La Sociedad de Fabricantes y Manufactureros de la región industrial de Moscú publicó en el presente año (Moscú, 1913, imprenta de P. P. Riabushinski) una especie de informe sobre su actividad en 1912. Casi la parte más interesante de este informe son los datos sobre el movimiento huelguístico en distintas regiones de Rusia.

I

El número total de obreros que participaron en huelgas en Rusia es calculado por la sociedad de fabricantes moscovitas en 96.750 en 1911 y en 211.595 en 1912. Estas cifras se refieren únicamente a las huelgas económicas. La sociedad calcula que los huelguistas políticos fueron 850.000 en 1912, 8.000 en 1911 y 4.000 en 1910.

Observemos que los 6.000 huelguistas de las minas del Lena no son contados en absoluto por la sociedad de magnates moscovitas «para facilitar la comparación con los datos oficiales», que no abarcan los establecimientos no sujetos a la inspección fabril. Por supuesto, no tenemos ninguna garantía de la exactitud de tal comparación: los señores fabricantes han decidido imitar los lados malos de nuestra estadística oficial, sin preocuparse ni de la integridad de sus datos ni siquiera de la meticulosidad de sus contables. Por ejemplo, el cuadro resumido del número de huelguistas (pág. 23 del informe) asombra por los errores más groseros, que hemos tratado de corregir al presentar los totales antes mencionados. Ese cuadro calcula en 2.390 el número de obreros metalúrgicos que hicieron huelga en el Reino de Polonia durante todo el año 1912, mientras que en la página 56 se nos comunica que en siete meses de 1912 hicieron huelga en el Reino de Polonia ¡3.790 metalúrgicos!

No podemos menos que desear que nuestros Kity Kítychi contrataran a escribientes que sepan contar, o que entregaran su estadística a las sociedades obreras profesionales para su verificación y corrección.

Veamos cuál fue el papel de los metalúrgicos en el movimiento huelguístico económico de 1912, según los datos de los fabricantes.

El número total de huelguistas, 211.595, se distribuye así según esos datos: metalúrgicos – 78.195, textiles – 89.540 y obreros de todas las demás ramas de la industria – 43.860. Como en Rusia hay muchos menos metalúrgicos que textiles, estos datos nos indican de inmediato que los metalúrgicos sostuvieron en 1912 la lucha huelguística más tenaz y perseverante en comparación con los obreros de las demás ramas de la industria. Para expresar con mayor precisión esta conclusión, comparemos el número total de obreros en Rusia con el número de huelguistas en 1912:

Estos datos muestran claramente que, por la energía de la lucha huelguística, los metalúrgicos ocupan el primer lugar, el segundo corresponde a los textiles y el último a los obreros de las demás ramas.

Si los «demás» obreros hubieran hecho huelga con la misma energía que los metalúrgicos, el número de huelguistas habría aumentado en cerca de 90.000.

Es indudable que las condiciones del mercado, relativamente más favorables para los metalúrgicos en 1912, les facilitaron la lucha huelguística, pero si por la tenacidad en la lucha los metalúrgicos están por encima de todos, por el éxito de las huelgas económicas los «demás», como veremos, se encontraban en las mejores condiciones.

II

La tenacidad de la lucha huelguística se determina, entre otras cosas, por la duración media de las huelgas. Esta duración media se obtiene dividiendo el número total de jornadas de trabajo perdidas por la huelga entre el número de huelguistas.

He aquí las cifras de la sociedad de fabricantes:

«Resulta – escribe el informe – que la capacidad de resistencia de los obreros en 1912 aumentó casi al doble en comparación con 1911». Agreguemos que si tomamos los datos de los últimos 7 meses de 1912 (en rigor, sólo esos datos han sido elaborados de manera más o menos aceptable en el informe que examinamos), se obtiene una duración media de la huelga de 16 días.

La perseverancia de los obreros en la lucha huelguística, por consiguiente, aumenta sin duda, y cuanto más, tanto más.

Por ramas de producción, la duración de la huelga fue:

Vemos que por la duración de las huelgas, los metalúrgicos ocuparon el primer lugar tanto en 1911 como en la segunda mitad de 1912. Sólo en la primera mitad de 1912 ese primer lugar lo ocuparon los «demás», y los metalúrgicos quedaron en el segundo. Los textiles, durante todo el período examinado, ocuparon el segundo lugar en cuanto a la duración de las huelgas.

III

Los señores fabricantes determinan los resultados generales de las huelgas calculando las «pérdidas de la industria» por las huelgas. ¡Pero nuestros capitalistas no quieren en absoluto calcular la ganancia de la clase obrera por las huelgas! He aquí los totales de la estadística de los fabricantes:

De aquí se ve que en 1912 los capitalistas sufrieron pérdidas por las huelgas tres veces mayores que en 1911.

