13. VII. 1913.

Segalevich * «hasta el sentido] máximo» autodeterminación]
..«quien da dem[asiado] no da n[ada]»...
«experiencia» a:
separación]
P[oloni]a = esclavización] de los jud[íos]
O n a s i o//3 (¡Miliukov no es ni mucho menos un naci[onal]ista!!.)
Mérito de S.-B.4 — de importancia est[atal gen]eral 11
Kau[tsky] en el pu[nto] de vi[sta] constitucional.
¡En Bau[er] la exterritorialidad es sólo un correctivo a la territorial!! 5
¡Si a u t o d e t e r m i n a [c i ó n], entonces — autonomía jud[ía]!6
Subjetivamente esto sería . . .
!
P u e d e] s e r que de los jud[íos] m e d i e v [a l e s] se pueda
decir... Acaso el jud[aís]mo ort[odoxo]... ¡Es un m[al]entendido!
Birnbaum:7 el renac[imiento] del jud[aísmo] s[ó]lo p[uede] d[arse] en O[riente].
/WYYWV • wvww ГГч Y m v /VVYWYV' wwwvv WVVYVV'rvVVV/WNnA'YVYYYVW7VWVVWV\A^^v-' Л/VYVYWWYYYYYV^
Todos los sí[ntomas] del renacimiento] nacional] están presentes.
\ЧЛАЛЛА>\Л> \А \Л /ЛЛЛУ  ^ЛЛЛЛЛЛ у v ААЛЛЛЛ Л^Л^ЛлЛЛЛЛЛЛЛЛЛУии>ЛЛЛЛЛЛМ АЛЛЛЛЛЛЛЛЛЛЛЛЛА/ ЧЛЛЛЛЛЛЛЛЛ/^\ЛЛЛЛЛЛЛЛЛЛЛЛУ
El sionista Rogovin: ¡«Expl[otac]ión» de los señores b[olchevi]ques!!
Ellos apoyan la expl[otac]ión nacional… ¡¿En qué i[dioma] se en[señará] en las esc[uelas]!8
¡El señor Le[nin] se atrevió a afir[mar] que los jud[íos] son
una casta!! «Ustedes... personas librepensadoras... esto es bastante»... ver
gonzoso... ¡La muerte nacional es peor que la física!...

---

1 El presidente de la conferencia fue Kornblum.
2 Segalevich — en ese entonces estudiante de la facultad de filosofía, ex bundista, que se inclinaba al sionismo y posteriormente derivó definitivamente hacia él. Actualmente vive en Egipto.
* El orador expresaba, evidentemente, el temor de que bajo la autonomía de Polonia, los judíos, como minoría nacional, se encontrarían en una situación aún más oprimida.
3 Las letras S y B no están escritas con total claridad. Es posible que se trate de Springer y Bauer — los creadores de la «autonomía cultural-nacional».
4 Véase el libro de Bauer «La cuestión nacional y la socialdemocracia» § 22 «El principio personal», ed. 1909, p. 368 y ss.
5 «El § 3 del programa de Brünn de los socialdemócratas austriacos..., consigna un compromiso, pues no hay ni sombra de una autonomía nacional exterritorial (personal). Pero incluso esta consigna es errónea y nociva... Tanto más errónea es la consigna de la autonomía nacional exterritorial (personal) con parlamentos nacionales y secretarios de estado nacionales establecidos (según el plan de los partidarios consecuentes de esta consigna) (O. Bauer y K. Renner)» (Obras de Lenin, t. XVI, p. 510).
6 «El programa territorialista adoptado por el Congreso de Brünn, que excluye directamente, por ejemplo, la autonomía cultural-nacional judía», escribió Lenin en el artículo «Contribución a la historia del programa nacional en Austria y en Rusia». «El principal teórico» de la «autonomía cultural-nacional», Otto Bauer, dedicó un capítulo especial de su libro (1907) a demostrar la imposibilidad de exigir la «autonomía cultural-nacional» para los judíos» (Obras, t. XVII, p. 203).
7 Nathan Birnbaum (seudónimo Ajer Matías) — teórico del sionismo y del nacionalismo, quien discrepaba, sin embargo, de la teoría sionista sobre la negación del «galut» (diáspora) y consideraba que también en los países de dispersión el judaísmo podía alcanzar condiciones que le garantizaran una vida cultural-nacional, a saber, mediante la creación de una organización con una institución representativa central. Partidario de la autonomía nacional judía para el judaísmo austriaco, Birnbaum subrayaba tajantemente la diferencia entre el judaísmo oriental y el occidental; el primero, que vive en masas compactas, lleva una vida nacional y posee una cultura propia basada en dos lenguas nacionales (el hebreo antiguo y el yiddish); el segundo, diseminado entre la población circundante, carece de cultura nacional. Y, según su punto de vista, sólo mediante una estrecha comunicación espiritual y una interacción del judaísmo occidental con el oriental, el primero puede adquirir la atmósfera nacional que necesita. Véase su artículo «Los judíos» en el libro «Formas del movimiento nacional en los estados modernos. Austria-Hungría. Rusia. Alemania». Ed. por A. I. Kastelianski, San Petersburgo, ed. de la Sociedad «Utilidad Pública», 1910, pp. 179-189.
