46 9 de autodeterminación, no contradice el sentido exacto de esta última, y expresa el deseo de que la cuestión nacional sea incluida en el orden del día del próximo congreso del P. O. S. D. R.».

7) Se refiere al bloque del Bund y el P. P. S. (Partido Socialista Polaco) con elementos judeo-burgueses nacionalistas, gracias al cual fue elegido a la IV Duma de Estado por Varsovia el no socialdemócrata Yagello, en contra de los votos de los electores socialdemócratas.

8) P. Struve para entonces ya había caído en el nacionalismo centurionegrista y promovía en sus escritos la consigna de la «Gran Rusia».

9) «Rússkaya Molvá» — periódico de los «progresistas», publicado en Petersburgo por D. Protopópov.

10) Los «progresistas» — grupo de diputados de la Duma de Estado, que por su fisonomía política ocupaba un lugar intermedio entre los octubristas y los kadetes de derecha. Su líder era I. N. Efriémov, diputado de los altos cargos de la nobleza del «Ejército del Don».

11) Democracia Nacional — partido polaco reaccionario, apoyado en los industriales polacos y la intelectualidad pequeñoburguesa. Sostuvo una lucha encarnizada contra el movimiento obrero.

NOTA DE ARCHIVO. El Instituto Lenin no dispone de los originales de las cartas a Shaumyan, sino únicamente de copias hechas por los gendarmes durante la perlustración. La copia de la primera de estas cartas fue hecha por un copista tan analfabeto, que confundió las frases, por lo que consideramos posible hacer las modificaciones editoriales correspondientes, que permiten establecer un texto más cercano al de Vladímir Ilich. La copia de perlustración de la segunda carta adolece también de una serie de evidentes distorsiones del texto. Para el cotejo, nos hemos valido (ante la ausencia en Moscú del ejemplar correspondiente de «Izvestia del Sóviet de Bakú») del libro: S. G. Shaumyan. — Artículos y discursos. Ed. «Obrero de Bakú», 1921, donde esta carta está reimpresa (pero también con inexactitudes evidentes), ofreciendo un texto sintético que, en nuestra opinión, es el más cercano al texto de Vladímir Ilich.

CARTAS A S. G. SHAUMYAN.

I.

Cracovia.  
11 de agosto de 1913.

¡Querido camarada! Al regresar a casa, encontré su carta. Envíe sin falta más materiales sobre la cuestión nacional en el Cáucaso (y el artículo de Kostrov 1) y sus libritos, los informes de los delegados con traducción al ruso, y estadísticas de las nacionalidades en el Cáucaso y material sobre la relación de las nacionalidades en el Cáucaso, en Persia, Turquía y Rusia, en una palabra, todo lo que tenga y pueda reunir, envíelo). Ya que usted, desgraciadamente, no puede escribir personalmente, espero que encuentre a alguien a quien encomendarle. No olvide también buscar camaradas caucasianos que puedan escribir artículos sobre la cuestión nacional en el Cáucaso.

Saludos y deseos de éxito. Suyo, V. Ilich.

¿No sabe si aún vive en Chiorni-Yar el literato Goldenberg 2), o ya ha cumplido su condena? ¿Cómo está su salud? Parece que estaba muy enfermo. ¿Qué representa ahora? Le envío saludos y le estrecho fuertemente la mano. ¿Estuvo usted en Nizhni y vio a alguno de nuestros conocidos comunes?

II. LENIN. ---- CARTAS A S. G. SHAUMYAN.

47 11) Kostrov — seudónimo de Noi Zhordania, líder de los mencheviques caucasianos, quien fuera más tarde presidente del consejo de ministros de la Georgia menchevique. Escribió una serie de artículos sobre la cuestión nacional en la prensa menchevique georgiana.

2) I. P. Goldenberg (Meshkovski) — uno de los primeros propagandistas del marxismo en Rusia, fue miembro de las redacciones de las publicaciones bolcheviques, miembro del CC del partido. Durante la guerra adoptó una posición defensista, se pronunció contra las conocidas «tesis» de Lenin en abril de 1917. Posteriormente regresó a las filas bolcheviques. Falleció en 1922. En 1912-13 se encontraba deportado en Chiorni-Yar, gobernación de Astracán.

