El conocido renegado Sr. Izgoev, que fue socialdemócrata antes del año quinto y rápidamente «se volvió más listo»... hasta convertirse en liberal de derecha después del 17 de octubre, a menudo presta su benévola atención a la socialdemocracia en el principal órgano del liberalismo «octubrista» o contrarrevolucionario, «Rússkaya Mysl».

A los obreros que desean comprender a fondo las cuestiones serias de la política obrera, solo se les puede recomendar el artículo del Sr. Izgoev en el último número, el de junio, de «Rússkaya Mysl» del año en curso.

Es útil reflexionar y reflexionar sobre los entusiastas elogios a la ideología y táctica liquidacionistas, es decir, precisamente los principios fundamentales del liquidacionismo, que tan abundantemente prodiga el Sr. Izgoev. ¡Los liberales no pueden sino elogiar los principios y la táctica de los políticos obreros liberales!

Es útil reflexionar y reflexionar sobre las disquisiciones tácticas independientes del Sr. Izgoev, que simpatiza por entero con los liquidadores, pero que, no obstante, ha pasado por la «escuela primaria marxista» y comprende la necesidad de buscar las raíces profundas de la seria lucha entre los militantes del partido y los liquidadores.

Lamentablemente, debemos limitarnos aquí a las citas más breves del instructivo artículo del Sr. Izgoev y a los comentarios más sucintos e incompletos de dichas citas.

Los éxitos del bolchevismo, en opinión del Sr. Izgoev, dependen «del grado de esperanza en un desarrollo pacífico de Rusia en una dirección constitucional, al menos del tipo alemán. Pues en Alemania, al fin y al cabo, resultó posible una constitución monárquica con libertades, sin estados de excepción reforzados, con un amplio desarrollo del partido socialdemócrata obrero. ¿Es posible en Rusia o no? A medida que la balanza se inclina hacia un lado u otro, aumentan o disminuyen las posibilidades de liquidadores y bolcheviques…».

«…Si no se pone coto a la embestida de la reacción, si las fuerzas constitucionales de Rusia resultan insuficientes para una transformación estatal pacífica, entonces el bolchevismo, sin duda, será el vencedor y arrinconará a los liquidadores». ¡Y el propio Sr. Izgoev considera anarquistas a los bolcheviques, mientras que a los liquidadores los considera «auténticos socialdemócratas», que con toda sensatez suprimen los dos primeros puntos de la plataforma bolchevique y los sustituyen por la libertad de coaliciones!

«Pasará la tormenta —escribe el Sr. Izgoev—, llegará la hora del trabajo positivo, y los liquidadores nuevamente (¡¿!!?) estarán al frente de la clase obrera». Así son los sueños del Sr. Izgoev. La táctica liquidacionista, según él, será magnífica cuando «pase la tormenta»... Y he aquí sus «pensamientos sobre la táctica»:

«Si se reflexiona más a fondo sobre la táctica bolchevique, habrá que reconocer que esta se basa en la convicción de que la lucha en Rusia por una constitución monárquica... (puntos suspensivos del Sr. Izgoev) terminó el 3 de junio. Después viene la lucha, quizá, por una democracia directa o consecuente, pero no puede haber otra constitución que la del 3 de junio, sobre la base histórica cardinal rusa. Los constitucionalistas rusos solo pueden aspirar a una constitución sin libertades y con estados de excepción. Consideramos que el punto de vista bolchevique, aunque polarmente opuesto, es afín al de las centurias negras, erróneo y políticamente perjudicial. Sin embargo, no se le puede negar consistencia. La prolongada impotencia de los constitucionalistas rusos para dar al país garantías de un régimen de derecho puede en el futuro justificar el pesimismo bolchevique. Pero por ahora, como acertadamente señaló "Luch", (¡naturalmente!)... solo conduce a una confusión con elementos semianarquistas…» (siguen citas de artículos liquidacionistas del Sr. Izgoev, que no cabe en sí de admiración por "Luch").

En general, el Sr. Izgoev llama pesimismo al pesimismo sobre los terratenientes y la burguesía. Pero si tal «pesimismo» no está indisolublemente ligado al optimismo, en primer lugar respecto al proletariado, y después respecto a las masas trabajadoras de la pequeña burguesía, sobre esto el Sr. Izgoev teme reflexionar. ¡Y cómo no iba a temer!

Lo más curioso de estos besos que el renegado prodiga a los liquidadores, lo más instructivo de estos discursos del liberal, es que, aun simpatizando por entero con los liquidadores, ¡no se atreve a negar consistencia a la táctica bolchevique! ¡Él, partidario del desarrollo «pacífico» y del oportunismo liquidacionista, no puede en modo alguno prometer la victoria precisamente a ese desarrollo! ¡Él, furioso enemigo del bolchevismo, que nos cubre con miles de insultos (anarquistas, blanquistas, que se dedican a la autoalabanza, etc., etc.), él, tierno amigo de los liquidadores, se ve obligado a reconocer que el bolchevismo vencerá si «las fuerzas constitucionales de Rusia resultan insuficientes» (es decir, si resultan ser las mismas que ahora…)!!

El muy furioso, buen conocedor de los asuntos socialdemócratas, pero no muy perspicaz señor Izgoev no se dio cuenta de que con todos estos razonamientos[35] . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . y además arrancó la hoja de parra a los Sres. F. D., L. S., Ezhov, Larin, Martov, Potresov y Cía.

¡Gracias, muchas gracias le damos, furioso contra los bolcheviques señor Izgoev! La verdad escuece. Y usted, sin querer, les ha reventado los ojos a sus amigos liquidadores. Tanto los abraza «tiernamente» que los asfixia en sus abrazos.

Unas palabras más sobre una cuestión puramente histórica. ¿Por qué en Alemania «resultó posible» precisamente una constitución que, más que la francesa, agrada al liberalismo contrarrevolucionario? Solo porque, furioso pero no muy perspicaz Sr. Izgoev, esta constitución resultó ser la resultante de las aspiraciones de Bismarck y de los liberales que temían las libertades para los obreros, y de las aspiraciones de los obreros que, en los años cuarenta, cincuenta y sesenta, luchaban por la democratización más completa de Alemania. Los obreros alemanes entonces resultaron débiles. Por eso Bismarck y los liberales prusianos vencieron a medias. Si los obreros alemanes hubieran sido algo más fuertes, Bismarck habría vencido en una cuarta parte. Si hubieran sido aún más fuertes, Bismarck no habría vencido en absoluto. Alemania obtuvo las libertades, a pesar de Bismarck, a pesar de los liberales prusianos, solo gracias a las aspiraciones tenaces y persistentes de la clase obrera (en parte también de la democracia pequeñoburguesa, pero en una parte muy pequeña) hacia la democratización más completa.

¿No comprende nada, Sr. Izgoev? ¿No comprende que la historia ha justificado también para Alemania la táctica «bolchevique»? Enójese menos con los bolcheviques, sea menos «tierno» con los liquidadores; entonces, tal vez, aún llegue a comprender.

P. D. Si no encaja, ruego encarecidamente que lo entreguen a «Prosveshchenie». En mi opinión, sería mejor como folletín para «Pravda».

Escrito a principios de julio de 1913.

Publicado por primera vez en 1925 en la revista «Krásnaya Nov», núm. 1

Se imprime según el manuscrito.