dejar a un lado eso significa «pronunciarse». ¿Con qué incautos cuentan, pues, los señores liquidadores?

Al aducir las referidas cifras, no refutadas por los liquidadores, no dijimos ni una palabra acerca del significado especial que en nuestro sistema electoral tienen las gubernias que eligieron a los 6 diputados obreros. Desalentados por los hechos, los liquidadores intentan hablar de los privilegios especiales que la ley del 3 de Junio concedió a los 6 diputados, de nuestra genuflexión ante las curias stolipinianas, de que nosotros sólo consideramos diputados socialdemócratas a los 6, etc.

Tales afirmaciones tienen un nombre muy concreto, aunque poco honroso... ¡No nos vamos a embarrar!..

El número de obreros en las gubernias sigue siendo el mismo. Su comparación es posible y necesaria.

La socialdemocracia alemana contabiliza sus éxitos electorales, a pesar de que allí las mujeres están privadas del derecho de voto.

Todo esto es tan claro y sencillo, que hay que preguntarse a quién piensan embrollar los liquidadores con sus «argumentos».

¿De qué voluntad obrera dan testimonio los periódicos obreros en Rusia?

Es bien sabido que los periódicos obreros en Rusia comenzaron a surgir, tras el período de abatimiento y descomposición de 1908–1910, a partir de 1911 y se fortalecieron en 1912.

Tomemos el año 1912. Ante todo surgió y se consolidó el semanario "Zvezdá" (La Estrella){48}, que más tarde empezó a publicarse 2 veces por semana y preparó el diario "Pravda" (La Verdad). "Pravda" surgió en abril de 1912 gracias a un apoyo obrero extraordinariamente fuerte. Este periódico aglutinó en torno suyo a la mayoría de los obreros conscientes. Su orientación era la orientación de la mayoría de los proletarios unidos y conscientes.

En 1913 aparecen ya dos periódicos de una misma orientación a escala de toda Rusia. El enorme auge del apoyo obrero creó en Moscú "Nash Put" (Nuestro Camino), periódico de la misma orientación.

La otra orientación, la liquidadora, solo a partir del otoño de 1912, después de semanarios muy débiles, presentó el diario "Luch" (El Rayo).

Por consiguiente, los hechos demuestran irrefutablemente que la mayoría de los obreros se aglutinó en torno a "Pravda" mucho antes. La creación del periódico liquidador fue un hecho más tardío, un hecho de lucha contra la voluntad de la mayoría, un hecho de escisión, es decir, de renuencia de la minoría a someterse a la mayoría.

Todo obrero comprenderá que la unidad de acción del proletariado se ve quebrantada por la creación en la misma ciudad de un segundo periódico que se esfuerza por socavar al primero. En ninguna parte de Europa, ningún partido socialdemócrata permite esto.

¿De qué voluntad de los obreros dan testimonio las colectas para los periódicos obreros?

Los periódicos burgueses se sostienen con grandes capitales. Los periódicos obreros se sostienen con las colectas de los propios obreros.

Al hacer contribuciones para sostener a tal o cual publicación, a tal o cual periódico, los obreros definen claramente con ello su voluntad.

La historia de las contribuciones obreras para los periódicos obreros en Rusia es, por tanto, uno de los indicadores muy importantes de la voluntad de los obreros. Solo personas completamente ignorantes o deshonestas (como los kadetes y los liquidadores) pueden desentenderse de esta historia.

He aquí los datos sobre las colectas obreras de grupo, publicados ya más de una vez y que pueden ser verificados por cualquier persona alfabetizada:

Estos datos están tomados a lo largo de un gran período de tiempo. Abarcan todo el año 1912 y 9 meses de 1913. Se refieren a toda Rusia[13].

¿De qué hablan? Indudablemente, del completo predominio entre los obreros conscientes de los partidarios de "Za Pravdu" (Por la Verdad), de los partidarios de los seis diputados obreros, de los adversarios del liquidacionismo.

Es infractor de la voluntad de los obreros, escisionista y desorganizador todo aquel que no reconozca las decisiones de esta mayoría aplastante.

¿De qué voluntad de los obreros hablan los sindicatos en Petersburgo?

Es sabido que los metalúrgicos son los obreros más desarrollados y avanzados no solo en Piter, sino en toda Rusia, no solo en Rusia, sino en todo el mundo.

Nadie puede negar —y los propios liquidadores, el día de la asamblea de los metalúrgicos, lo reconocieron— que los metalúrgicos son la vanguardia (el destacamento de avanzada) de todo el proletariado de Rusia.

¿Qué demostró la asamblea de los metalúrgicos en Piter?