II.

Cracovia.  
23 de noviembre de 1913.

Querido amigo. Me alegró mucho su carta del 15 de noviembre. Usted debe saber que, en mi situación, valoro terriblemente la opinión de los camaradas de Rusia, especialmente de los reflexivos y que se ocupan de esta cuestión. Su rápida respuesta me resultó por ello especialmente grata. Uno se siente menos aislado cuando recibe tales cartas. Pero — basta de lirismo. Paso al tema.

1. Usted está a favor del idioma estatal en Rusia. Dice que es «necesario; que ha tenido y tendrá una gran importancia progresista».

No estoy en absoluto de acuerdo. Escribí sobre esto hace tiempo en «Pravda» *) y hasta ahora no he encontrado refutación. Su argumento no me convence en absoluto, — al contrario. La importancia progresista que el idioma ruso ha tenido para las masas de naciones pequeñas y atrasadas es indiscutible. Pero, ¿acaso no ve usted que habría tenido una importancia progresista aún mayor si no hubiera habido coerción? ¿Acaso «idioma estatal» no significa el palo que ahuyenta del idioma ruso? ¿Cómo no quiere usted comprender esa psicología, que es especialmente importante en la cuestión nacional, y que ante la más mínima coerción mancilla, envilece y reduce a la nada la indiscutible importancia progresista de la centralización, de un idioma único, de los grandes Estados? Pero aún más importante que la psicología es la economía: en Rusia ya existe una economía capitalista, que hace necesario el idioma ruso. ¡¿Y usted no cree en la fuerza de la economía y quiere apuntalar la economía con las muletas de la canalla policial?! ¿Acaso no ve que con eso deforma la economía, la frena? ¿Acaso la supresión de la asquerosa tutela policial no decuplicará (multiplicará por mil) las uniones voluntarias de protección y difusión del idioma ruso? No, estoy absolutamente en desacuerdo con usted y le acuso de königlich-preußischer Sozialismus *)...

2. Usted está contra la autonomía. Está solo a favor del autogobierno regional. De ningún modo estoy de acuerdo. Recuerde las explicaciones de Engels 3), que la centralización no excluye en absoluto las «libertades» locales. ¿Por qué autonomía para Polonia, y no para el Cáucaso, el Sur, los Urales? Los límites de la autonomía los define el parlamento central. Estamos por el centralismo democrático, incondicionalmente. Estamos contra la Federación. Estamos por los jacobinos, contra los girondinos. Pero temer la autonomía en Rusia... por favor, eso es ridículo. Es reaccionario. Deme un ejemplo, invente un ejemplo, en el que la autonomía pueda volverse perjudicial. No lo dará. Y la interpretación estrecha: solo autogobierno — en Rusia (y en Prusia) hace el juego a la asquerosa gentuza policial.

3. «El derecho a la autodeterminación no significa solo el derecho a la separación. Significa también el derecho a la unión federativa, el derecho a la autonomía» — escribe usted. Absolutamente en desacuerdo. No significa el derecho a la Federación. La Federación es una unión de iguales, una unión que requiere un acuerdo común. ¿Cómo puede haber un derecho de una de las partes al acuerdo con ella de la otra parte? Es un absurdo. Nosotros estamos en principio contra la Federación: ella debilita la vinculación económica, es un tipo inadecuado para un solo Estado. ¿Quieres separarte? Vete al diablo, si puedes romper la vinculación económica o, más exactamente, si la opresión y las fricciones de la «convivencia» son tales que echan a perder y arruinan la causa de la vinculación económica. ¿No quieres separarte? Entonces, disculpa, no decidas por mí, no pienses que tienes «derecho» a la Federación. ¿«Derecho a la autonomía»? De nuevo incorrecto. Estamos por la autonomía para todas las partes, estamos por el derecho a la separación (no por la separación de todas). La autonomía es nuestro plan de organización del Estado democrático. La separación no es en absoluto nuestro plan. No predicamos en absoluto la separación. En general, estamos contra la separación, pero defendemos el derecho a la separación en vista del nacionalismo granruso centurionegrista, que ha envilecido de tal modo la causa de la convivencia nacional, que a veces se obtendrá mayor vinculación después de una separación libre.