El capitalismo ha creado una forma especial de migración de los pueblos. Los países que se desarrollan industrialmente con rapidez, al introducir más máquinas y desplazar a los países atrasados del mercado mundial, elevan el salario por encima del promedio y atraen a trabajadores asalariados de los países atrasados.

Cientos de miles de trabajadores son trasladados de esta manera a cientos y miles de verstas. El capitalismo avanzado los arrastra a la fuerza a su torbellino, los arranca de las regiones apartadas, los convierte en participantes del movimiento histórico mundial, los coloca cara a cara con la poderosa clase internacional unida de los industriales.

No hay duda de que solo la miseria extrema obliga a las personas a abandonar su patria, de que los capitalistas explotan de la manera más descarada a los trabajadores emigrantes. Pero solo los reaccionarios pueden cerrar los ojos ante el significado progresivo de esta moderna migración de los pueblos. No hay ni puede haber liberación de la opresión del capital fuera del desarrollo ulterior del capitalismo, fuera de la lucha de clases sobre esta base. Y el capitalismo precisamente atrae a las masas trabajadoras de todo el mundo a esta lucha, quebrando el estancamiento y el anquilosamiento de la vida local, destruyendo las barreras y los prejuicios nacionales, uniendo a los trabajadores de todos los países en las más grandes fábricas y minas de América, Alemania, etc.

América está a la cabeza de los países que importan trabajadores. He aquí los datos sobre la cantidad de emigrantes a América:

El crecimiento de las emigraciones es enorme y se intensifica cada vez más. En los cinco años de 1905 a 1909, emigraban a América (se trata solo de los Estados Unidos) por término medio más de un millón de personas al año.

Es interesante también el cambio en la composición de los emigrantes (inmigrantes, es decir, los que entran en América). Hasta 1880 predominaba la llamada vieja inmigración, procedente de los viejos países cultos, Inglaterra, Alemania, en parte Suecia. Incluso hasta 1890 Inglaterra y Alemania juntas proporcionaban más de la mitad de todos los inmigrantes.

Desde 1880 comienza un crecimiento increíblemente rápido de la llamada nueva inmigración, de la Europa oriental y meridional, de Austria, Italia y Rusia. Estos tres países suministraban inmigrantes a los Estados Unidos de Norteamérica:

Así, los países más atrasados del viejo mundo, los que más vestigios de servidumbre conservan en todo su régimen de vida, se ven sometidos, por así decirlo, a un forzado aprendizaje de la civilización. El capitalismo norteamericano arranca a millones de trabajadores de la atrasada Europa oriental (entre ellos Rusia, que dio 594 mil inmigrantes en 1891-1900 y 1.410 mil en 1900-1909) de su ambiente semimedieval y los coloca en las filas del avanzado ejército internacional del proletariado.

Una interesante observación hace Gurvich, autor de un libro inglés sumamente instructivo *Inmigración y trabajo*, aparecido el año pasado. Después de la revolución de 1905, el número de inmigrantes a América aumentó particularmente (1905: 1 millón; 1906: 1,2 millones; 1907: 1,4 millones; 1908-1909: 1,9 millones cada año). Los trabajadores que habían vivido toda clase de huelgas en Rusia, llevaron también a América el espíritu de huelgas masivas más audaces y ofensivas.

Rusia se atrasa cada vez más, entregando al extranjero una parte de sus mejores trabajadores; América avanza cada vez más rápido, tomando del mundo entero a la población trabajadora más enérgica y capaz para el trabajo[11].

Alemania, yendo más o menos a la par de América, se transforma de país que enviaba trabajadores en país que atrae trabajadores extranjeros. El número de inmigrantes de Alemania a América, que alcanzó 1.453 mil en el decenio 1881-1890, cayó a 310 mil en el decenio 1901-1909. En cambio, el número de trabajadores extranjeros en Alemania fue en 1910-1911 de 695 mil, y en 1911-1912 de 729 mil. Si observamos la distribución de estos últimos por ocupaciones y por países de procedencia, veremos el siguiente cuadro:

Cuanto más atrasado es un país, más suministra trabajadores rurales no calificados, «peones». Las naciones avanzadas acaparan, por así decirlo, los mejores tipos de empleo, dejando a los países semisalvajes los peores. Europa en general («los demás países») proporciona a Alemania 157 mil trabajadores, de los cuales más de 8/10 (135 de 157) son obreros industriales. La atrasada Austria da solo 6/10 (162 de 263) obreros industriales. La más atrasada Rusia, solo 1/10 de obreros industriales (34 de 308).

Así, Rusia es golpeada en todas partes y en todo por su atraso. Pero los obreros de Rusia, en comparación con el resto de la población, son los que más se liberan de este atraso y barbarie, los que mejor rechazan esos «queridos» rasgos de su patria, los que más estrechamente se unen con los obreros de todos los países en una sola fuerza mundial de liberación.

La burguesía azuza a los obreros de una nación contra los de otra, tratando de dividirlos. Los obreros conscientes, comprendiendo la inevitabilidad y el carácter progresivo de la destrucción de todas las barreras nacionales por el capitalismo, se esfuerzan por ayudar a la ilustración y organización de sus camaradas de los países atrasados.