Pero — objetarán los representantes de la economía política burguesa — ¡también el «país» sufrió pérdidas tres veces mayores, y los obreros sufrieron pérdidas tres veces mayores en los salarios, siendo las pérdidas de los obreros mucho más considerables que las pérdidas de los fabricantes!

Resulta – según la estadística de los fabricantes y según la lógica burguesa – que esos insensatos obreros se perjudican sólo a sí mismos con las huelgas, y que las autoridades tutelares, junto con los benefactores capitalistas, al perseguir las huelgas, se preocupan precisamente por los intereses de los obreros…

Pero he aquí que esos mismos fabricantes nos informan que, respecto a 96.730 huelguistas en 1911, se pudieron determinar los resultados de las huelgas.

47.369 obreros (es decir, el 49 %) fueron derrotados en la lucha huelguística, y 49.361 (es decir, el 51 %) obtuvieron satisfacción completa o parcial, es decir, salieron victoriosos.

¡Pues bien, este resultado de las huelgas es lo que no le gusta tener en cuenta a la estadística de los fabricantes ni a la economía burguesa! Y ni siquiera puede medirse en rublos: además de la ganancia directa de los obreros por el aumento del salario en las huelgas victoriosas, hay otra «ganancia». Toda la clase obrera — y, por consiguiente, todo el país (el país de las masas trabajadoras, no de la minoría burguesa) — gana con la resistencia que los obreros, mediante las huelgas, oponen a los señores explotadores. Sin esa resistencia, los obreros se convertirían por completo en mendigos, aplastados por la carestía de la vida; sin esa resistencia, dejarían de ser hombres para transformarse en esclavos desesperanzados del capital.

En la segunda mitad de 1912, según la estadística de los fabricantes, el éxito de las huelgas disminuyó: el 52 % de los obreros huelguistas fue derrotado, sólo el 36 % salió victorioso y el 11 % quedó con resultados no esclarecidos. Pero aquí debemos examinar más atentamente el papel de los obreros metalúrgicos en huelga, tanto en Rusia en general como en sus distintas regiones en particular.

IV

La sociedad de fabricantes de Moscú sólo proporciona datos más o menos elaborados sobre las huelgas, como ya hemos mencionado, respecto a los últimos 7 meses de 1912. Estos datos abarcan 5 regiones de Rusia: la de Moscú, la de Petersburgo, la del Báltico, el Sur y el Reino de Polonia.

Los metalúrgicos que participaron en huelgas durante dichos meses se distribuyen por regiones del modo siguiente:

Así, en el Sur los metalúrgicos predominan en el número total de obreros en huelga. En la región de Petersburgo constituyen una parte muy considerable de los huelguistas (más del 40 %), cediendo sólo ante los textiles (16.770 huelguistas en la región de Petersburgo). En las regiones de Moscú, del Báltico y de Polonia, los metalúrgicos representaban una pequeña minoría de los huelguistas.

Si comparamos los primeros 5 meses de 1912 con los 7 últimos, obtenemos el siguiente cuadro:

En la segunda mitad del año, la energía huelguística de los metalúrgicos decayó un tanto; la lucha huelguística entre los textiles aumentó con gran fuerza; y el movimiento huelguístico de los obreros de las demás ramas de la industria se mantuvo aproximadamente en el mismo nivel.

V

En cuanto al éxito de las huelgas, la sociedad moscovita de fabricantes divide a los obreros huelguistas en tres grupos: los que sufrieron derrota, los que obtuvieron la victoria (lograron satisfacción total o parcial) y los que hicieron huelga con resultados no esclarecidos.

Esta cuestión es una de las más interesantes de todas las cuestiones de la estadística huelguística. La sociedad de millonarios la ha elaborado mal: por ejemplo, no hay datos sobre las huelgas ofensivas (es decir, aquellas en que los obreros exigen cambios favorables en sus condiciones de vida y trabajo) y las huelgas defensivas (cuando los obreros se resisten a los cambios introducidos por los capitalistas para empeorar las condiciones de vida obrera). Tampoco hay informaciones detalladas sobre las causas de las huelgas (tales informaciones existen incluso en nuestra estadística oficial), etc.

Además, la elaboración de los datos existentes por la sociedad de fabricantes de Moscú es sumamente, sumamente insatisfactoria. Saltan a la vista incluso casos de tergiversación directa de los datos; por ejemplo, en la región de Moscú, el número de metalúrgicos que obtuvieron la victoria se calcula en sólo 40 personas (frente a 3.420 que sufrieron derrota y 300 que hicieron huelga con resultados no esclarecidos).