8 Véase Obras de Lenin, t. XVII, pp. 113-115.

# LA SOCIALDEMOCRACIA RUSA Y LA CUESTIÓN NACIONAL
21/III 1914, Cracovia.
9. 55

Kamenski: | ¡V[iva] la P[olonia] independiente!
Observación] entre paréntesis del cam[ara]da Kam[ens]ki: Ma-\\ terial para la cues[tión] naci[onal], ¡que to[ca] hab[lar] en rus[o]! 4
'

LA S. D. RUSA
Y LA CUESTIÓN NACIONAL

•
Condenaban al P.P.S.2— El P.P.S. es más lógico— y planteaba la exig[enc]ia y luchaba--
Japón — ... * 'л (
La revolución burguesa rusa con la participación del pro[leta]riado.
)

Lenin ha caído hacia los liquidacionistas, pues los liquidacionistas [están por la revolución burgués-democrática].
//
El proleta]riado no puede plantearse como tarea el est[ado] naci[onal], pues está por la unión, no por la desunión.
Lenin] está por la originalidad de Rusia, por el eslavofilismo...
(
¡Autonomía! Roza
Luxemburgo, no bajo el des[potismo] asi[ático],4 sino bajo la rep[ública].
I
¡El programa agra]rio es claro y concreto! Incomparable. ¡La frase abs[trac]ta, met[a]f[ísica]—5
Cam. En (PPS): En defensa de «Naprzód» (no deseaba un reyezuelo...... no ruso (¡de L[enin]!), sino polaco 'nosotros'):...
(¡En esta con[signa] de independencia de P[olo]nia no dis[crepamos] de L[enin]!))
Para él — [es] teóric[o], para nosotros — vital...
Las cu[estiones] de la cultura nacional son más amplias que las de clase.
Lamentamos mucho que el PPS sea un p[artido] pequeño b[urgués]
¿¿Cultura nacional??**
Lazovski:
Kazanski (PPS): La debilidad del mov[imiento] socialdemócrata en Rusia etc.— he ahí las causas de la posición especial del P.P.S.
¡En la activi[dad] concreta del P.P.S. no se apartó del pu[nto de] vi[sta] del proleta[riado]... ***

* Una palabra no descifrada. Ed.
** Esta frase fue escrita por Lenin al margen de la nota del discurso. Ed.
*** Los dos primeros párrafos de la nota de la intervención de Lazanski están tachados en el manuscrito. Ed.

__ De la revolución] rusa hab[la] como de una quantite negligeable* __ ¡De esto hay que apartar al prolet[aria]do polaco!...
— Estoy plenamente de acuerdo con él contra Ro[za] L[uxemburgo... i
el descentralismo del est[ado] ruso, — el papel de cada
nación, el grado de su desarrollo determinan] esa descentralización]
1) ¿¿aut[onom]ía (¿distritos nacionales no grandes, sino pequeños?)?...)))) «los suburbios de Lodz»;7
2) a[utonomía] c[ultural]-n[acional]. Yo en contra, pero a favor de la de[claración] de la fr[acción] socialdemócrata en la D[uma] E[statal]8 (por las garantías). (minorías)...
En: no cree en la infalibilidad del papa......
«Sin la indepen[dencia] de Polonia, no puede hablarse de mov[imiento] soc[ialista] polaco»...
) )
Pshib[yshevski]. No está claro que el merc[ado] int[erno] exi[ja] el est[ado] naci[onal]...
(a)? La lengua, como factor social, no s[ó]lo económico..*
(P) ¿A[utonomía] c[ultural]-n[acional] y derechos de las m[inorí]as?
(u) «casi irrealizable» ...
|la socialdemocracia no logrará la garantía legal de este derecho|
(8) ¿la t[area] del prolet[ari]ado es negativa?? 9
la independencia de Polonia — la resolución más completa] de la cues[tión]*
(e) Si es un abc, que el PSD es el único] partido] soc[ialista].
Kam[ensk]i.
Si es necesaria la Pol[onia] indepen[diente].
Predicar esto...
La posición de los bu[enos] r[a]d[i]c[ales] burgueses ((superfluo))...
Completo desc[onoc]im[ien]to del naci[onali]smo polaco.1
No lo necesitamos, — (un resquicio para el PPS)— tenemos nuestras propias con[signas] concretas......
En Polonia
1904 – 5 ya teníamos «Prolet[aria]do» || * una magnitud despreciable. Ed.