Hubo elecciones de la directiva. Había dos listas.

Una lista, impresa en el periódico de los liquidadores y defendida por este periódico, contenía una serie de nombres de liquidadores conocidos.

La otra lista, impresa en "Pravda", era antiliquidadora.

Los liquidadores hicieron pasar fraudulentamente su lista como decisión del sindicato, pero el fraude no les sirvió de nada.

En la asamblea de los metalúrgicos había hasta 3.000 personas. De ellas, apenas unas 150 votaron por la lista de los liquidadores.

Está claro que la voluntad de los obreros conscientes y avanzados quedó plenamente definida. Los obreros no quieren ni oír hablar del liquidacionismo.

De todos los sindicatos de Petersburgo, solo uno, el sindicato de tipógrafos, se mantiene aún a favor de los liquidadores[14], aislado de todo el proletariado petersburgués. Y aún en este caso, hay que señalar que tampoco aquí todo marcha "bien" para los liquidadores. ¿Cuántos partidarios liquidadores hay entre los empleados de comercio, los trabajadores de la madera, los orfebres, los sastres, los panaderos, los obreros de la construcción y la arquitectura, los empleados de tabernas, etc.? ¿Cuántos son, dónde están? ¿Cuántos partidarios hay en las instituciones culturales y educativas? ¡No se ven! ¡Y eso que los liquidadores, luchando contra la clandestinidad y la "fiebre huelguística", abogando por la legalidad al amparo de las reformas de Stolypin, afirmaban que todo lo legal estaba con ellos! ¿Y con quién marchó la intelectualidad obrera? ¡En el número anterior, 106 estudiantes obreros saludan a la Sexta y estigmatizan a los liquidadores!

Los diputados de la Séptima, siguiendo a los liquidadores, violan la voluntad de la mayoría de los obreros. Esto lo demostraron tanto las elecciones a la Duma, como las colectas para los periódicos, y la asamblea de los metalúrgicos, al igual que toda la labor en el movimiento legal y la actual campaña de seguros (el apoyo al semanario de seguros por convocatoria de los seis diputados obreros). Los siete diputados que violan la voluntad de la mayoría de los obreros deben recordar las consecuencias inevitables que se derivan de que insistan en su voluntad contra la mayoría obrera.

Unidad ideológica

El periódico liquidador escribe:

"La socialdemocracia es una determinada unidad ideológica, y las personas que no reconocen sus ideas, no pertenecen a ella".

Esto es cierto, pero no toda la verdad. Pues la socialdemocracia no es solo unidad ideológica, sino también unidad organizativa. Solo los liquidadores pueden olvidar esto, es decir, personas que precisamente no quieren reconocer el todo organizativo, que no toman en cuenta su voluntad, que violan sus decisiones, etc.

Nuestros liquidadores, precisamente aquellos que escribían en el periódico "Luch" y escriben en "Nóvaya Rabóchaya Gazeta" (Nuevo Periódico Obrero), demostraron de la manera más patente a las masas obreras el haber actuado contra la organización de los marxistas rusos y haber emprendido contra ella una lucha resuelta.

Toda una serie de decisiones de esta única organización política existente de los obreros rusos condenaba resueltamente a los liquidadores precisamente por su actitud inadmisible, desorganizadora y escisionista hacia dicha organización. Estas decisiones se adoptaron en 1908, en 1910 y en 1912{49}. Son conocidas por los obreros rusos que se interesan por los asuntos de su clase. Pero los liquidadores no solo no consideraron necesario someterse a ellas, sino que las pisotean desvergonzadamente con toda su actividad y en toda su propaganda.

He aquí por qué el periódico liquidador, al abordar la cuestión organizativa, ocultó a sus lectores que la socialdemocracia no es solo una unión ideológica, sino también organizativa. Actuando en completa ruptura con la organización, pisoteando sus decisiones, burlándose del hecho mismo de su existencia, los liquidadores, naturalmente, prefieren no recordárselo a los obreros.

Pero, al ocultar esta circunstancia a sus lectores, el articulista liquidador tuvo sin embargo que confesar que no pueden ser considerados de ningún modo socialdemócratas las personas que no comparten sus ideas. Pero es justamente a estas personas a las que pertenecen los señores liquidadores. Sus ideas no son ideas socialdemócratas, sino ideas de política obrera liberal. Las ideas de los oportunistas y legalistas, las ideas de personas que recortan las consignas marxistas consecuentes, que predican la destrucción de la antigua organización y la creación de un partido abierto bajo el régimen del 3 de junio, en ningún lugar, nunca y por nadie pueden ser consideradas ideas de la socialdemocracia.

