En una revista jurídica{114} se publicaron datos estadísticos sobre los delitos de Estado en Rusia. Estos datos son muy instructivos: proporcionan un material preciso sobre el papel de los estamentos y las clases en el movimiento de liberación en distintas épocas históricas.

Lamentablemente, los datos son incompletos. Sólo se presentan las épocas: 1827–1846 (época de la servidumbre); 1884–1890 (época del movimiento de los *raznochintsi*; mezcla del movimiento liberal burgués y liberal populista). Y, por último, las épocas inmediatamente prerrevolucionaria (1901–1903) y revolucionaria (1905–1908), es decir, las épocas del movimiento democrático burgués y del proletariado.

Los datos sobre el papel de los estamentos son los siguientes. De cada 100 personas procesadas por delitos de Estado, había:

De aquí se ve con claridad cuán rápidamente se democratizó el movimiento de liberación en el siglo XIX y cuán bruscamente cambió su composición de clase. La época de la servidumbre (1827–1846) es de completo predominio de la nobleza. Es la época que va desde los decembristas hasta Herzen. La Rusia servil está oprimida e inmóvil. Protesta una minoría insignificante de nobles, impotentes sin el apoyo del pueblo. Pero las mejores personas de entre los nobles ayudaron a despertar al pueblo.

Época de los *raznochintsi* o época liberal burguesa (1884–1890): los nobles ya constituyen una parte menor entre los participantes del movimiento de liberación. Pero si se suman a ellos el clero y los comerciantes, se obtiene un 49%, es decir, casi la mitad. El movimiento sigue siendo a medias un movimiento de las clases privilegiadas: los nobles y las capas altas de la burguesía. De ahí la impotencia del movimiento, a pesar del heroísmo de los individuos aislados.

La tercera (1901–1903) y la cuarta (1905–1908) épocas son las épocas de la democracia campesina y proletaria. El papel de la nobleza es muy pequeño. Los *meschané* (pequeño-burgueses urbanos) y los campesinos representan 8/10 antes de la revolución y 9/10 durante la revolución. Las masas han despertado. De ahí dos resultados: 1) la posibilidad de lograr algo serio y 2) el odio de los liberales hacia el movimiento (aparición del liberalismo contrarrevolucionario).

Aún más interesantes son los datos sobre las ocupaciones, disponibles sólo para las tres últimas épocas. De cada 100 participantes en el movimiento de liberación (procesados por delitos de Estado), había personas dedicadas a:

Son cifras sumamente instructivas. En seguida se aclara el papel del *raznochínets* en la época del populismo y de la Voluntad del Pueblo (1884–1890): la mayoría de los participantes son estudiantes y personas de profesiones liberales (53,3%). La mezcla del movimiento liberal burgués y liberal populista, con un papel destacado de los estudiantes e intelectuales, he ahí la esencia de clase de los partidos de entonces y del movimiento de aquella época. Los campesinos («agricultura») y los obreros industriales («industria y comercio») constituyen una pequeña minoría (7 y 15%). Los llamados desclasados, es decir, los desplazados de su clase, los que han quedado sin vínculo con una clase determinada, representan una quinta parte (19,9%), ¡más que los campesinos, más que los obreros!

De aquí provienen las formas peculiares del movimiento, la grandeza del heroísmo y su impotencia.

Se acerca la época prerrevolucionaria (1901–1903). El primer papel lo desempeña el obrero urbano («industria y comercio»). Siendo una minoría del pueblo, aporta casi la mitad (46,1%) de los participantes. La intelectualidad y los estudiantes ya pasan a un segundo plano (en contra de las fábulas de los liberales y liquidacionistas acerca del partido obrero). El papel de los campesinos es insignificante (9% de «agricultura»), pero va en aumento.

La última época, 1905–1908. El papel de los obreros urbanos aumentó del 46,1 al 47,4%. Ellos ya han despertado a la masa del campesinado, que incrementó su participación en el movimiento más que todas las demás clases: del 9 al 24,2%, es decir, casi tres veces más. El campesinado ya ha superado a los intelectuales liberales y a los estudiantes (22,9%). El papel de los desclasados, los desplazados de su clase, es completamente insignificante (5,5%). El carácter maliciosamente calumnioso de la teoría liberal sobre la esencia «intelectualista» de nuestra revolución aparece más claro que claro.

El proletariado y la democracia burguesa (el campesinado) son la fuerza social del movimiento. Pero el campesinado, que constituye una inmensa mayoría en relación con los obreros y los habitantes de las ciudades, se encuentra muy rezagado, aportando sólo una cuarta parte (24,2%) de los participantes, porque aún está débilmente despertado.

Sólo queda terminar con un elogio a la política agraria del 3 de junio (de Stolypin), que con gran éxito, rapidez y energía está despertando a los demás…

*«Sévernaya Pravda»* Nº 22, 23 de agosto de 1913.  
*«Nash Put»* Nº 4, 29 de agosto de 1913.  
Firmado: V. Ilín

Se imprime según el texto del periódico *«Sévernaya Pravda»*, cotejado con el texto del periódico *«Nash Put»*.