Pan Kulchitski10 «extirpar»......
|¿para los judíos?|
autonomía c[ultural]-n[acional] 
^no hay terreno
^
^una frase vacía^
1¿qué dec[ir] al obrero ruso?
I
Suecia y N[o]r[uega]: 11
| ¿acaso estuvo allí Lenin?
II
I
I
I ¡contra la opresión, contra el militarismo!!
Dombrovski: Los est[ados] de Eur[opa] occ[idental]
| ¡Contra la opresión, eso no es concreto!
«Donquijotismo»__

El documento representa la nota de los debates, tomada por Lenin en su conferencia en Cracovia el 21 de marzo de 1914. Según informa Ch. I. Yasinski (Pshibyshevski), la conferencia de Lenin sobre el tema: «La socialdemocracia rusa y la cuestión nacional» tuvo lugar en la sociedad estudiantil «Spójnia» por iniciativa de la sección de Cracovia del SDKP y L y de los «rozlamovtsi», y duró varios días junto con los debates. El primer día, según Yasinski, el discurso de Lenin estuvo dedicado a «la línea general de desarrollo del pensamiento socialista ruso y a la formación de la ideología bolchevique». La ponencia constó de tres partes, dedicadas a las etapas particulares de la forja de la ideología socialdemócrata revolucionaria y de la lucha contra el populismo, el economicismo y el menchevismo.
«Un breve análisis de las raíces económicas de la autocracia y de las interrelaciones de las clases fundamentales en Rusia, la denuncia de la ilusión populista sobre la posibilidad de eludir la vía del desarrollo capitalista para Rusia, la cuestión de las fuerzas motrices y del carácter específico de la revolución burguesa rusa, la cuestión del papel dirigente del proletariado en relación con el movimiento revolucionario pequeño burgués y, en particular, con el campesinado, y del papel rector de un partido obrero revolucionario combativo en la lucha por el derrocamiento de la autocracia, la cuestión del camino ulterior del desarrollo de la revolución, la necesidad de desenmascarar completamente el oportunismo menchevique, que es el vehículo de la influencia de la burguesía antirrevolucionaria en las filas del proletariado, la necesidad de abordar también la cuestión nacional desde el punto de vista de las tareas revolucionarias de la época histórica dada — tales son las ideas-problema centrales y medulares de esta primera parte de la ponencia de Lenin.»
«Un planteamiento marxista, condensado pero cuidadosamente elaborado, de la cuestión nacional en relación con el desarrollo del capitalismo en general y de la revolución rusa en particular, constituía el contenido de la segunda lección de Lenin en nuestra sociedad, que tuvo lugar al día siguiente o en uno de los días más próximos.
«El punto de partida de esta parte de la ponencia de Lenin era la tesis de que el enfoque marxista de la cuestión nacional exige, ante todo, una consideración concreta de las condiciones históricas. Hay que distinguir entre la época del capitalismo temprano y la época del capitalismo maduro. En el primer caso, sobre la base de la formación del mercado interno, surge y predomina la tendencia a la formación de estados nacionales, y ésta es, en efecto, uno de los rasgos más característicos de todas las revoluciones democrático-burguesas. En la época del capitalismo maduro, el desarrollo de las fuerzas productivas desborda los marcos nacionales, aumenta el peso específico del mercado exterior, el intercambio mundial profundiza cada vez más la interdependencia de las distintas economías nacionales, y la tendencia a la creación de grandes estados «internacionales» pasa a primer plano. Pero estas dos épocas, por supuesto, no están estrictamente separadas una de otra y no transcurren en todos los países simultáneamente. El rasgo característico de la actual revolución rusa es precisamente que ella es producto de un período de transición, cuando en Rusia están presentes factores característicos tanto de una como de otra época: pasa a primer plano el antagonismo internacional del proletariado y la burguesía, pero las tareas no resueltas de la revolución democrática y la bárbara opresión nacional engendran inevitablemente elementos de movimientos de liberación nacional.
«El partido revolucionario del proletariado debe tener en cuenta estas particularidades, esforzándose por encauzar los movimientos de liberación nacional hacia el cauce de la lucha revolucionaria general contra el zarismo bajo la hegemonía de la clase obrera. A este fin sirve precisamente la consigna de la autodeterminación de las naciones.
«Nosotros, los socialdemócratas revolucionarios, aspiramos a la creación de un partido del proletariado único, estrechamente cohesionado y centralizado, y como meta política planteamos una república democrática, «internacional» y lo más grande posible.
«Concebimos esta república como un estado centralizado, con autogobiernos locales y regionales, con la demolición de las viejas divisiones administrativas y su adaptación a las condiciones concretas de la vida nacional, con la abolición de todo tipo de privilegios (incluido el del idioma estatal obligatorio) y la plena igualdad de derechos de todas las lenguas locales, al estilo de Suiza.