Tanto con su actividad organizativa como con su propaganda de ideas no marxistas, los liquidadores se han situado fuera de los límites de la socialdemocracia.

La socialdemocracia es una determinada unidad organizativa, y las personas que no se someten a la disciplina de esta organización, que la menosprecian, que pisotean sus decisiones, no pertenecen a ella. Esta es la regla fundamental.

Pero también tiene razón el liquidador que se fue de la lengua. Tiene razón cuando escribe que las personas que no reconocen las ideas socialdemócratas no pertenecen a la socialdemocracia. Así es, señor liquidador. Solo que usted no cayó en la cuenta de que estas palabras, ante todo y más directamente, se aplican a usted mismo, a sus ideas liquidadoras.

Los liquidadores y la burguesía

Si alguien dudara de esto, debe, ante todo, prestar atención a cómo se relacionan con el liquidacionismo, con sus ideas y con su lucha contra la organización obrera marxista los políticos burgueses y la prensa burguesa. Todo aquel que se familiarice con esta última, se convencerá muy rápidamente de que cada intervención de los liquidadores contra los marxistas es acogida con toda una nube de elogios y entusiasmo por parte de la burguesía. Con alegría acogió esta las intervenciones de los liquidadores contra la antigua organización, con alegría se sumó a su campaña contra los obreros que iban a la huelga, contra la "fiebre huelguística".

Pero la prensa burguesa, mientras elogiaba y colmaba de alabanzas a los liquidadores, no podía ocultarse a sí misma una circunstancia lamentable. Se vio obligada a reconocer que el liquidacionismo, tan del agrado de los liberales burgueses (¡cada oveja con su pareja!), es solo una corriente intelectual, sin éxito alguno entre las masas obreras. ¡Esto entristece mucho a los liberales, pero debe alegrar a todo obrero consciente!

Observen cómo valoró los acontecimientos en la fracción socialdemócrata de la Duma el periódico *Rech*, principal órgano de los liberales burgueses.

Declaró sin rodeos que los siete son los «elementos parlamentarios de la socialdemocracia», que pertenecen al «partido del trabajo parlamentario», que «la posición de los diputados intelectuales es más reflexiva». En resumen, a los señores liberales les gusta mucho más la posición de los liquidadores y de *Nóvaya Rabóchaya Gazeta* que la posición de los seis diputados obreros.

«Todos ellos han sido elegidos directamente por los obreros», dicen los liberales sobre los diputados obreros, representan al grupo de los «irreconciliables», y sus consignas son mucho más «accesibles» para la masa obrera.

Pues bien, esta «intransigencia» de los diputados obreros y su vínculo directo con la masa es precisamente lo que no agrada a los señores liberales. Y se lamentan de que «hay motivos para esperar que la mayoría parlamentaria de la intelectualidad socialdemócrata se verá obligada a ceder ante la mayoría obrera extraparlamentaria».

¡De todo corazón desearían los señores liberales que en la presente disputa vencieran los «moderados», los partidarios de la táctica «parlamentaria», los liquidadores, y ataran de pies y manos a los irreconciliables diputados obreros con sus consignas «rectilíneas»!

Pero también los liberales sienten que la clase obrera y su fidelidad a las consignas íntegras impedirán que se realice el sueño liquidador y liberal de una victoria de los oportunistas dentro de la socialdemocracia.

La decisión de los marxistas unidos

Los siete diputados que violan la voluntad de la mayoría del proletariado evitan con temor [el hecho de] que los seis actúan en consonancia con dicha voluntad.

He aquí la decisión ya publicada de los marxistas:

«La Conferencia considera que la unidad de la fracción socialdemócrata en el terreno del trabajo en la Duma es posible y necesaria.

Sin embargo, la Conferencia constata que la conducta de los 7 diputados amenaza gravemente la unidad de la fracción.

Los 7 diputados, aprovechando una mayoría accidental de un voto, violan los derechos elementales de los 6 diputados obreros, que representan a la inmensa mayoría de los obreros de Rusia.

Los 7 diputados, basándose en intereses de fracción estrecha, privan a los 6 diputados de la posibilidad de hacer uso de la tribuna de la Duma sobre las cuestiones más importantes de la vida obrera. En toda una serie de intervenciones, cuando la fracción socialdemócrata presentaba a 2 o más oradores, los 6 diputados, a pesar de sus reclamaciones, no obtenían la posibilidad de presentar a su orador.

Los 7 diputados, en la distribución de puestos en las comisiones de la Duma (por ejemplo, la de presupuestos), niegan del mismo modo a los 6 diputados la concesión de uno de los 2 puestos.