Sin embargo, en el texto del informe, en la pág. 35, leemos que a principios de julio de 1912 hubo huelgas obreras en una serie de talleres de cerrajería artística, en total más de 1.200 personas en 15 empresas. La huelga fue ofensiva: los obreros exigían la implantación de la jornada de 9 horas, jornada de 7 horas en vísperas de festivos, aumento de los salarios, mejora de las condiciones sanitarias. Los propietarios de los talleres intentaron organizarse para la resistencia y decidieron por unanimidad no hacer concesiones y no aceptar pedidos de las fábricas en huelga. Pero los obreros, al parecer, eligieron acertadamente el momento: era el apogeo de la temporada de la construcción, «era difícil encontrar obreros libres. Hacia fines de julio, en la mayoría de los talleres, los patronos hicieron concesiones».

¡Eso dice el informe! Y en el cuadro estadístico figuran sólo 40 (¡cuarenta!) metalúrgicos que ganaron la huelga. Involuntariamente surge la idea: ¿no será que los señores estadígrafos de los fabricantes «olvidaban» con particular complacencia, precisamente, las victorias obreras? ¿No tratarían ellos — «sin querer», por supuesto — de complacer a los Kity Kítychi disminuyendo el número de obreros vencedores?

En todo caso, una actitud prudente y desconfiada hacia la estadística de los fabricantes, y los intentos perseverantes de crear una estadística propia, obrera, de las huelgas, son obligatorios para los obreros organizados y conscientes.

Los datos generales de la sociedad de fabricantes sobre el éxito de las huelgas son los siguientes:

De ahí se ve que las huelgas más exitosas fueron las de los obreros de las demás ramas de la industria: el número de vencedores supera al de vencidos. En segundo lugar están los metalúrgicos: el número de vencedores es, con todo, muy significativo y constituye más del 40 % del total de huelguistas. Los peores resultados fueron los de los textiles: el número de vencidos supera en más del doble al de vencedores.

VI

En general y en conjunto, los resultados de la lucha huelguística en 1912, aunque peores que en 1911, no son, con todo, malos. Para facilitar la comparación entre distintos años, supongamos que el número de huelguistas con resultados no esclarecidos se divide por igual entre los vencedores y los vencidos. Entonces obtendremos que, en los últimos 7 meses de 1912, de 132 mil huelguistas, 77 mil fueron vencidos (el 58,4 %) y 55 mil fueron vencedores (el 41,6 %).

No podemos garantizar que estos datos sean plenamente homogéneos con los de la estadística oficial de años anteriores. Pero citaremos también estos datos para que los obreros puedan juzgar cómo suele ser en Rusia el éxito de las huelgas en los mejores y en los peores años del movimiento obrero.

Así pues, los resultados de las huelgas en la segunda mitad de 1912 son peores que en 1905, 1906 y 1911, pero mejores que en 1895–1904 y mejores que en 1907. Repetimos que los datos de que disponemos probablemente no tienen una perfecta comparabilidad entre distintos años, pero, con todo, pueden dar una cierta idea del asunto.

Observemos que, según la estadística inglesa de huelgas, como promedio en los 10 años de 1900–1909, el porcentaje de obreros que ganaban la huelga era del 26,8 %, el de los que la perdían del 31,7 %, y de los que terminaban la lucha con un compromiso del 41,3 %. Si dividimos estos últimos por igual entre vencedores y vencidos, obtenemos: vencedores – 47,5 %, y vencidos – 52,3 %. Las huelgas en Rusia en 1905 y 1906 — y también en 1911 — fueron más exitosas que la huelga inglesa media, a pesar de la gigantesca ventaja de los obreros ingleses en cuanto a organización y libertad política.

VII

No carece de interés comparar el éxito de las huelgas de los metalúrgicos en las diferentes regiones de Rusia.

Las regiones de Moscú y Petersburgo se distinguen en este sentido de todas las demás. Tanto las huelgas de los metalúrgicos como las de todos los obreros en general fueron, comparativamente, poco exitosas durante los siete últimos meses de 1912 en las regiones de Moscú y Petersburgo. Lo contrario se observó en las demás regiones.

He aquí los datos sobre las regiones de Moscú y Petersburgo:

El número de obreros vencidos supera muy considerablemente al de vencedores. Lo mismo se refiere a los textiles de las dos regiones y a los «demás» en la región de Petersburgo. Sólo en la región de Moscú los «demás» muestran un mayor número de vencedores (4.380) que de vencidos (1.230).

