En Inglaterra se celebraron recientemente elecciones complementarias al parlamento en la ciudad de Leicester (Leicester).

Estas elecciones tienen una enorme importancia de principios, y todo socialista que se interese por la cuestión más importante de la actitud del proletariado hacia la burguesía liberal en general y sobre el movimiento socialista inglés en particular, debe reflexionar atentamente sobre las elecciones de Leicester.

La circunscripción electoral de Leicester envía dos miembros al parlamento, y cada elector tiene dos votos. Tales circunscripciones no son numerosas en Inglaterra, pero precisamente ellas favorecen particularmente el bloque tácito (alianza) de los socialistas con los liberales, como lo subraya el corresponsal inglés de la «Gaceta Popular» de Leipzig. Precisamente de esas circunscripciones fueron elegidos al parlamento los más destacados dirigentes del llamado Partido Laborista «Independiente» (independiente del socialismo, pero dependiente del liberalismo). Tanto Keir Hardie como Philip Snowden y Ramsay MacDonald, dirigentes del Partido Laborista Independiente, fueron elegidos por tales circunscripciones.

Y en esas circunscripciones los liberales dominantes dan una directiva (instrucción) a sus electores: un voto para el socialista, otro para el liberal, — por supuesto, si ese socialista es «razonable», moderado, «independiente», y no algún intransigente socialdemócrata, al que los liberales y liquidadores ingleses, no peor que los rusos, saben calificar de anarcosindicalista, ¡etc.!

De hecho, se lleva a cabo, por tanto, un bloque de los liberales con los socialistas moderados y oportunistas. De hecho, los «independientes» ingleses (por los que tanta ternura sienten nuestros liquidadores) dependen de los liberales. La conducta de los «independientes» en el parlamento inglés confirma constantemente esta dependencia.

Y he aquí que el diputado de los «independientes» por Leicester, el propio dirigente del partido, MacDonald, renunció a su mandato por razones personales.

¿Qué hacer?

Los liberales, naturalmente, presentaron a su candidato.

Leicester es una ciudad fabril con una población predominantemente proletaria.

La organización local de los «independientes» celebra una conferencia y por 67 votos contra 8 decide presentar a su candidato. Dicho y hecho. Presentan a Banton, miembro del consejo municipal, destacado militante del Partido Laborista Independiente.

Entonces el Comité Central de ese partido, del cual depende la entrega de fondos para las elecciones (¡y las elecciones en Inglaterra son muy caras!), se niega a aprobar la candidatura de Banton!!

El Comité Central de los oportunistas fue en contra de los obreros locales.

La organización de Leicester de otro partido socialista inglés, no oportunista, realmente independiente de los liberales, envía un representante a los «independientes» de Leicester y les propone apoyar la candidatura de su propio miembro, miembro del Partido Socialista Británico, Hartley, un militante muy popular del movimiento obrero, antiguo miembro del Partido Laborista Independiente, que lo abandonó a causa de su oportunismo.

La organización de Leicester del Partido Laborista Independiente se encuentra en una situación difícil: con toda el alma está por Hartley, pero… ¡pero la disciplina de su partido, la decisión del CC! Los de Leicester hallaron una salida: levantaron la sesión y, como personas privadas, todos se pronunciaron por Hartley. Al día siguiente, una enorme asamblea de obreros aprobó la candidatura de Hartley. El propio Banton envió un telegrama diciendo que votaba por Hartley. Los sindicatos de Leicester se pronuncian por Hartley.

Interviene la fracción parlamentaria de los «independientes» y publica en la prensa liberal (al igual que nuestra «Rech» y «Sovremenka», que ayudan a los oportunistas) su protesta contra la candidatura de Hartley, contra el «socavamiento» de MacDonald!!

Las elecciones dieron, por supuesto, la victoria a los liberales. Obtuvieron 10 863 votos, los conservadores 9 279, y Hartley 2 580.

Los obreros conscientes de distintos países con frecuencia tratan con «tolerancia» a los independientes ingleses. Esto es un gran error. La traición de los independientes a la causa obrera en Leicester no es una casualidad, sino el resultado de toda la política oportunista del Partido Laborista Independiente. La simpatía de todos los verdaderos socialdemócratas debe estar del lado de aquellos socialdemócratas ingleses que luchan resueltamente contra la corrupción liberal de los obreros por el Partido Laborista «Independiente» en Inglaterra.

«Rabóchaya Pravda» núm. 3, 16 de julio de 1913. Firma: K. T.

Se publica según el texto del periódico «Rabóchaya Pravda»