*Kíevskaya Mysl* informa que el obispo Nikon, miembro de la Duma Estatal, derechista, fue el primero en firmar el proyecto de ley sobre la escuela y las sociedades ucranianas que se presenta a la Duma Estatal.

Así, al camarada de partido de Purishkévich –el obispo Nikon– no le gusta en algunos casos la arbitrariedad.

El obispo Nikon considera con razón que la cuestión que plantea «es una cuestión de extrema importancia, que concierne a la mutilación del pueblo ucraniano de 37 millones»; – que «la rica, hermosa, talentosa, floreciente y poética Ucrania está condenada a la degeneración, al embrutecimiento gradual y a la lenta agonía».

La protesta contra la opresión de los ucranianos por los gran rusos es completamente justa. Pero fíjense con qué argumentos defiende las reivindicaciones ucranianas el obispo Nikon:

«El pueblo ucraniano no busca una autonomía supuestamente notoria, ni el restablecimiento de la Sich de Zaporozhia; los ucranianos no son separatistas... Los ucranianos no son extranjeros, son *nuestros*, nuestros hermanos de sangre, y por eso mismo no se les debe restringir en el idioma ni en el desarrollo cultural nacional; de lo contrario, nosotros mismos equiparamos a nuestros hermanos con los judíos, polacos, georgianos y otros, que sí son verdaderos extranjeros».

Así pues, la cuestión se reduce a que el ucraniano obispo Nikon y sus partidarios mendigan a los terratenientes gran rusos privilegios para los ucranianos basándose en que ¡son hermanos, mientras que los judíos son extranjeros! Dicho de forma más directa y simple: estamos dispuestos a oprimir al judío y a otros, como extranjeros, si nos hacen concesiones.

¡Imagen conocida de la defensa de la «cultura nacional» por todos los nacionalistas burgueses, desde los centurias negras hasta los liberales e incluso los demócratas burgueses!

El obispo Nikon no quiere saber nada de que no se puede defender a los ucranianos de la opresión sin defender de toda opresión a todos los pueblos sin excepción, – sin expulsar absolutamente de la vida estatal el concepto de «extranjero», – sin defender la plena igualdad de derechos de todas las nacionalidades. No se puede defender a nadie de la opresión nacional sin aplicar consecuentemente la más amplia autonomía local y regional y el principio de resolver todas las cuestiones estatales por la voluntad de la mayoría de la población (es decir, el principio del democratismo consecuente).

En el obispo Nikon, la consigna de la «cultura nacional» ucraniana significa en la práctica la consigna de la propaganda de las centurias negras en lengua ucraniana, la consigna de la cultura clerical ucraniana.

Los obreros conscientes han comprendido que la consigna de la «cultura nacional» es un engaño clerical o burgués – da igual si se trata de la cultura gran rusa, ucraniana, judía, polaca, georgiana o de cualquier otra. Hace 125 años, cuando aún no existía la escisión de la nación en burguesía y proletariado, la consigna de la cultura nacional podía ser un llamamiento único e íntegro a la lucha contra el feudalismo y el clericalismo. Pero desde entonces, la lucha de clases entre la burguesía y el proletariado se ha extendido por todas partes. La escisión de la nación «única» en explotadores y explotados se ha convertido en un hecho consumado.

De cultura nacional en general sólo pueden hablar los clericales o los burgueses. Las masas trabajadoras sólo pueden hablar de la cultura internacional (internacional) del movimiento obrero mundial. Sólo esa cultura significa la igualdad de derechos plena, real y sincera de las naciones, la ausencia de opresión nacional, la realización de la democracia. Sólo la unidad y la fusión de los obreros de todas las naciones en todas las organizaciones obreras en la lucha contra el capital conduce a la «solución de la cuestión nacional».

*Pravda Truda* nº 3, 13 de septiembre de 1913.

Se imprime según el texto del periódico *Pravda Truda*.