Es evidente que en las regiones de Moscú y Petersburgo existían algunas condiciones generales desfavorables para las huelgas obreras en casi todas las ramas de la industria.

Por el contrario, en el Sur, en la región del Báltico y en la de Polonia, las huelgas de todos los obreros en general y de los metalúrgicos en particular fueron exitosas.

En la región polaca, la victoria de los metalúrgicos es la más significativa, y además en esta región las condiciones económicas de la lucha huelguística fueron las más ventajosas para los obreros en general. Ellos vencieron aquí en todas las ramas de la industria (en el Sur sufrieron derrota los «demás», y en la región del Báltico la lucha de los textiles acabó en «empate»: hubo tanto vencedores como vencidos, 1.485 de cada uno). Incluso los textiles, que en general por toda Rusia sufrieron en la segunda mitad de 1912 la derrota más fuerte (43 mil vencidos frente a 20 mil vencedores), obtuvieron una brillante victoria en el Reino de Polonia: sólo 390 vencidos y 8.060 vencedores.

En el oeste y en el sur de Rusia, los obreros pasaban a la ofensiva contra los capitalistas y obtenían grandes victorias; en Moscú y en Petersburgo también pasaban a la ofensiva, pero sus ataques en la mayoría de los casos eran rechazados. Desgraciadamente, los datos que examinamos son demasiado exiguos y no permiten hacer una comparación con 1911, por lo que no hay posibilidad de formarse una idea definida sobre las causas de tal diferencia.

VIII

Por la tenacidad en las huelgas, como hemos visto, los metalúrgicos ocupan el primer lugar, y los textiles el último. Es interesante comparar la tenacidad de las huelgas exitosas y no exitosas entre los metalúrgicos. He aquí los datos al respecto:

Vemos que las huelgas exitosas de los metalúrgicos se distinguieron por una tenacidad casi el doble de grande que las no exitosas (21,7 días contra 11,5). La victoria no se conseguía fácilmente. Sólo con enorme energía y perseverancia se lograba doblegar a los capitalistas. Y con resultados no esclarecidos quedaron, al parecer, aquellas huelgas en que las fuerzas de los «enemigos» se equilibraban más o menos y la lucha se distinguía por una tenacidad extraordinaria: la duración media de esas huelgas indefinidas (en cuanto al resultado) es de 55,4 días.

Observemos que entre los «demás» obreros vemos también una mayor tenacidad en las huelgas exitosas, mientras que en los textiles es al revés: fueron más tenaces las huelgas no exitosas.

La comparación de los datos sobre la tenacidad de la lucha huelguística de los metalúrgicos en diferentes regiones da los siguientes resultados:

En primer lugar, por la tenacidad de las huelgas metalúrgicas en general, está la región de Petersburgo; le sigue la del Sur, luego la polaca, la del Báltico y, finalmente, la de Moscú. Con excepción de la región de Moscú, en todas las demás las huelgas exitosas son mucho más tenaces que las no exitosas.

A juzgar por la tenacidad de la lucha — y también por el porcentaje de obreros que participan en la lucha huelguística —, los metalúrgicos de Petersburgo desempeñan el papel de vanguardia con respecto a los metalúrgicos de toda Rusia. Y los metalúrgicos en general desempeñan ese mismo papel con respecto a los obreros de las demás ramas de la industria.

IX

Las descripciones de las huelgas aisladas en el informe de la sociedad moscovita de fabricantes se distinguen por una extrema brevedad. Citaremos algunos extractos de esas descripciones para que los metalúrgicos puedan ver cómo presentan su lucha los señores redactores de los informes de los fabricantes.

En la región de Moscú se destaca la huelga de 1.200 obreros de los talleres de cerrajería artística. De ella ya hemos hablado.

En la región de Petersburgo, los fabricantes consideran una de las más tenaces la huelga en la fábrica de Siemens y Halske, que duró 14 semanas y terminó el 19 de agosto. En ella participaron, según la estadística de la sociedad de fabricantes, 1.600 obreros. La administración de la fábrica no accedió a anular la multa por el 1.° de Mayo, pero «en cambio manifestó el deseo de entregar a los obreros, para Navidad, una gratificación de 3 rublos. Luego, la dirección de la fábrica accedió a incluir el día 1.° de Mayo en el calendario de festivos, si no había impedimentos por parte del gobierno» (pág. 38 del informe). «Durante la huelga — leemos en el informe —, más de una vez se produjeron ataques de los obreros contra los recién contratados, con cuya ayuda las fábricas lograron reanudar parcialmente los trabajos».