«Sin embargo, tal república no puede, sin amenaza para todo el régimen democrático del estado, retener por la fuerza aquellas regiones en las que se manifestaran movimientos masivos de liberación nacional, es decir, tendencias a la formación de estados nacionales independientes. A fin de lograr el acercamiento entre las naciones, hay que luchar incluso contra la idea misma de reprimir tales movimientos. Así pues, la lucha por una república centralizada auténticamente democrática va unida inevitablemente a la consigna de la autodeterminación. En la práctica, esto significa que allí donde, debido a las particularidades del modo y la vida nacional, las fricciones provocadas por la centralización del régimen estatal impidieran (incluso en condiciones de igualdad formal de derechos) la realización efectiva de una democratización plena, nosotros, los socialdemócratas revolucionarios, debemos estar por la separación estatal de ese territorio. Por ejemplo, tras la declaración de independencia de Noruega, el deber de los socialistas suecos era apoyar de hecho la decisión del pueblo noruego y oponerse a las tendencias a la anexión violenta de Noruega.
«Tal planteamiento de la cuestión es una condición necesaria para la creación de un partido internacional del proletariado, la cohesión de todas las fuerzas revolucionarias para la lucha contra el zarismo y el acercamiento real de las naciones —actualmente desunidas por la opresión nacional— sobre la base de la plena igualdad de derechos. Esta igualdad minará también de raíz las aspiraciones utópicas y reaccionarias a la autonomía cultural-nacional, provocadas por el actual aislamiento y la opresión nacional.
«Así pues, en interés de la lucha revolucionaria de clase del proletariado, la socialdemocracia rusa luchará para que la futura constitución democrática incluya no sólo una ley sobre la igualdad de derechos de las naciones, sino también una ley sobre el derecho de las naciones a la autodeterminación política, es decir, a la separación.»
Tal fue, en líneas generales, el contenido de la ponencia de Lenin en la exposición de Yasinski, que estuvo presente.
Dado que en la conferencia de Lenin en Cracovia estaban presentes, además de los socialdemócratas polacos, también los sociopatriotas del PPS («frakis»), Lenin, evidentemente con un objetivo político, evitó cuidadosamente la polémica directa con el SDKP y L y ni siquiera mencionó una vez los errores de R. Luxemburgo, informa Yasinski. Es más. Hasta donde él recuerda, «en toda la ponencia de Lenin no se mencionó siquiera por separado la cuestión polaca».
Pero «precisamente en vista de que la ponencia de Lenin se leía ante un auditorio del PPS, los socialdemócratas polacos consideraban absolutamente necesario defender su punto de vista sobre esta cuestión», informa el camarada V. Kraevski (Dombrovski).
Kamenski (G. Stein-Kamenski, Domski), socialdemócrata «rozlamovets», fue el principal oponente en nombre de los socialdemócratas polacos.
«Como Lenin tenía que hablar en ruso, todos los demás oradores también intervinieron en ruso», recuerda Kraevski (Dombrovski). — «En relación con esto, Kamenski, al comienzo de su intervención, observó mordazmente «entre paréntesis» que una ilustración, un material para la cuestión nacional, la cuestión del derecho a la autodeterminación, es ya la circunstancia de que los oradores tengan que hablar en ruso.»
«Luego Kamenski dijo que quien reconoce el derecho de las naciones a la autodeterminación, debe, en relación con la cuestión polaca, aceptar directamente la consigna: 'Viva la Polonia independiente', es decir, situarse en la posición de los 'frakis', una posición no proletaria, sino pequeño burguesa y contrarrevolucionaria. Mientras tanto, el camarada Lenin logra combinar el reconocimiento del derecho a la autodeterminación de las naciones, incluido el derecho a la separación y a la formación de un estado independiente, con la lucha contra la posición de los 'frakis'. Esto es ilógico. Lenin dice que el reconocimiento del derecho a la autodeterminación, incluida la separación, no significa la lucha por esa separación en todas las condiciones. En determinadas condiciones históricas, dice Lenin, la lucha por la realización del derecho a la autodeterminación puede conducir al campo del imperialismo. En este caso, los 'frakis' son más lógicos que Lenin, pues ellos siempre no sólo plantearon la exigencia de la independencia de Polonia, sino que también lucharon por ella. Pero precisamente porque lucharon y luchan por esta consigna, son un partido de la contrarrevolución. Precisamente por eso, nosotros, los socialdemócratas polacos, siempre los hemos condenado y hemos luchado contra ellos. Una cosa está indisolublemente ligada a la otra, y quien dice A, debe decir también B. Quien lucha por la independencia de Polonia, tiene que recurrir a medios tales como los que emplearon, por ejemplo, los 'frakis' (Pilsudski) en 1904, durante la guerra ruso-japonesa, cuando enviaron una delegación al mando militar japonés ofreciendo sus servicios contra Rusia a cambio de recibir armas de Japón.»