En las elecciones desde la fracción para instituciones importantes para el movimiento obrero, los 7 diputados, por mayoría de un voto, privan de representación a los 6 diputados. El personal que presta servicio a la fracción se elige siempre de modo unilateral (por ejemplo: se ha rechazado la petición de nombrar a un 2º secretario).

La Conferencia considera que tal modo de actuar de los 7 diputados crea inevitablemente fricciones en la fracción, dificulta el trabajo unido y conduce a la escisión de la fracción.

La Conferencia protesta de la manera más enérgica contra tal modo de actuar de los 7 diputados.

Los 6 diputados representan a la inmensa mayoría de los obreros de Rusia y actúan en plena concordancia con la línea política de su vanguardia organizada. Por ello, la Conferencia considera que solo bajo la plena igualdad de derechos de las dos partes de la fracción y solo con la renuncia de los 7 diputados a la política de coerción será posible conservar la unidad de la fracción socialdemócrata en el terreno del trabajo en la Duma.

A pesar de las divergencias irreconciliables en el terreno del trabajo, no solo del trabajo en la Duma, la Conferencia exige la unidad de la fracción sobre las bases arriba señaladas de igualdad de derechos de sus dos partes.

La Conferencia invita a los obreros conscientes a expresar su opinión sobre esta importante cuestión y a contribuir con todas sus fuerzas a conservar la unidad de la fracción sobre la única base posible de la igualdad de derechos de los 6 diputados obreros»[15].

Esta decisión definió de manera clara y precisa, a través de los representantes de los obreros, la voluntad de la mayoría, de la que ya hemos hablado detalladamente antes.

Solo los socialdemócratas sin partido pueden violar esta voluntad. Solo los liquidadores pueden aconsejar a los siete que actúen por su cuenta y riesgo, como actúan los escisionistas y desorganizadores de la organización obrera.

Nuestro trabajo dentro de la fracción

Los 6 diputados han sometido a la consideración de los obreros la cuestión de su coerción en la fracción de la Duma por parte de la mayoría accidental de la fracción.

Han aducido hechos sorprendentes de la vida de la fracción. ¿Qué les han respondido los 7 diputados?

En lugar de una declaración directa y clara y de una refutación de los casos de restricción de su actividad en la Duma señalados por los 6 diputados, los 7 diputados se han dedicado a enumerar una serie de hechos en los que *no* hubo restricciones ni coerción.

Indudablemente, en la fracción hubo casos en que se tuvo en cuenta a los 6 diputados. Si ni siquiera eso hubiera ocurrido, sería simplemente una burla del proletariado; semejante situación en la fracción no habría podido mantenerse ni un solo día.

La unidad de la fracción es posible y el acuerdo es necesario, lo demuestra la experiencia del año de existencia de la fracción.

Pero esta experiencia demuestra también que los 6 diputados fueron atados de pies y manos en la fracción por los 7 que vacilan hacia el liquidacionismo y no toman en cuenta a la mayoría de los diputados obreros.

Los hechos aducidos por los 6 diputados, que pintan claramente el cuadro de la vida interna de la fracción, han quedado sin refutar.

Los 7 diputados: 1) han hecho intentos de modificar el programa de la socialdemocracia. Por ejemplo, han defendido desde la tribuna de la Duma la autonomía nacional-cultural, rechazada por todos los marxistas en 1903.

2) Han admitido en la fracción con voto decisivo en los asuntos de la Duma, y quisieron admitir con voto decisivo en los asuntos del partido, al diputado Yagüello, que pertenece a otra organización y no pertenece a la socialdemocracia.

3) A pesar de las reiteradas exigencias, han negado a los 6 diputados el derecho a tener su propio secretario.

4) Han restringido de todas las maneras posibles a los 6 diputados en las intervenciones desde la tribuna de la Duma.

5) No han querido dar a los 6 diputados representación en una importante institución.

6) Han limitado la participación de los 6 diputados en las comisiones de la Duma, incluida la de presupuestos.

A todo esto, los 7 diputados tienen una sola respuesta: la utilidad de la causa.

Está claro que la coerción y restricción de la actividad de los 6 diputados, que representan a la enorme mayoría de los obreros de Rusia, no puede explicarse por la utilidad de la causa obrera y de la causa de la socialdemocracia.

Cómo se coaccionaba a los 6 diputados en la fracción de la Duma lo muestran de manera convincente los datos sobre la participación de los diputados socialdemócratas en las comisiones de la Duma.

De las 26 comisiones en las que hay representantes socialdemócratas:

Los 6 diputados participan en 7 comisiones; los 7 restantes, en 13 comisiones, casi el doble.

