[28 de agosto de 1913]

Estimado camarada:

Le agradezco cordialmente, en primer lugar, su respuesta a Kautsky y a Zetkin. Ambas cartas están tan bien escritas que lo felicito. Ya ha logrado un éxito: Zetkin queda aislada. Y precisamente Zetkin siempre fue intransigente. Si Kautsky acepta devolver el dinero, Zetkin no podrá seguir obstinándose.

En segundo lugar, le agradezco su consentimiento para tomar como ayuda al camarada suizo (Karl Zgraggen. Abogado. 35. Spitalgasse. 35. Berna). Lamentamos profundamente no poder enviarle la suma necesaria para su viaje a Jena, pero no hay nada que hacer. El camarada Zgraggen nos defenderá en Jena. ¿Podría escribir dos palabras al camarada Zgraggen para que pueda mostrar su carta a Kautsky? Está decidido —por supuesto— que no saldremos de los límites que señalé en mi primera carta.

Considero que sería muy útil si escribiera además: 1) a la Dirección del Partido Socialdemócrata Alemán (dirección del secretario: W. Pfannkuch. Lindenstraße. 3. Berlín. S. W. 68) y 2) a la Dirección del mismo partido en Wurtemberg (dirección del secretario: O. Wassner. Hauptstätterstraße. 96. Stuttgart) —precisamente a este partido pertenece Zetkin—, comunicándoles el texto de las cartas de Kautsky y Zetkin y su respuesta, con la solicitud de "poner en el buen camino" a Zetkin, señalándoles lo inoportuno del proceso judicial, explicándoles el error de Zetkin, etc., etc. Los alemanes, estoy seguro, tendrán muy en cuenta la opinión de un abogado socialista de París.

La "presión" (si se puede decir así) de las direcciones del partido alemán sobre la camarada Zetkin