En el primer número del periódico liquidacionista «Zhivaya Zhizn» se publicó un artículo de L. M. «Sobre un viejo tema». Dejaremos para otra ocasión los mezquinos procedimientos del autor, que se ha dejado llevar y se apresura a «agarrarse de los faldones» de Kautsky en su polémica con R. Luxemburg. ¡L. M. repite el trillado recurso de los liberales: inflar y presentar como de importancia principista semejante polémica, silenciando por completo la posición de los oportunistas (reformistas) alemanes!

Al señor L. M. le place asirse de la levita de Kautsky, pero, al disertar sobre «la literatura socialdemócrata alemana», prefiere callar —por modestia, seguramente— acerca de la vasta y realmente sustancial en principios literatura de los reformistas, afines a L. M. y a «Zhivaya Zhizn».

Repetimos, de esto hablaremos en otra ocasión.

L. M., como suele decirse, trae por los pelos a los alemanes a los asuntos rusos. Y sobre estos asuntos, el primer número de «Zhivaya Zhizn» sentencia por boca de L. M.:

…sin la lucha por la libertad de coalición, «los obreros rusos no podrán salir de la insoportable situación que los condena a dar vueltas como ardilla en una jaula, a un colosal gasto de fuerzas en periódicas y homogéneas acciones de masas, no compensado por el crecimiento de la organización ni por el fortalecimiento de las posiciones políticas conquistadas». Los esfuerzos de los proletarios de vanguardia (escribe L. M., exponiendo las ideas de los liberales de vanguardia) deben encaminarse a «hacer a la clase obrera capaz de librar batallas y obtener victorias no solo en el terreno de las huelgas de un día, sino también en toda clase de otros terrenos».

En estas palabras reside la esencia de la «doctrina» de los liquidacionistas del partido obrero. «Dar vueltas como ardilla en una jaula»: estas palabras se harán célebres. Habría que reimprimirlas en cada número de «Zhivaya Zhizn», convertirlas en el lema de toda su orientación. ¡He aquí la «consigna» de los liquidacionistas!

Probablemente, ¡el sapientísimo L. M. considera que los «otros terrenos» y el no dar vueltas como ardilla son las peticiones? ¡Díganlo directamente, no se avergüencen, señores!

Y he aquí un periódico verdaderamente vivo, es decir, que defiende no la doctrina muerta del liquidacionismo, sino los vivos intereses de clase (solo de la burguesía, por supuesto, no del proletariado): «Rech». Comparen con las citas extraídas de «Zhivaya Zhizn» del 11 de julio, el editorial de «Rech» del 6 de julio.

Declarando que el movimiento obrero en 1905 «era nacional, y en 1913 es de clase», el editorial de «Rech» repite con arrobado entusiasmo los ataques de los liquidacionistas contra el «furor huelguístico», repite las indicaciones de los liquidacionistas de que, dizque, «por la libertad de palabra, de reunión y de asociación los obreros pueden y deben luchar no solo con huelgas, sino también con otros medios políticos más complejos (¡vaya!)».

Por supuesto, al igual que L. M., los liberales callan modestamente sobre cuáles son exactamente esos medios «complejos». Pero en cambio los liberales dicen abiertamente que, una vez establecida la libertad de asociación, etc., será posible, según su convicción, «una lucha seria contra las huelgas caóticas y desorganizadoras de la industria que surgen fortuitamente» (el mismo editorial de «Rech»).

Nos permitiremos señalar únicamente que ahora todos han reconocido el hecho de una nueva oleada incluso de huelgas puramente económicas. No hay nada más ridículo y lastimoso que hablar en esta situación de «carácter fortuito».

Pero la posición de clase de los liberales es clara. Cualquier obrero comprenderá de inmediato su posición, verá de inmediato los intereses de la burguesía tras las frases nebulosas sobre los medios «complejos». La viva «Rech» expresa los intereses de la burguesía. El muerto liquidacionismo de «Zhivaya Zhizn» marcha impotente a la zaga de los liberales, sin saber decir nada claro y directo sobre los «otros terrenos», limitándose a enfadarse y maldecir: «dar vueltas, dizque, como ardilla en una jaula…».

¡Consigna célebre y a la vez vergonzosa a la que han llegado los liquidacionistas!

«Rabóchaya Pravda» nº 10, 24 de julio de 1913. Firmado: P. Ósipov

Se imprime según el texto del periódico «Rabóchaya Pravda»