«El camarada Lenin dice que la consigna del derecho a la autodeterminación debe plantearse en el período de las revoluciones democrático-burguesas. Pero esto era correcto sólo con respecto a Europa Occidental, con respecto a la revolución burguesa de 1848. Y la revolución 'burguesa' rusa ya no es puramente burguesa, ya no es la vieja revolución democrático-burguesa de 1848, pues tiene lugar con la participación del proletariado y éste es su fuerza motriz. Al no subrayar esto, Lenin ha caído hacia los liquidacionistas, pues los liquidacionistas están por la revolución democrático-burguesa, sin comprender el papel del proletariado en nuestra revolución (Lenin se rió muy alegremente cuando Kamenski esgrimió el argumento de Lenin-liquidacionista).»
«Luego Kamenski expresó el punto de vista, habitual entonces en boca de los socialdemócratas polacos, de que el proletariado no puede plantearse como tarea construir un estado nacional, pues él está por la cohesión de todas las fuerzas, y no por su desunión en la lucha contra el zarismo y la burguesía. Lenin debe ser consecuente y, ya que reconoce el derecho a la autodeterminación hasta la separación, debe luchar por la separación de todas las naciones de los grandes rusos. Pero entonces Lenin cae en el eslavofilismo, entonces está por la originalidad de Rusia.»
«En contraposición al planteamiento leninista de la cuestión, Rosa Luxemburgo, al fundamentar el programa, ha planteado la consigna de la autonomía. Para nosotros, con la revolución no se vincula la consigna del derecho a la autodeterminación, sino precisamente la consigna de la autonomía, pues la autonomía es posible no bajo el despotismo asiático, sino bajo la república.»
«En virtud de las condiciones particulares de Polonia, la socialdemocracia polaca no plantea la consigna bolchevique de la nacionalización de la tierra. Pero, en todo caso, el programa agrario de los bolcheviques es claro y concreto. No se puede decir lo mismo del programa del POSDR sobre la cuestión nacional. La consigna del derecho de las naciones a la autodeterminación es una frase abstracta, metafísica. En la medida en que no existen naciones únicas, sino que hay lucha de clases dentro de las naciones, tampoco puede haber una 'autodeterminación de las naciones' única.»»
El «fraki» En (Marushevski) fue el principal oponente de Lenin por parte del PPS. Según Yasinski, Marushevski tomó como punto de partida de su intervención la contraposición entre la posición de los socialistas polacos, como representantes de una nación oprimida, y la posición de Lenin, como representante del proletariado de la nación dominante. «Para Lenin —decía— la cuestión nacional es una cuestión teórica, para nosotros es una cuestión vital», «pues la opresión nacional pesa como una losa sobre toda nuestra vida, deforma todas las manifestaciones de esta vida. Para el proletariado polaco, la consigna de la independencia es una condición necesaria de todo su movimiento de liberación. Tenemos derecho a exigir de los socialistas de las naciones dominantes que apoyen nuestra aspiración a la independencia.»
«Lazovski-Lazanski y Pshibyshevski (Yasinski) — eran representantes de la 'izquierda' del PPS», informa Kraevski. Todos los representantes del PPS —«cada uno a su manera— se aferraron a las ideas de Lenin para atacar a la socialdemocracia polaca por su incomprensión del significado revolucionario de la consigna de la independencia de Polonia».
«El contenido principal del segundo discurso de Kamenski», —según palabras de Kraevski— «fue la polémica con la afirmación de los tres oradores anteriores de que es necesario luchar por la independencia de Polonia, pues la creación de una Polonia independiente es la resolución más completa y, en consecuencia, la mejor también para el proletariado, de la cuestión nacional. Kamenski demostraba que tal planteamiento de la cuestión no tiene nada en común con el punto de vista de clase, que es una posición de radicales burgueses y no de un partido del proletariado. La consigna del derecho a la autodeterminación —decía Kamenski— no la necesitamos, deja un resquicio para el PPS, para todos los nacionalistas abiertos y encubiertos. La socialdemocracia polaca tiene sus propias consignas concretas en la cuestión nacional: la consigna de la autonomía, que responde a los intereses del proletariado. Si en relación con la nación polaca se habla del derecho a la autodeterminación, ¿cómo aplicar este punto a los judíos? ¿Acaso adoptar el programa bundista de la autonomía cultural-nacional?»
«Lenin dice que en la cuestión nacional son insuficientes las consignas negativas —contra la opresión nacional—, se necesitan consignas positivas para extirpar el nacionalismo del obrero ruso», recuerda Kamenski. — «En tal caso, es ilógico si rechaza la consigna de la autonomía cultural-nacional, que es la única consigna positiva posible en la cuestión judía.»
