3 (16) de julio de 1913

¡Querido Lev Borísovich!

A propósito de su última carta, es preciso, por supuesto, llegar a un acuerdo hasta el final, sin reservas.

En primer lugar, le sorprende por qué hace varios meses hubo que adoptar una decisión que le privó de la dieta mensual, aunque fuese pequeña. Las circunstancias del asunto fueron las siguientes. En una reunión con Koba se «constató» que de todo el dinero viejo nos quedaban en total apenas unas 2.000 coronas. Esta suma hubo que dejarla intacta para la labor del CC, por modesta que fuera. *Pravda* tampoco nos había enviado nada durante unos 2 meses. Sus asuntos andaban muy vacilantes, y se tensaban todos los esfuerzos para librarse de las pérdidas. Las perspectivas se dibujaban nada halagüeñas. He ahí por qué, a regañadientes, hubo que escribirle: búsquese ingresos, consejo que, naturalmente, es más fácil dar que cumplir. Todos estos hechos usted mismo los sabía, por lo demás.

En Cracovia nosotros ya, desde luego, no podíamos ni pensar en ningún ingreso. Y en general, de la separación Cracovia-París se derivaban, por supuesto, ciertos «privilegios» para nosotros. Cuando *Pravda* se rehízo un poco y volvió a pagarnos 200 rublos al mes, sólo entonces reapareció la esperanza de mantener la base. ¿Dividir 200 rublos entre tres? Pensamos en ello. Pero vivir con 67 rublos, sin tener nada más, ni yo ni Vladímir Ilich podíamos. Se acumularon también algunas deudas. Luego pensamos que, con el pago por pieza en *Prosveschenie* y *Pravda*, usted ganaría, como mínimo, esa misma suma.

Ahora, cómo está el asunto en este momento. Hoy mismo nos dirigimos a *Pravda* con la siguiente propuesta. Han ampliado el formato, y han debido, naturalmente, asignar también nuevos gastos para los colaboradores. Usted es el primero de los trabajadores indispensables. Se le debe garantizar un honorario mínimo de 75 rublos al mes, y usted garantiza un mínimo de 5 artículos por semana y además toma a su cargo la sección de crítica literaria. Si Maklákov no nos ahoga, en verano, sin la Duma, con el formato ampliado, habrá espacio más que suficiente para nosotros tres. Habrá que escribir mucho. Pensamos que *Pravda* aceptará, siempre que no la recorten las represalias.

*Prosveschenie*, naturalmente, paga mal. ¿Qué se le va a hacer? No hay dinero. Si la kievita no lo consigue (lo ha prometido), estaremos en un apuro.

Ésta es la situación. En *Pravda*, como usted sabe, no todo depende de nosotros. Allí están la Comisión de Hacienda, etc. Pero no hay razones para no aceptar nuestra propuesta. Si, aun así, no la aceptan, pensaremos en otra salida. La situación financiera es sumamente difícil. Cualquier día también la escuela se desbarata por falta de dinero.

No escribir usted para *Pravda* y *Prosveschenie* sería, desde luego, un despropósito. Mala intención no la hay por parte de ninguno de ellos, en ningún caso. Y en cuanto a *Prosveschenie*, usted es demasiado puntilloso. No abusa, esto está probado con hechos. Si no lo publica a usted, será sólo en caso de auténtica falta absoluta de espacio.

En mi nombre y en el de Grigori,

Suyo, N. Lenin.