De las huelgas de metalúrgicos en el Sur, es notable la huelga de 3.886 personas en los astilleros de Nikoláiev, que ocasionó la pérdida de más de 155.000 jornadas de trabajo. Los obreros exigían la jornada de 8 horas, un aumento del salario del 50 %, la supresión de las multas y de todos los trabajos extraordinarios, el establecimiento de la institución de delegados electos, etc. La huelga duró todo el mes de junio. «A fines de junio se llegó a un acuerdo entre los obreros y la administración de la fábrica con las condiciones de que todos los obreros volvieran a sus puestos, la fábrica aceptara la institución de los delegados, abriera un comedor y aumentara los salarios en un 18 %». Hubo enfrentamientos entre los huelguistas y los rompehuelgas.

Extraordinaria tenacidad distinguió a la huelga estallada en noviembre en Járkov de 2.000 obreros de la fábrica de locomotoras. La fábrica tenía pedidos urgentes del Estado y sufría «grandes pérdidas por el paro».

De las huelgas en los Urales, que no entraron en absoluto en la estadística de la sociedad de fabricantes, señalemos la huelga en las fábricas de Síserst. Los obreros lograron un aumento de los salarios. «En Zlatoust, en la fábrica estatal de armas, el motivo de la huelga fue la muerte de tres obreros a consecuencia de mutilaciones causadas por las máquinas. Los huelguistas exigieron la instalación de dispositivos de seguridad, así como el aumento de los salarios».

X

Al echar una mirada general sobre los exiguos datos de la estadística de huelgas de los fabricantes, no podemos dejar de señalar lo siguiente.

Para los obreros, una estadística de huelgas completa, precisa, razonablemente elaborada y que salga rápidamente a la luz, tiene una enorme importancia, tanto teórica como práctica. Proporciona un valioso material tanto para esclarecer el gran camino del movimiento obrero hacia sus fines mundiales, como para iluminar las tareas inmediatas, candentes, de la lucha.

En los Estados medianamente democráticos y libres, es posible una estadística gubernamental pasable. Entre nosotros, no hay ni que hablar de ello. Nuestra estadística gubernamental es mala, está absurdamente dispersa entre las «dependencias», es de poca confianza y sale a la luz tardíamente. La estadística de los fabricantes es un poco mejor y aún menos completa, aunque a veces sale a la luz algo antes que la del soñoliento funcionario ruso.

Los obreros tienen que pensar en su propia estadística obrera de las huelgas. Las dificultades para crear tal estadística son, por supuesto, extraordinariamente grandes dadas las persecuciones que se prodigan entre nosotros contra las sociedades obreras y la prensa obrera. Superar esas dificultades de golpe es imposible. Pero los obreros no están acostumbrados a temer las persecuciones ni a retroceder ante las dificultades.

Incluso una estadística obrera parcial de las huelgas, es decir, que abarque regiones aisladas, ramas industriales aisladas y períodos de tiempo relativamente pequeños, será de una utilidad enorme. Tal estadística enseñará a los obreros a llevar el asunto de manera más completa y mejor, y permitirá a veces comparar el cuadro de los fabricantes, el cuadro de los funcionarios, con el cuadro dibujado por los propios obreros.

Por eso nos permitiremos concluir nuestro análisis de la estadística de los fabricantes con el deseo de que los obreros, a despecho de todos los obstáculos, intenten una y otra vez llevar su propia estadística obrera de las huelgas. Dos o tres obreros conscientes pueden elaborar una descripción exacta de cada huelga, del momento de su comienzo y fin, del número de participantes (con división por sexo y edad, si es posible), de las causas de la huelga y de sus resultados. Tal descripción debería entregarse en un ejemplar a la junta directiva del sindicato obrero correspondiente (profesional o de otro tipo, o a la redacción del órgano profesional); otro ejemplar, al órgano general de la prensa obrera; finalmente, un tercer ejemplar, para conocimiento del diputado obrero en la Duma de Estado.

Tanto la estadística de los fabricantes como la gubernamental contendrán siempre no sólo lagunas, sino también tergiversaciones. Incluso en la prensa que simpatiza con los obreros, se encuentra a veces una valoración monstruosamente inexacta, absurda y completamente impregnada del espíritu burgués de las huelgas, como manifestación del «arrebato», etc.

Sólo los propios obreros, tomando la causa en sus manos, ayudarán — con el tiempo, después de un trabajo tenaz y de esfuerzos perseverantes — a conocer mejor su propio movimiento y, con ello, a asegurar sus éxitos más grandes.

«Metallist» núms. 7, 8 y 10; 24 de agosto, 18 de septiembre y 25 de octubre de 1913. Firmado: V. Ilín

Se imprime según el texto de la revista «Metallist»