«Consideramos que esas consignas positivas que en la práctica resultan ser una frase sin fundamento no son necesarias para la agitación entre los obreros rusos. Al obrero ruso hay que decirle simplemente que el obrero polaco, por solidaridad, renuncia a la consigna de la independencia de Polonia. Tal planteamiento de la cuestión extirpará mucho mejor el nacionalismo entre los obreros rusos.»
«En Polonia tuvimos el partido de Kulchitski 'Proletariado' en 1904-1905, que planteaba la consigna de la independencia precisamente de manera facultativa, como Lenin. No se convirtió en un partido de masas y se desvaneció: resultó que a las masas sólo les es comprensible un planteamiento claro y absoluto de la cuestión: o por la independencia, o contra ella.»
«Como en su ponencia Lenin citó el ejemplo de Suecia y Noruega», —informa Kraevski— «Kamenski volvió en su segundo discurso a este punto, preguntando: '¿Acaso en Suecia y Noruega estuvo Lenin? ¿Acaso la separación de Noruega de Suecia fue resultado de las aspiraciones del proletariado revolucionario? Nada de eso. Fue una manifestación del separatismo burgués habitual, que los obreros rechazan. Los obreros marchaban bajo la consigna: contra la opresión, contra el militarismo.'»
Dombrovski (Kraevski), socialdemócrata polaco «rozlamovets», relata su propio discurso de la siguiente manera: «Intervine muy brevemente ya que sólo escuché la última parte de la ponencia, mientras todos los oradores hablaban sobre todo el ciclo de lecciones de Lenin. Por supuesto, yo también, al igual que Kamenski, defendí las ideas de la socialdemocracia polaca, las ideas de Rosa Luxemburgo, contra Lenin. Me ocupé, en esencia, de un solo momento fundamental de la ponencia de Lenin, a saber, la cuestión del vínculo entre la consigna del derecho de las naciones a la autodeterminación y el período de las revoluciones democrático-burguesas. Traté de demostrar que en el período de las revoluciones democrático-burguesas en Europa Occidental esta consigna era pertinente, pero era precisamente una consigna de los radicales burgueses, y Marx y Engels apoyaban esta consigna sólo en la medida en que tenían que apoyar a los radicales burgueses. Pero en relación con la revolución rusa, cuya fuerza motriz es el proletariado, esta consigna, extraída del arsenal del radicalismo burgués de Europa Occidental del siglo pasado, es anticuada, utópica y reaccionaria.
«El proletariado no puede plantear esta consigna; la única consigna del proletariado es la consigna más general: la lucha contra la opresión nacional. Como demuestra la historia de nuestra lucha en Polonia, esta consigna es plenamente suficiente para llevar a cabo la lucha revolucionaria del proletariado; esta consigna es consecuentemente internacionalista y excluye toda posibilidad de interpretación en un espíritu nacionalista. La lucha por el derecho de las naciones a la autodeterminación, además de las inevitables interpretaciones nacionalistas, es un donquijotismo, es una lucha por una invención metafísica.»
«En su respuesta, a Lenin, por supuesto, no le costó ningún trabajo desbaratar toda nuestra argumentación», informa Kraevski. — «Pero él procuró hacerlo con la mayor cautela. Subrayando su solidaridad con la socialdemocracia polaca, subrayando que el principio de la lucha revolucionaria conjunta del proletariado polaco y ruso, planteado por la socialdemocracia polaca, es el principio supremo y que es precisamente este principio el que predetermina el carácter revolucionario internacional de la socialdemocracia polaca, Lenin se lanzó con toda la fuerza contra los social-nacionalistas polacos, señalando el abismo que media entre el planteamiento revolucionario de la cuestión del derecho a la autodeterminación y todos los intentos de utilizar esta consigna para una agitación nacionalista y chovinista entre las masas. Lenin demostraba que los 'frakis' plantean la cuestión no como revolucionarios proletarios, sino como nacionalistas pequeño burgueses.»
En su respuesta a Kamenski (según informa Kamenski-Domski), Lenin señaló «que la cuestión no reside en esta consigna en sí, sino en el contenido que se le da. El PPS le da un contenido pequeño burgués y tiende a separar la lucha del proletariado polaco de la lucha del proletariado ruso. El derecho a la independencia no significa en absoluto para el proletariado la obligación de luchar por la independencia en todos los casos. Es una lástima que el SDKP y L no sepa utilizar la consigna de la autodeterminación, porque ella, como partido auténticamente proletario, la interpretaría en la práctica no en un espíritu nacionalista, como el PPS».
«Respondiendo a los reproches de Kamenski, Lenin» —según palabras de Yasinski— «dijo que no le asusta que digan que su planteamiento favorece al nacionalismo de las minorías nacionales oprimidas; con no menos fundamento se puede afirmar que el planteamiento contrario favorece al gran nacionalismo ruso y a la autocracia...
