Inglaterra y Francia son los estados más civilizados del mundo. Londres y París son las capitales del mundo, con poblaciones de 6 y 3 millones. La distancia entre ellas es de 8-9 horas de viaje.

Se puede imaginar cuán grandes son las relaciones comerciales entre estas capitales, qué masa de mercancías y personas se desplazan constantemente entre ellas.

Y he aquí que los estados más ricos, más civilizados, más libres del mundo discuten ahora con miedo y temblor –¡y no es la primera vez, ni mucho menos!– la «difícil» cuestión: ¿se puede perforar un túnel bajo el Canal de la Mancha (el estrecho marino que separa Inglaterra del continente europeo)?

Los ingenieros calcularon hace mucho tiempo que se puede. Los capitalistas de Inglaterra y Francia tienen montañas de dinero. La ganancia sobre el capital invertido en este asunto está absolutamente asegurada.

¿Qué es lo que lo detiene?

¡Inglaterra teme... una invasión! El túnel, si se me permite, facilitaría, «en caso de algo», la entrada de tropas enemigas a Inglaterra. Y por eso las autoridades militares en Inglaterra no es la primera vez que hacen fracasar el plan de perforación del túnel.

Uno lee esto y se sorprende de la locura y ceguera de los pueblos civilizados. Huelga decir que la detención del movimiento por el túnel y la destrucción total del túnel es cuestión de segundos con las armas técnicas modernas.

Pero los pueblos civilizados se han llevado a sí mismos a la posición de bárbaros. El capitalismo ha hecho que la burguesía, para engañar a los obreros, tenga que asustar al pueblo en Inglaterra con cuentos idiotas sobre la «invasión». El capitalismo ha hecho que toda una serie de capitalistas que perderían «negocitos lucrativos» por la perforación del túnel, se desviven por hacer fracasar este plan y frenar el progreso técnico.

El miedo al túnel de los ingleses es el miedo a sí mismos. La barbarie capitalista es más fuerte que cualquier civilización.

Por donde se mire, a cada paso se encuentran tareas que la humanidad está perfectamente en condiciones de resolver de inmediato. El capitalismo lo impide. Ha acumulado montañas de riqueza – y ha convertido a los hombres en esclavos de esa riqueza. Ha resuelto los problemas técnicos más complejos – y ha frenado la puesta en práctica de las mejoras técnicas debido a la miseria y la oscuridad de millones de habitantes, debido a la estúpida avaricia de un puñado de millonarios.

La civilización, la libertad y la riqueza bajo el capitalismo hacen pensar en un rico harto de comida, que se pudre en vida y no deja vivir a lo que es joven.

Pero lo joven crece y se impondrá, pase lo que pase.

«Pravda Truda» n.º 6, 17 de septiembre de 1913. Firma: W.

Se imprime según el texto del periódico «Pravda Truda».