El quincuagésimo aniversario del periódico liberal moscovita ha provocado torrentes de discursos elogiosos de todos y cada uno de los liberales rusos. Esto es natural, legítimo, consecuente. A los liberales les corresponde homenajear el aniversario de un periódico liberal. «Rússkie Védomosti»{45} no era peor que otros periódicos liberales y, en algunos aspectos (por ejemplo, por la abundancia de material científico), se situaba sin duda por encima del nivel medio liberal.

Pero cuando los charlatanes del liberalismo, los Sres. Kovalevski, Miliukov, Manuílov, Bunin y demás, elogian a «Rússkie Védomosti» en nombre de la democracia y desde un punto de vista supuestamente democrático, esta mentira flagrante no debe quedar sin réplica.

¡Ilustres y célebres señores liberales! Todos vosotros juráis y perjuráis que defendéis la libertad política. Pero no queréis comprender algo sencillo, a saber: que una sociedad liberal como la que deja sin réplica las manifestaciones contrarrevolucionarias de los liberales en Rusia, no ha merecido la libertad política y jamás podrá conquistarla.

¿Celebráis el quincuagésimo aniversario de «Rússkie Védomosti»? Está muy bien. Entonces no ocultéis la verdad. No olvidéis que «Rússkie Védomosti» es uno de los primeros periódicos liberales que puso la zancadilla al primer movimiento serio y profundo de las masas en Rusia, que perseguía el objetivo de alcanzar la libertad política.

Esto sucedió en el verano del año 1905. La estrella de la ciencia liberal y del periodismo liberal, el señor profesor Vinográdov, historiador, publicó entonces en «Rússkie Védomosti» un artículo significativo, imborrable, inolvidable, «histórico». Su idea fundamental era la siguiente: estaría bien que nuestro movimiento no fuera más allá del alemán de 1848-1849, de lo contrario el guardia prusiano[9] tendría que restablecer el orden entre nosotros.

¡¡Estas son las cosas que publicaba «Rússkie Védomosti», el órgano de los liberales, en el verano de 1905!!

Que cualquier ruso que desee pasar por demócrata reflexione sobre este hecho histórico. La historia ha demostrado, y lo ha hecho de manera irrevocable, la debilidad, la fuerza insuficiente del movimiento otoñal de 1905, mientras que el célebre liberal en el verano de 1905 consideraba que el movimiento era demasiado fuerte y le ponía trabas.

El hecho es evidente. Un hecho indiscutible. Este liberal y todos sus correligionarios, todos sus –perdonad la expresión– políticos del campo liberal, son moral y políticamente culpables de los pogromos judíos del otoño de 1905. Pues los pogromistas extraían su fuerza, su insolencia, entre otras fuentes, precisamente de ese estado de ánimo «vinogradoviano» de la sociedad liberal.

Los liberales «vinogradovianos» tienen el gobierno que merecen plenamente. El liberal «vinogradoviano» que escribe en «Rússkie Védomosti» y Purishkévich, el Purishkévich colectivo, son dos caras de una misma moneda, fenómenos interconectados e interdependientes.

No puede haber libertad política en Rusia mientras no exista en ella (o en la medida en que no exista) una democracia de masas que comprenda claramente toda la imprevisión, el sinsentido y la vileza del liberalismo «vinogradoviano» de «Rússkie Védomosti».

«Za Pravdu» núm. 10, 15 de octubre de 1913.

Se imprime según el texto del periódico «Za Pravdu».