De las 20 comisiones en las que hay un solo representante socialdemócrata:

Los 6 diputados están en 7 comisiones; los 7 restantes, en 13 comisiones, casi el doble.

En las comisiones en las que hay 2 representantes socialdemócratas:

Los 6 diputados participan en 3 comisiones; los 7 restantes participan en 6 comisiones, el doble.

En 3 de ellas hay sendos dos representantes de los restantes diputados.

Del número de los 6 diputados, ninguno participa en más de 2 comisiones; entre los restantes:

Chjenkeli participa en 6 comisiones; Skóbelev, en 6 comisiones; Mankov, en 4 comisiones.

¿Qué exigen los seis?

Los seis han exigido tener su propio secretario; un puesto de los dos en la comisión de presupuestos; la elección de dos, y no de uno, para una importante institución.

Los siete han reconocido que hasta ahora no han cumplido estas exigencias y se han negado a cumplirlas.

¡Cualquier obrero ve que estas exigencias son absolutamente justas!

¡Los siete perderán la confianza si no quieren cumplir estas justas exigencias!

Los siete están obligados a dar la igualdad de derechos, la plena igualdad a los seis diputados obreros, que actúan en consonancia con la voluntad de la mayoría.

Solo así los siete, que actúan contra la voluntad de la mayoría, podrán dar un paso hacia la unidad, al menos del trabajo en la Duma.

¡Los obreros deben obligar a los siete a contar con la voluntad de la mayoría!

Unidad en la Duma y unidad fuera de la Duma

La unidad fuera de la Duma solo puede realizarse de un único modo, mediante la unidad de las células obreras, mediante la incorporación a esas células obreras de todos aquellos que quieran trabajar sincera y dignamente en favor de la clase obrera bajo la dirección de su organización política. El acceso a estas células está abierto a todos. Todo el que quiera trabajar de acuerdo con la organización puede y debe incorporarse a esta célula. Solo así se puede realizar la unidad en el movimiento obrero, la unidad desde abajo, la unidad en el trabajo práctico, en la lucha, bajo el control mutuo.

Nuestro periódico lanzó hace tiempo esta consigna y la defiende constantemente. Sin embargo, no se oye que los liquidacionistas hayan tomado este camino, que siempre está abierto para ellos si, realmente, quieren el trabajo socialdemócrata y la unidad.

Pero, ¿qué hacer con la unidad en el trabajo de la Duma?

La unidad del trabajo en la Duma siempre y en todas partes se logra solo por un único camino: la subordinación de la representación parlamentaria a la mayoría de los obreros organizados. Pero, en nuestro caso, los 7 diputados que vacilan hacia el liquidacionismo no quieren tener en cuenta esta voluntad. No quieren acatar las decisiones precisas de los obreros organizados. Prefieren aprovechar su mayoría casual de un voto para aplastar a los 6 diputados que expresan la voluntad de la inmensa mayoría de los obreros, que trabajan en plena concordancia ideológica con la organización marxista.

La única salida correcta para esta gente, que no toma en cuenta al conjunto marxista, sería declararlo directa y abiertamente.

Pero prefieren aprovecharse de su posición, pretendidamente irresponsable. No solo no acatan las decisiones de los obreros organizados, sino que quieren usar su mayoría en la Duma para violar las decisiones que reflejan la voluntad del proletariado fuera de la Duma.

La unidad en la Duma solo es posible si los 7 diputados renuncian a semejante modo de actuar.

Más no exigen los 6 diputados.

La unidad es posible en el trabajo de la Duma, dicen nuestros camaradas, si los 7 diputados, que no se vinculan con las decisiones de los marxistas, renuncian a aplastarnos a nosotros, que queremos marchar al unísono con sus decisiones ideológicas.

Sobre esta base, la unidad es posible.

Pero solo sobre esta base. El incumplimiento de estas exigencias por parte de los 7 diputados significa que van consciente y abiertamente hacia la escisión. La inmensa mayoría de los obreros organizados, que marcha con los seis, como se ha demostrado más arriba con cifras, ofrece a los 7 diputados trabajar sobre la base del acuerdo. La negativa de los 7 diputados a este acuerdo significa una escisión total y decidida de la organización obrera marxista. Significa que los 7 diputados vacilantes se han situado plenamente en el terreno del liquidacionismo escisionista.

«Za Pravdu» nº 22, 29 de octubre de 1913.

Se imprime según el texto del periódico «Za Pravdu», cotejado con el texto de la recopilación «El marxismo y el liquidacionismo», parte II, SPB., 1914.