La evaluación de la IV Duma por los socialdemócratas, representantes de la clase obrera, es conocida. Esta evaluación se basa en el análisis del carácter de clase de la Duma terrateniente y terrateniente-burguesa, así como del carácter de ese gobierno que sobre ciertos asuntos se entiende en esta Duma con las clases dominantes.

Pero también es instructivo ver cómo evalúan esta Duma los propios derechistas, los señores terratenientes.

Resulta interesante a este respecto la entrevista con el señor Sinadino, alcalde de Kishiniov y terrateniente —quien en la III Duma era nacionalista y en la IV se considera del partido del «centro», es decir, a la derecha de los octubristas—, publicada en los periódicos del sur. ¡Parece un pilar tan firme que no habría que buscar nada más confiable! Y he aquí su evaluación:

«La IV Duma es solo una ficción: en el Consejo de Estado se sientan personas que no toman en cuenta en absoluto a los representantes del pueblo y actúan, si se puede decir así, en sentido contrario. Repito, la Duma es solo una ficción y, en semejante situación, nada puede dar al país. No encuentro en ruso una definición para los actos del Consejo de Estado. Es lo que en francés se llama “sabotaje”...»

Este terrateniente ofendido dice tal verdad sobre la Duma y sobre nuestro gobierno, que bien vale la pena que los obreros la examinen. En general, a la democracia le toca escuchar una opinión veraz sobre el sistema y el «orden» de la reacción dominante de boca de los señores reaccionarios solo cuando estos reaccionarios se pelean entre sí.

¡Si un terrateniente (o varios terratenientes) se ofende, se obtiene una descripción tal del «orden» terrateniente de administración estatal y de estructura estatal, como si esta descripción estuviera sacada de una proclama socialdemócrata!

La IV y la III Duma, señor ofendido terrateniente derechista, no son una ficción, porque le dan al gobierno, por ejemplo, la aprobación de su presupuesto. Pero el meollo de la cuestión es que, ¡aunque toda la clase de los terratenientes y toda la cúspide de la burguesía ayudan al gobierno, sin embargo, «el carro sigue sin moverse»!

La posibilidad de una alianza del gobierno con los terratenientes y con la burguesía está creada. La Duma hace todo lo que puede por esa alianza. Y sin embargo no se obtiene nada, ni remotamente parecido a una constitución. Permanece el viejo régimen estatal. Los ministros también son de tal calaña que «tiemblan» (en palabras de Sinadino) «por sí mismos», sin saber, evidentemente, qué será de ellos mañana, qué les ordenarán mañana.

Y toda la «actividad» de la Duma con el Consejo, y todos los lamentos liberales sobre la desesperanza de las reformas, de las más modestas, de las más octubristas, de las más insignificantes —y, por último, las francas confesiones del terrateniente-«legislador» ofendido—, todo habla de la insensatez de las ilusiones constitucionales y de las esperanzas reformistas en la Rusia contemporánea.

Escrito el 5 (18) de mayo de 1913.

Publicado el 15 de mayo de 1913 en el periódico «Pravda» n.º 110.

Se imprime según el texto del periódico.