«Hay que estar ciego para no ver que la experiencia de 1903 demostró precisamente lo contrario. El movimiento de liberación nacional, en forma de aspiraciones federalistas, se manifestó en muchas regiones periféricas. Un reflejo de este movimiento fue, entre otras cosas, la numerosa fracción de autonomistas-federalistas en la II Duma. Las aspiraciones federalistas son, en esencia, aspiraciones a la creación de una estatalidad propia.
«Las aspiraciones nacionales siguen creciendo. Recientemente, un congreso estudiantil ucraniano adoptó la consigna de la 'Ucrania independiente'. Esto no significa que esta consigna sea la consigna de las amplias masas trabajadoras de Ucrania. Pero en la medida en que la lucha por la 'independencia' de Ucrania se encienda realmente, nosotros, los socialdemócratas, no debemos turbaros por esta consigna. La bárbara opresión del zarismo no puede dejar de engendrar aspiraciones de liberación nacional entre los ucranianos, tanto más en vista de la situación de los ucranianos en Galitzia Oriental. Austria es un país salvaje, clerical, conservador, pero 'Austria es un paraíso en comparación con Rusia'.»
«En vista de la opresión nacional, en vista de las rencillas y el odio nacionales, la consigna de la autodeterminación no es una frase abstracta. Es, ante todo, un arma de lucha contra el nacionalismo gran ruso, que durante siglos ha educado a las masas del pueblo, a las masas de soldados, en la convicción de que las tierras y los pueblos conquistados por sus armas, por su sangre, son su botín legítimo, del que pueden disponer como de su propiedad, como de un objeto de explotación. Sin una contraposición categórica a esta ideología del nacionalismo de gran potencia, no puede hablarse ni de verdadera solidaridad internacional, ni de conquista de la democracia. La contraposición más consecuente a esta ideología es la consigna de la autodeterminación. Y por eso es para nosotros una consigna práctica, vital, a la que no podemos renunciar bajo ninguna condición.»
1 En «Przegląd Socjaldemokratyczny» n.° 12, de 1908, Rosa Luxemburgo escribió: «El 'derecho a la autodeterminación nacional' es una frase vacía, de estilo kantiano; no tiene el más mínimo valor práctico.»
2 PPS — Partido Socialista Polaco, formado en 1893, que fue el ideólogo de la parte más revolucionaria de la pequeña burguesía y la intelectualidad polacas. El punto central de su programa era la restauración de la independencia del estado polaco mediante una insurrección armada. En 1906, el PPS se escindió en dos fracciones: 1) la «izquierda» socialista (que en 1918 se fusionó con la Socialdemocracia de Polonia y Lituania en el Partido Comunista Polaco) y 2) la «derecha» nacionalista o la llamada fracción «revolucionaria» («frakis»). Esta última es actualmente la principal directora de la política de la Polonia blanca y la más encarnizada enemiga de la Rusia soviética.
3 Se trata, evidentemente, de los intentos de los nacionalistas polacos de entrar en contacto con el gobierno japonés durante la guerra ruso-japonesa. En la «Historia de la socialdemocracia rusa», Mártov escribe: «La guerra con Japón reanimó extraordinariamente en las periferias de Rusia las esperanzas de las nacionalidades oprimidas y, gracias a la hábil política de los agentes de la diplomacia japonesa, provocó en los partidos burgueses y pequeñoburgueses que dirigían los movimientos de estas nacionalidades ciertas especulaciones sobre la ayuda japonesa en su lucha contra el zarismo. Muy pronto se perfiló el peligro de involucrar en estas intrigas también a los partidos revolucionarios rusos... El Partido Socialista Polaco, en la persona de su ala nacionalista, que más tarde formó la 'fracción revolucionaria' o 'derecha', profesaba abiertamente el japonofilismo, y sus agentes entraron directa y casi públicamente en contacto con el gobierno japonés» (p. 95, ed. 1918).
4 «Rosa Luxemburgo», escribe Lenin, «caracteriza el régimen estatal de Rusia por rasgos, evidentemente, económicos, políticos, de vida cotidiana y sociológicos: un conjunto de rasgos que suman el concepto de 'despotismo asiático' (n.° 12 de 'Przegląd', p. 137)» (véase Obras de Lenin, t. XVII, p. 434).
5 En el n.° 6 de «Przegląd» de 1908 (p. 188), Rosa Luxemburgo escribe: «El 'derecho de las naciones', aplicado por igual a todos los países y en todos los tiempos, es sólo una frase metafísica similar a los 'derechos del hombre' y los 'derechos del ciudadano'.»
6 En su ponencia, Lenin citó, evidentemente (véase el segundo discurso de Kamenski, en el que objetaba a Lenin), el «ejemplo concreto de la separación de Noruega de Suecia» como ilustración de la justeza de la consigna de la autodeterminación de las naciones. Lenin consideraba que «este ejemplo demuestra de hecho la obligación de los obreros conscientes de realizar una propaganda y una preparación sistemáticas para que los posibles conflictos derivados de la separación de naciones se resuelvan sólo como se resolvieron en 1905 entre Noruega y Suecia» («Sobre el derecho de las naciones a la autodeterminación», Obras, t. XVII, p. 452). Rosa Luxemburgo lo veía de otro modo: «El último acontecimiento en la historia de las relaciones federativas», escribía, «la separación de Noruega de Suecia, —recogida apresuradamente en su día por la prensa sociopatriota polaca (véase el 'Naprzód' de Cracovia) como una manifestación gratificante de la fuerza y el progreso de las aspiraciones a la separación estatal— se convirtió de inmediato en una prueba contundente de que el federalismo y la separación estatal que de él se deriva no son en absoluto una expresión de progreso o democracia. Después de la llamada 'revolución' noruega, que consistió en la destitución y expulsión de Noruega del rey sueco, los noruegos eligieron tranquilamente a otro rey, rechazando formalmente mediante referéndum el proyecto de instauración de la república. Lo que los admiradores superficiales de todos los movimientos nacionales y de todo tipo de atisbos de independencia proclamaron como 'revolución', fue una simple manifestación del particularismo campesino y pequeñoburgués, del deseo de tener por su dinero un 'rey propio' en lugar del impuesto por la aristocracia sueca, y por consiguiente fue un movimiento que no tiene absolutamente nada que ver con el espíritu revolucionario. Al mismo tiempo, esta historia de la ruptura de la unión sueco-noruega demostró una vez más hasta qué punto, también en este caso, la federación que había existido hasta entonces era sólo una expresión de intereses puramente dinásticos y, por tanto, una forma de monarquismo y reacción...» («Przegląd». Citado del artículo de Lenin «Sobre el derecho de las naciones a la autodeterminación». Obras, t. XVII, pp. 450-451.) Objetando a Rosa Luxemburgo (véase el artículo citado arriba), Lenin le reprochaba que «no dijera ni una palabra sobre el fondo del asunto». «Es indudable», escribía (p. 451), «que los pequeños burgueses noruegos, al querer tener por su dinero un rey propio y al rechazar en referéndum el proyecto de instauración de la república, mostraron cualidades pequeñoburguesas muy malas. Es indudable que 'Naprzód', si no se percató de ello, mostró cualidades igualmente malas e igualmente pequeñoburguesas». «Pero ¿a qué viene todo esto?», escribía Lenin (véase el artículo citado) y aducía argumentos de fondo. En su intervención, el «fraki» En salió al parecer en defensa de «Naprzód», demostrando que «no deseaba un reyezuelo».
7 Véase Obras de Lenin, t. XVII, p. 156.
8 Se trata del proyecto de ley sobre la igualdad nacional de derechos, presentado a la IV Duma Estatal por la fracción del POSDR (véase Obras de Lenin, t. XVII, pp. 291-292).
9 La perplejidad del oponente fue provocada, evidentemente, por la siguiente idea de Lenin: «...es un deber incondicional del marxista defender el democratismo más resuelto y más consecuente en todas las partes de la cuestión nacional», escribía Lenin en las «Notas críticas sobre la cuestión nacional» (Obras, t. XVII, p. 145). «Esta es una tarea, principalmente negativa. Y el proletariado no puede ir más allá en el apoyo al nacionalismo, pues más allá comienza la actividad 'positiva' (afirmativa) de la burguesía, que tiende a fortalecer el nacionalismo.»
10 El Partido Socialista Polaco «Proletariado» surgió en 1900 de un grupo escindido del PPS, liderado por Kulchitski, y publicaba el órgano «Proletariado». El partido planteaba la exigencia de la autonomía de Polonia, se pronunciaba por el terror y abogaba por una estrecha vinculación con el movimiento revolucionario ruso. El partido no tuvo gran influencia sobre las masas y en 1907, tras una serie de caídas, desapareció de la escena.
11 Véase la nota 49, p. 251.

# «LAS CONDICIONES DE PAZ» EN RELACIÓN CON LA CUESTIÓN NACIONAL
FEBRERO DE 1916

El documento que se publica a continuación, titulado «Las condiciones de paz en relación con la cuestión nacional», es un plan-esquema de la conferencia pronunciada por Lenin en Zúrich los días 25 y 26 de febrero de 1916 (véase la carta n.° 78 en la Recopilación Leninista XI, p. 206, y las memorias de M. Jaritónov en «Apuntes del Instituto Lenin», libro II, pp. 422-423). En Ginebra, Lenin pronunció una conferencia sobre el mismo tema el 4 de marzo de 1916, como se desprende del expediente del departamento de policía (n.° 343, secc. 3, ff. 19-24), en el que se cita un breve